Que si PAU, que si EBUA, para un servidor la selectividad de toda la vida. Para mí una prueba injusta en la que no demuestras demasiado tu valía, pero que puede fastidiarte mucho. Nunca entendí que después de BUP y COU tuviera que hacer vía exprés, en un par de días, una prueba que demostrara más que todo lo que había aprendido en cuatro años. No era demostrar, era vomitar y vomitárselo a un evaluador que bueno, como todos, puede tener un día bueno o un día malo y, en las pruebas escritas, las subjetivas, puede añadirse un plus de grano de arena, o todo lo contrario, si al que te enjuicia le mola lo que pones o no. Doy por supuesto que, como todo en esta vida, habrá enchufes o ayudas o lo que sea, eso es ley de vida, no vamos a descubrir nada nuevo mientras no se descubra el pastel.
Tenía un compañero que se evaluó en septiembre porque le quedó Geología. Recuerdo que, cuando se matriculó, había un par de días para poder cambiarse de las optativas y fue al despacho del jefe de Estudios, lo sé porque yo iba con él, y las palabras del jefe de Estudios fueron “no te cambies, seguro que me lo agradecerás algún día”. El chaval era un máquina, todo sobresaliente en BUP, varias matrículas de honor incluidas, pero tuvo un mal COU, siempre se le veía depre, no sabía muy bien qué hacer al año siguiente, pero el tío no dejaba de estudiar. Le suspendieron Geología con un 4’75 porque, según el profesor, eso me contó cuando fue a revisar el examen, había puesto la palabra “intervalo” donde, según el licenciado, debía haber puesto “espacio de tiempo” y porque en su dibujo de sedimentación por donde pasaba un río, según el profe, “no parecía un río”, aunque ponía río con una flechita.
Pues el chaval se quedó para septiembre. Todos sus compañeros pasaron la selectividad en junio, él tuvo que esperar a hacer la recuperación en septiembre estudiando, entiendo sin mucha gana, al mismo tiempo todo lo demás porque si aprobaba, a los dos días tenía la selectividad. Aprobó el examen con un notable alto, pero la selectividad se quedó en un 6. Me dijo que fue sin ganas, apático total. No pudo matricularse de lo que él quería, que era informática, porque ya no había plazas. Se matriculó de Derecho. Le preguntamos que porqué si era de ciencias puras, que era una locura. Dijo que salió tan descontento de las ciencias, entiendo que de su experiencia, que se fue al otro lado. Le suspendieron todas las asignaturas y lo tiraron de la carrera. No sé si volvió a cursarla cuando cumpliera los 25 porque antes no podía volver, no sé, le perdí la pista. Lo digo porque un buen estudiante y un mal evaluador pueden torcerte el camino.
Pero bueno que todo este rollo lo cuento porque escucho las notas y todo eso y oyes: “pues yo he sacado un 12’5”, “yo un 11’9”; “pues yo un 13’2”. ¿Y dónde quedó lo de sacar un 10? Pues eso, que uno es muy viejo. Me puse a investigar y el 10 fue hasta 2009, en 2010 se hizo un cambio y ahora se puede llegar hasta 14 puntos. Vamos, que el 10 de antes será como un 7 pelao ahora. Y es que está por un lado, la nota de acceso, con la fase obligatoria, que recoge un 60 % de la nota de Bachillerato y un 40 % de la nota de la selectividad; ahí se llega al 10 de toda la vida, el que te hacía feliz; y luego, la nota de admisión, con la fase voluntaria en la que puedes examinarte de hasta 4 asignaturas optativas, donde creo te eligen las dos notas mejores y cada materia pondera entre 0’1 y 0’2 según la carrera y la universidad y ahí es donde están los 4 puntos bonus plus para llegar a los 14. Y lo de siempre, cuantas más notas ponen, los de las unis más suben el listón. Y aquí luego la peña entra en conflicto y es como en las ofertas: pensaba que iba a sacar menos, o al contrario, y ya no sé qué elegir para llevarme. El precio justo y he de jugar ya que tengo que hacer la matrícula. Vamos, que tenía claro que me iba a comprar la tele que valía 100 euros y me hacía mucha ilusión, pero es que he ahorrado 200 y ya como que la tele de 100 que me molaba pues como que no sé. O todo lo contrario y ahora me toca quedarme con lo que no sé yo y ya entro en bucle, que aún me toca presentarme de nuevo el año que viene a la prueba para sacar más nota, esperemos que no cambien la nota de corte.
Lo dicho, siempre me ha parecido injusto porque puede haber excelentes médicos que no lo serán nunca porque sacaron baja nota en un examen exprés con presión, cansancio y nervios, evaluado por una persona que ni fú ni fá y que, a lo mejor, cuando lleva más de dos horas corrigiendo está tan cansado que, como los futbolistas, no se rinde igual al principio del partido que al final de la segunda parte de la prórroga. Que no se cuestiona su profesionalidad, ni siquiera su humanidad, pero que las personas son personas.
Yo es que abriría y cada uno que se apunte a lo que le guste, que por una décima no puedas dedicarte a lo que realmente sueñas es un rollo, un timo del “tú puedes ser lo que quieras”. Luego mucha peña se cambia al año porque no es lo que pensaba, pero que no te quiten la posibilidad de hacerlo. Eso sí, como leí que había peña que salía del examen de Lengua asombrada porque le habían preguntado algo de gerundio y de participio y que eso no lo habían dado en su vida… Pues claro, es que hay cosas que son tan básicas que una cosa es que te suspendan un examen complicado, pero eso es como decir me han puesto dos multiplicaciones y dos restas con llevadas.

