O procesión o playa. Esa es la cuestión. En verano es la playa o la montaña, pero en Semana Santa la peña suele dividirse en dos grupos. Bueno sí, están los que le dan a todo y lo abarcan por la mañana sol y por la tarde-noche vela y procesión, pero para el resto ahí está en pique. Y no pasa nada porque hay sitio para todos. Hace tiempo que el alcaldalísimo no dice nada de peatonalizar, no sé, es el momento idóneo, con toda la peña paseando, ver qué recorridos se pueden subir al carro y a quitar circulación que, insisto, vería bien si Alicante fuera un pedazo de ciudad con infinitas posibilidades de comunicación, pero es que es pequeñita, como de bolsillo, como de estar por casa, de ahí su magia, pero que sí, que también hay que llegar a los sitios y hay quien no puede hacer romería todos los días y con carga. Pero bueno, que ya amanecerá por algún lado y una tarde me fui a la playa. Yo soy de la de San Juan, que aquí también hay para gustos; los de fuera suelen ser del Postiguet y los de aquí de San Juan; y luego están los de la Albufereta que son los valientes porque como cada dos por tres la cerraban por peligros residuales, pues allí lo de los X-Men, los mutantes.
Pero bueno, que me fui a la Playa de San Juan y bueno, pues eso, casi imposible andar, llenazo hasta la bandera —crítica constructiva: faltan aseos; que se paguen me parece bien, como en la estación del tren, pero que pongan baños porque la gente ha de recurrir a los de los restaurantes, es inevitable, con sólo la inmensa cantidad de gente que hay jugando al vóley, sólo con esa, ya llenarían diez baños (esperemos que para la vuelta al cole de Alicante al que únicamente le funcionan el 30 % de los urinarios hayan encontrado solución y/o reparación), pues con tan sólo la peña haciendo deporte ya hay necesidad, súmale todo el turismo que no tiene porqué obligatoriamente tener que consumir para poder entrar a hacer pis, el problema es más incómodo que otra cosa, pero bueno que se podría mirar—.
Por cierto, ¿no les ha pasado que cuando van en una dirección parece que todo el mundo anda en dirección contraria? Andaba yo para allá cuando todo el mundo parecía venir para acá, no sé, y si me giraba, todos giraban; y cuando yo andaba para acá, todo el mundo parecía ir para allá. A eso súmale perros, patinetes y personas que, cual libre albedrío, deciden detenerse de repente, como si se les hubieran terminado las pilas. Así, de golpe, sin previo aviso. Igualito al robot ese chino que se cansó de trabajar de repente y paró toda una fábrica industrial; al parecer detectó una sobrecarga operativa y, según el protocolo de seguridad, se auto-desconectó de manera inmediata afectando a toda una cadena de producción. Los operarios ya veían que llevaba rato fallando y, claro, se cansó y la lió.
Como por fin los que van a poder fallar (leánlo de manera irónica) son los abogados, que ya podrán ponerse enfermos y suspender las vistas sin perjuicio alguno, un derecho tan sencillo que no tenían los que terminaban, precisamente, derecho, algo de sentido común que parece que ha llegado porque todos queremos que nos defiendan, pero que se haga con las garantías de que una persona esté bien y no padeciendo, no ya porque no pueda realizar su labor, sino porque no es justo; no hace falta buscar excusa alguna, así de sencillo (aquí podría poner la broma de que esté en su sano juicio, pero mejor no decir nada, con todas las cosas que se leen por ahí).
Como eso de que ahora besar la mano de una dama, sin su consentimiento, puede ser delito sexual en España; que ya no es un gesto de cortesía, que como haya connotación sexual sin permiso, ya la tienes liada. Y ha pasado. Mejor ya como los extranjeros a darse la mano.
