Reportajes

Alicante: sol, playa… y basura

La decoración navideña contrasta con la calle totalmente cortada por la basura en un barrio céntrico de la ciudad. (Fotografía: Miguel A. Sánchez).

Los problemas con los residuos no están solo en las calles; en la planta de Fontcalent, ni los niveles de reciclaje ni los de rechazo cumplen con lo exigido por las autoridades

“Alicante: ¡guapa, guapa y guapa!” fue un reclamo publicitario para fomentar la limpieza de la ciudad y buscar la atracción turística. La campaña perseguía una imagen limpia del municipio y alcanzó una fama reseñable; pocas acciones de comunicación institucional del Ayuntamiento han dado más que hablar en la capital de la Costa Blanca. Los alicantinos lo repetían una y otra vez, cada día con mayor sátira, como si de un mensaje fogueril se tratara. La realidad era bien distinta.

El problema de Alicante con la limpieza y los residuos es el cuento de nunca acabar. Diferentes gobernantes han pasado por el Ayuntamiento. Partido Popular en solitario; PSOE, Compromís y Podem en un tripartito y de nuevo el PP con Ciudadanos, ninguno ha podido solucionarlo. Mientras ellos prometen, la ciudad se ensucia y la planta de Fontcalent sigue sin llegar a los porcentajes que demandan las autoridades, el 9% de reciclaje y el 42% de rechazo. Las consecuencias de la mala gestión de la planta es más basura enterrada y una quinta celda que ya asoma para seguir huyendo del problema.

El Centro de Tratamiento de Residuos urbanos de Alicante (CETRA) está situado a las afueras de la ciudad, en la partida de Fontcalent. Esta instalación incumple dos requisitos marcados por la Autorización Ambiental Integrada (AAI): la recuperación de residuos (reciclaje) y el rechazo (enterrar la basura). Los niveles de recuperación están, de media, sobre el 4,5% y los de rechazo en el 66%, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Es decir, cada año se reciclan unas 6.000 toneladas de basura frente a las 100.000 que se entierran. Estos niveles deberían estar en el 9% y el 42%, respectivamente.

El problema no es solo ecológico, también lo es político. Compromís, partido miembro de la oposición, denuncia la falta de transparencia de la empresa, UTE, y avisa que se pueden imponer multas a la ciudad por incumplir las directrices tanto nacionales como internacionales. Natxo Bellido, líder del grupo, asegura que Europa puede sancionar a la ciudad ya que “el vertedero de Fontcalent se construyó con fondos europeos”. La oposición también demanda más control e inversiones en la planta porque, según Bellido, “parte de la tecnología y maquinaria está obsoleta”.

El rechazo de los residuos no es particular de la planta de tratamiento. En el ecoparque de la ciudad, en 2019, alcanzaron el 2,4% del total, según datos del centro. Es una cifra baja, aunque razonable, ya que este se dedica expresamente a separar y clasificar los residuos. Además, solo admite la basura de ciudadanos, nada de empresas, por lo que las cantidades que maneja son mucho más pequeñas.

Gráfico: Juan Carlos Jové y Miguel Ángel Sánchez. Fuente: Ecoparque de Alicante. Creado con Datawrapper.

A pesar del bajo porcentaje de rechazos, según Daniel Kratzer, exasesor de plantas de tratamiento en Suiza, el punto limpio en Alicante no funciona correctamente. El reciclaje es del 20% cuando debería ser del 50%; Kratzer afirma: “No hay comunicación, mucha gente no sabe cómo funciona”. Alicante solo dispone de un punto limpio, en la avenida de Elche. Hay proyectados otros tres en Villafranqueza, Babel y Playa San Juan.

La lucha por una ciudad más ecológica no es solo tarea política. El pasado 30 de septiembre nació la Coordinadora Alicante Limpia (CAL). Once asociaciones de vecinos y cuatro organizaciones forman parte de la asociación. Reivindican que se cumpla el pliego del contrato que el Ayuntamiento firmó con la UTE, así como establecer los nuevos ecoparques e implantar la policía de barrio para que vele por el cumplimiento de las ordenanzas municipales. Héctor Espinosa, secretario de Fridays for Future, una de las organizaciones que integra la CAL, lamenta la nefasta gestión de los residuos de la ciudad, y califica la construcción de la quinta celda como un “ecocidio”.

