Música

A la vida hay que buscarle otra razón: Robe

Concierto de Robe en Alicante (Fotografía: Francisco Sampedro Sánchez).
Roberto Iniesta, Robe, arrolla al público, pateando sentimientos y moviendo conciencias, en un concierto de tres horas en Área 12 que forma parte de su gira "Ahora es cuando"; sigue siendo el filósofo de las miserias de la vida diaria y el rey indiscutible del rock transgresor.

Y, después de la introducción de los músicos, aparece apenas pasadas las 22:00 horas, Roberto Iniesta, Robe, exlíder de Extremoduro, y su presencia todo lo llena a pesar de su escuálida complexión. Viste pantalón-falda verde y camisa-túnica roja, la falda es una de sus señas de identidad, un símbolo de su espíritu transgresor.

Arranca el espectáculo con el público saltando sobre el fuego de una noche de San Juan para dar una patada a esas primaveras, cada uno a las suyas, que sí o sí han tenido que marcharse con ‘Del tiempo perdido’.

Concierto de Robe en Alicante (Fotografía: Francisco Sampedro Sánchez).

Su letra, toda una declaración de intenciones: “Y, si lo olvido, recuérdamelo. Que yo soy un poeta, y que mi vida, ¡yepa!, la escribo en hojas en blanco”

Con el termómetro de la intensidad emocional al máximo, Robe demostró durante tres horas que es un dios para todos los que profesan la religión de las canciones que duelen y matan, pisoteando sentimientos universales a base de poesía y filosofía, filosofía y poesía.

Concierto de Robe en Alicante (Fotografía: Francisco Sampedro Sánchez).

El concierto de Robe en Área 12, en Rabasa, forma parte de la gira “Ahora es cuando” y estuvo perfectamente estructurado en tres partes: comenzó con un repaso a sus dos primeros discos en solitario para continuar con composiciones clásicas de Extremoduro, hacer un descanso y seguir con “Mayéutica”, y rematar con las canciones de mayor éxito de Extremoduro, esas que ya son parte de la historia, y en mayúsculas, del rock patrio.

Robe y sus músicos, violín y saxofón incluidos, no dieron ni un segundo de tregua y fueron directos al corazón de todas las almas allí reunidas con “Nana cruel”, concebida para “herir los sentimientos” y demostrar que a la vida siempre hay que buscarle otra razón.

Suspiros acompasados

Por si alguien se olvidó de notar el aliento de los músicos en la nuca en ‘Un suspiro acompasado’, agitó conciencias y volvió del revés a los cuatro gatos que hasta ese instante de la noche aún no habían tocado el cielo o el infierno con sus composiciones.

Concierto de Robe en Alicante (Fotografía: Francisco Sampedro Sánchez).

Con su característica voz áspera, en tono solemne y la honestidad como bandera apeló al público: “Porque si no es aquí, ¿dónde? Si no sois vosotros, ¿quiénes? Si no es ahora, ¿cuándo?”.

Ahí ya no hubo escapatoria para que el público lo diera todo y al unísono con concesiones a Extremoduro, con “Buscando la luna”, “Tango suicida” y “Dulce introducción al caos”.

Concierto de Robe en Alicante (Fotografía: Francisco Sampedro Sánchez).

Y dio otra vuelta de tuerca para “patear” los sentimientos del público con “Cuarto movimiento: Yo no soy el dueño de mis emociones” pero sí de las de todos los espectadores, y siguió saliendo el sol, siguió siendo verano para cerrar el concierto, rozando ya la 1 de la madrugada, con “Jesucristo García” y “Puta”, tan necesarias como imprescindibles; dos de las canciones de mayor éxito de Extremoduro, que ya tienen la entidad de himno.

Y al final lo consiguió y con “Ama y ensancha el alma” demostró, una vez más, que a la vida siempre hay que buscarle otra razón.

Esa razón es Robe en estado puro o, dicho de otra forma, magnetismo, intensidad emocional y dureza en sus formas.

Y todos llegamos a casa inmersos en el otoño.

Concierto de Robe en Alicante (Fotografía: Francisco Sampedro Sánchez).

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Almudena Agulló

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