Los que van a buscar otra posibilidad son los profes que aplazan su huelga para septiembre, que la batalla no ha terminado, pero que le dan tregua a la Consellería para que vaya dándose cuenta de que las necesidades no se acaban porque no haya niños en el cole. Y sí, como en muchas pelis, segundas partes fueron mejores, como El Imperio Contraataca.
Lo que también se ha evaluado son las Hogueras de los coles. Y aquí, pues bueno, debe de haber futuros niños constructores porque el nivel de algunas de ellas, no sé, que no digo que no, pero que bueno, que es como cuando se hace un concurso en el cole de un dibujo y el que te pintaba en clase un niño como un palo te llega ese día con uno que deja a Frida Kahlo de infantil y dice “lo hice yo solo ayer por la tarde”. Todo puede ser, que no digo que no, pero que tampoco digo del todo que sí.
Y ahora está lo de Anís Tenis que el Ayuntamiento dice que a ellos nadie les ha mandado nada y que no pueden autorizar algo que no se ha pedido, aunque después de 40 años en Alfonso el Sabio suena raro y que he leído que la empresa dice que será por las nuevas restricciones de Seguridad, el caso es que no habrá palomas, ni sombreros, ni abanicos para ir a la mascletà.
Al menos han rectificado lo de los veladores de La Taberna de Luceros y Chaflán y les dejan ponerlos, salvo el momento de las mascletàs, que el Ayuntamiento quería que los quitaran de forma permanente porque, al parecer, un patrocinador privado quería un racó privado “porque yo lo valgo”. Y luego quieren peatonalizar la ciudad. Esperemos que no sea para que luego los enchufados de siempre saquen tajada como en Les Naus.

La tontunada de la semana es que está a punto de estrenarse la película La Odisea de Nolan, el de Batman, y como se ve que le moló tanto el color pues ha decidido que Helena de Troya, descrita como una mujer de piel clara, ¡pues claro, si era griega!, pues ha decidido poner a Lupita Nyong’o, que es una mujer de color. Eso y la discusión de que si era o no Shakira la que salió cantando en la inauguración del mundial. Lo cierto es que, para mí, no lo es. Pues ya tenemos los chismorreos para no aburrirnos. Casi nadie sabe cómo acabó el partido ni quién lo jugaba, pero la doble o no de Shakira les ganó por goleada.
Es lo que hay.
Canción, Moscas en la casa, Shakira (pero la verdadera).
Libro, La Odisea, Homero.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.













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