Detrás de la quinta celda aparece una empresa y un nombre: UTE y Enrique Ortiz. UTE es la actual asociación de empresas que gestiona la limpieza en la ciudad de Alicante. Enrique Ortiz, famoso empresario alicantino, es el máximo accionista. “Desde que la justicia impidió la realización de la quinta celda, la basura que ha llegado al vertedero se ha multiplicado por dos”, revela Daniel Kratzer. Esto, en parte, se debe a que la planta se hace cargo de la basura proveniente de la Vega Baja, que tiene su centro cerrado por corrupción en el caso Brugal. Concretamente, el 23,5% de los residuos que llegan a la planta de Alicante son foráneos, según datos del Ayuntamiento. La cuarta celda podría estar completa en 2021.

El terreno en el que se realizará la quinta celda es propiedad de Enrique Ortiz. El espacio que ocupará es de hasta 60.000 metros cuadrados, el mismo tamaño que las otras cuatro juntas. Daniel Kratzer comenta que “si se tratasen los residuos como se debe, esta quinta celda duraría 100 años”. En el lado opuesto, el concejal de limpieza y gestión de residuos, Manuel Villar, estima la vida útil de la celda en 10 años. La concejalía no ha querido participar en este reportaje.

La polémica quinta celda del vertedero se debate para 2021, el mismo año en el que volverá a salir a concurso la gestión de residuos y limpieza de Alicante. Como novedad, en esta ocasión se separarán las dos tareas.

Suspenso en limpieza

La gestión de residuos no es el único problema de la ciudad, también lo es la suciedad de sus calles. El informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en 2019 señaló a Alicante como la segunda ciudad más sucia de España, solo por detrás de Jaén. Este estudio se realiza con las respuestas de 5.260 vecinos y con los datos objetivos de los ayuntamientos. La localidad obtiene malos resultados en todos los ámbitos, pero es señalada como la peor en el entorno de los contenedores.

Gráfico: Miguel A. Sánchez y Juan Carlos Jové. Fuente: Organización de Consumidores y usuarios. Creado con Datawrapper.

Héctor Espinosa señala tres culpables: la política, la empresa y la ciudadanía. El activista reclama a Luis Barcala que cumpla su promesa de ampliar la plantilla FOX de la Policía Local y crear la policía de barrio para que sancionen a quienes no depositen las basuras correctamente. También cree que son muy importantes las campañas de concienciación.

El problema viene de lejos y es que la millor terreta del món bien podría llamarse la terreta més bruta del món. Es difícil recordar la ciudad sin el suelo repleto de residuos y los contenedores desbordados a cualquier hora del día. Nadie se libra, la gestión de la limpieza ensució el mandato del tripartito progresista. Natxo Bellido reconoce que no hicieron “las cosas bien”, aunque recrimina a la UTE haber exigido más dinero del acordado para mantener la ciudad “en óptimas condiciones”.

El portavoz municipal de Compromís Alacant cree que “la batalla” se debe ganar en diferentes ámbitos: concienciación ciudadana, facilidad para el reciclaje “y bonificaciones a quienes lo hacen bien, así como multas a los que más contaminan”.

Un intento de mejora

El quinto contenedor, el orgánico, se intentó implantar en Alicante durante el gobierno del tripartito, sin mucho éxito. El objetivo era conseguir grandes niveles de reciclaje en la materia orgánica. Natxo Bellido, miembro del gobierno durante su puesta en marcha, denuncia que el proyecto está abandonado. “No se implementó porque no es solo poner un contenedor con una tarjetita, es tener un software e incluir modificaciones fiscales para la gente que recicla más”, comenta. Lo mismo sucede con los puntos de compostaje, una práctica que en el resto de Europa funciona bien pero aquí no acaba de cuajar. “Los únicos que siguen funcionando son por colaboración vecinal”, concluye Bellido.

Imagen: Juan Carlos Jové.

Sin embargo, para Daniel Kratzer el quinto contenedor es “una catástrofe”. El experto sostiene que todas las experiencias con este medio han sido muy malas en toda la Comunidad Valenciana. Según Sergi Campillo, vicealcalde de Valencia, el 45% de lo vertido en estos contenedores son desechos inutilizables. Además, Kratzer añade que hay problemas de peso y de olores, y sostiene que “al ser una propuesta de la administración y grandes empresas no se puede ir en contra”.

Alicante lleva años sucia. Sus vecinos ya se han acostumbrado, no es algo que salte a la vista en el día a día. La ciudad cuenta con muchos recursos, pero no se aprovechan con eficiencia, y los intentos de mejora son ineficientes o están abandonados. La planta de tratamiento de residuos incumple dos importantes requisitos que dejan al municipio muy lejos de ser sostenible. Todo esto se traduce en los últimos puestos de un ranking que parece no perturbar mucho ni a políticos ni a ciudadanos. Tan solo algunos grupos hacen ruido para intentar cambiar las cosas. El futuro y la limpieza de la ciudad está en sus manos.

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Miguel A. Sánchez y Juan Carlos Jové

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