Y yo continué mi camino por la playa y entonces me vino a la mente el otro estudio. Ese que dice que más de la mitad de los mayores de 50 años se creen más jóvenes que los de su edad, y claro, ya te pones a caminar mirando a la gente tratando de adivinar edades y a comparar y claro, ya no tiras a verte joven, porque no eres el hombre ese de Singapur que tiene 60 años y parece de 20. Chuando Tan que se llama el chaval/viejuno, que es fotógrafo y modelo. Y bueno, pues empiezas a mirar a los que podrían ser de tu edad y casi todos van en chándal; y te fijas en las arrugas, en la piel, en esos detalles que te hacen más anticuado y con menos detalles que el salpicadero de un viejo Seat Panda (que decía el chiste), que no son los que están jugando al vóley, que son los que van paseando como tú, a ese mismo ritmo, que a lo mejor por eso sientes que todos van en dirección contraria porque, o los llevas detrás, o todos te han pasado y piensas, si esta pareja que va cargada y parece de mi misma edad, vamos a la misma altura y ves que te empiezan a adelantar y, calculas, pues si ya me han sacado dos zancadas quizá yo sea más viejo y soy más joven que el Chuando Tan, el fotógrafo modelo y recuerdas que has leído que, hablando de fotógrafos, ha cerrado Novo Foto después de 30 años, que abrió en 1996 y ves al Pepe Presencia que ha cumplido 60 tacos y no lo parece y ya entras en bucle porque a los 55 uno se encuentra a mitad de camino entre dos décadas y pensando y pensando casi me pegan un pelotazo y he tenido que esquivarlo y piensas, este giro de agilidad me va a costar una semana de dolor de espalda. Y recuerdas que has de volver a casa porque, precisamente, has salido a tomar el aire y a respirar esa paz que estabas perdiendo porque se te había ocurrido ir a Conforama el día anterior a comprarte una silla porque la que tenías para escribir también era mayor pero aparentaba más joven; y cuando te has puesto a la faena se te ha ocurrido mirar que en las instrucciones ponía que, tiempo aproximado para montarla, 20 minutos. Tan sólo para montar las patas ya llevaba casi una hora y estaba a un tris de lanzar la llave Allen, esa que vale para todo, pero no, tranquilidad minuto arriba minuto abajo tampoco pasa nada. A las 22 horas terminaba de montarla con los dedos destrozados, claro, pero montada. A partir de ahora todas las sillas que me compre que vengan montadas, que antes todo estaba hecho. Pero es que como lo de poner gasolina, te la tienes que poner tú en muchos sitios. Esta semana dolor de espalda mínimo.
Otros que parece que van a cerrar o cambiar de nuevo son los de Cilsa, que pasé el otro día y estaban vacíos los estantes; una pena que no hayan durado nada en su ubicación al lado de la Diputación.

Luego he visto un lugar muy chulo que se llama La hormiga del poeta, en Alicante, donde puedes ir a dejar todos los libros que no quieras antes de tirarlos. Recogen todo tipo de libros, bueno eso he entendido en el vídeo que he visto, y también te puedes llevar el que quieras, pero dejando algo de aportación, pero eso no lo tengo claro.
Hubo huelga masiva de profes y dicen los que mandan que bueno, que lo mirarán y atenderán, pero me suena a futuro imperfecto. No sé.
La tontunada de la semana es que en China hay una cárcel para gordos. Así, como suena. Que tú accedes a entrar y pagas tu condena a base de ejercicio doce horas al día, dieta y todo eso. No sé cuándo te dejan salir, según el contrato es un mes, pero seguro que más de uno habrá ideado una fuga y encima están a tope. Verlo para creerlo. Es lo que hay.
Espero que hayan disfrutado de la Semana Santa.
Canción, Una noche contigo de Juanes.
Libro, Las doce puertas, de Vicente Raga.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien. Y por la Semana Santa, os comparto una poesía.















Se te ha olvidado decir que ‘La hormiga del poeta’ está en Alicante, en la calle Blas de Lomas, en el barrio de San Blas, al lado del Instituto Miguel Hernández, frente a la Casa de Castilla-La Mancha, mi casa y la tuya.
Cierto. Si es que el que sabe, sabe.
Muchas gracias por la ayuda don Ramón.
Un abrazo fuerte.
Hola. En la hormiga poeta no es obligado dejar donativo, por eso es donativo. Los libros son gratis.