El repaso

Cosas inexplicables

Fuente: COPE.
Un breve resumen de todo lo que ha pasado en el mundo esta última semana: la Champions del Madrid, el tiroteo en EE. UU., la semana fantástica del Rey, Cannes y Stranger Things.

Si alguien en septiembre hubiera apostado que el Madrid ganaría la final de la Champions contra el Liverpool con un solitario gol de Vinicius Júnior (antiguo meme, hoy rehabilitado como jugador de fútbol), hoy lunes tendría la hipoteca pagada, un Ferrari en la puerta y si me apuras, un piso en Torrevieja.

Además, la fama que adquiriría como oráculo sería legendaria, porque al inicio de la temporada nadie daba un duro por el equipo blanco, ni siquiera los aficionados más acérrimos: se marcharon dos tótems, Sergio Ramos y Varane, y no llegó el que tenía que venir, Mbappé (quien, además, la semana pasada dio calabazas totales al club blanco). Los pocos fichajes fueron buenos, pero no de los de sacarse el abono, y para colmo, el grueso del equipo podía rivalizar en edad (futbolística) con Tutankamón, Nefertiti o Ramsés.

Y aun así, además de llevarse la Liga, han ganado su decimocuarta Champions (‘decimocurtuá’ para el Marca, haciendo juego de palabras con el sonido del nombre del portero Courtois) jugando a nada, y a base de remontadas milagrosas cimentadas en la testiculina. Además, para el defensor del fútbol romántico (todo lo romántico que genere ser el segundo club más rico del mundo) lo ha hecho quitándose de en medio a los famosos ‘clubes estado’ que tanta pupa están haciendo a los aristócratas de rancio abolengo de siempre: en octavos cayó el PSG –de capital catarí–, en cuartos el Chelsea –capital ruso– y en semifinales el Manchester City –capital de Dubai–. Florentino Pérez se ha ganado a pulso el veto a construir autopistas en el Golfo Pérsico.

Fotografía: Frankie Lu (Fuente: Unsplash).

La Champions del Real Madrid sin duda fue inexplicable. Pero todavía lo es más cómo en un país como Estados Unidos, cuyo dedo señala el camino a toda la civilización occidental, un chaval pueda adquirir un rifle de asalto automático con más facilidad que un bote de cerveza. Esta semana volvió a suceder la desgracia de siempre: Salvador Ramos, el día de su 18.º cumpleaños, entró armado en un colegio de Uvalde y asesinó a 19 personas entre alumnos y maestros antes de ser abatido por la policía.

La matanza arroja conclusiones preocupantes para Estados Unidos: los tiroteos en lugares abarrotados han dejado de ser anecdóticos para convertirse en un problema crónico del país debido al incremento de la frecuencia con la que suceden y la violencia creciente de los mismos. Además, se han convertido en uno de los puntos negros culturales del país, esa cara B que muestra lo peor de los países como ya pasó con los gulags de Siberia o los campos de reeducación chinos.

Lo que ha hecho Estados Unidos al respecto es lo que todo el mundo hace en estos casos: buscar culpables. Y Joe Biden, que para eso es presidente, ha señalado directamente al lobby de las armas como culpable máximo por vender armas a niños blancos que no son soldados. Es más fácil eso que reflexionar sobre el profundo peso que tienen las armas en la cultura de un país… que se fundó por la vía armada después de la Guerra de la Independencia.

Fuente: La Sexta.com.

Por lo menos, la solución de Biden es más razonable que la de su predecesor en el cargo: Donald Trump apuesta por combatir a “los tipos malos con armas con tipos buenos con armas” y convertir al país en un nuevo y próspero Far West en el que abortar está mal porque es arrebatar una vida… pero un duelo al sol es un ejercicio de libertad constitucional. Cosas de yankees.

Aquí en España y ajeno a todo, el Rey emérito se lo pasó pipa en su semana fantástica, en sus 8 días de oro: como ya avanzamos en al anterior artículo, tuvo regata y comilona con los amigos, partidito de balonmano para ver al nieto y almuerzo con su hijo el Rey Felipe VI para ponerse al día… Exclusivamente, como ya dejó claro el propio Juan Carlos I en su ya célebre “¿Explicaciones de qué?”. Una nueva perla para la historia que se suma al “¿Por qué no te callas?” y “Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir”. Con quien no pudo quedar fue con su exmujer Sofía: justo esta semana, la Reina emérita cogió el covid. Vaya por Dios.

Seguimos con la ya célebre crónica en rosa y social de El Repaso: esta semana se ha celebrado el festival de Cannes, donde la Palma de Oro se la ha llevado Ruben Östlund por su Triangle of Sadness, una sátira sobre la vida occidental (como si necesitáramos más sátira y parodia en los tiempos que vivimos).

Fuente: Netflix.

Pero lo que ha partido el bacalao esta edición ha sido la nueva (y al parecer, grotesca) película de David Cronenberg, tan asquerosa que mucha gente a los cinco minutos se marchó. Los que aguantaron sin vomitar le dieron una ovación de seis minutos, porque allí en Cannes, la calidad se mide por la duración de los aplausos. También vimos a Georgina Rodríguez posar triste como una lechuza en su primer acto social después de haber perdido a su bebé. Aunque seguro que no está tan apenada como Shakira, también diva y esposa de futbolista, que se enfrenta a la posibilidad de pasar unos añitos a la sombra por haber evadido impuestos. Por lo visto, le dijo a Hacienda que ella vivía en Bahamas… Cuando realmente tiene la peluquería en Barcelona. Y todos sabemos que uno tiene la peluquería donde vive.

Puede que Hips don’t lie, que las caderas no mientan… Pero ella sí, por lo visto. Y Hacienda, que somos todos (aunque unos más que otros, que dirían en Rebelión en la granja), no es tonta y busca darle un castigo ejemplar para que el evasor fiscal del futuro se lo piense dos veces. Menuda formación privilegiada, desde luego, que van a tener Milan y Sasha, los hijos de la colombiana y Piqué: del padre van a aprender a ganar comisiones y de la madre, a evadir los impuestos de las que ganen.

Cerramos artículo con noticia para los seriéfilos: después de mucho hacerse de rogar, han llegado las series de Obi-Wan Kenobi y la cuarta parte de Stranger Things. Por fin podremos ver como Obi-Wan se enteró de que Darth Vader seguía vivo después de achicharrarse en el fuego de Mustafar… Y por fin podremos ver si a los odiosos niños de Stranger Things (Cosas inexplicables, guiño, guiño) los devora de una vez por todas el Demogorgon o el Azotamentes. Si no lo logran estos seres infernales, seguro que Hollywood sí que lo consigue.

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Alex Guillén

Periodista y publicitario especializado en el sector audiovisual, marketing digital y comunicación online de empresas.

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  • Lo inexplicable es que el “equipo-estadito” (equipo-nación, equipo nacionalidad, equipo-república o republiqueta), con ese fútbol que es faro mundial del juego bonito, con el apoyo unánime y el soporte económico de tot un “papla”, no vaya siquiera a ocupar el puesto del Eintracht de Fráncfort en la final de la Supercopa europea que seguramente de forma inexplicable ganará el Real Madrid.

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