Arquitecto, artista pluridisciplinar y escritor, Lizón nos detalla su libro 7 Cambios, un compendio sobre las claves para ser más felices, y nos adelanta en exclusiva su próximo proyecto: hacer llegar al gran público los últimos avances científicos para vivir más años y con mayor calidad.
Son las doce de la mañana de un soleado día en Orihuela y Federico Lizón Arques tiene la amabilidad de atender a Hoja del Lunes en su estudio profesional, un espacio funcional, como corresponde a un arquitecto de prestigio, abarrotado de libros, pero también de una tecnología de la que ha sido pionero en Alicante con un uso profesional en campos tan dispares como la fotografía, la composición musical, la realización cinematográfica o la escultura, entre otros disciplinas. Arquitecto y artista pluridisciplinar, Lizón ha pasado de diseñar edificios como las bodegas de Bocopa o un hospital en Mauritania —este último dentro de sus actividades de cooperación internacional— a enfocarse en una visión humanista y práctica para proyectar el diseño de una vida equilibrada y consciente también en su obra literaria. Hace dos años publicó en la editorial Círculo Rojo un libro de desarrollo personal titulado 7 Cambios. Hemos querido recuperar esta publicación porque, además del impacto que ha tenido en sus lectores, amplificado por el boca a boca y sin apenas promoción, lo que en principio era un proyecto pensado para dejar un legado para sus hijos y ayudar a la gente, le ha llevado a otro más ambicioso: conseguir hacer llegar al gran público, de forma simplificada, toda la literatura científica que existe en la actualidad para que vivamos más años y con mayor salud. Es decir, el gran reto de la longevidad.
Lizón es una persona de trato amabilísimo y con la vasta cultura que le proporciona su bagaje académico —ha sido 13 años profesor universitario de Arquitectura—, combinado con sus investigaciones en psicología y desarrollo personal, especialmente desde que allá por 1975 empezara a interesarse por el budismo de la mano de Alan W. Watts y El camino del zen. Divulgador en radio, televisión y podcasts, Lizón se explica con la claridad y la precisión de un arquitecto pero también con el humanismo y la practicidad que le ha dado una vida rica en experiencias.
Manuel Álvarez: Federico, si quieres empezamos explicando a quien aún no lo conozca este libro 7 Cambios, que a mí me ha gustado muchísimo porque resume muy bien muchas corrientes diferentes del desarrollo personal y está escrito, como tú has dicho en alguna ocasión, para las personas a las que no les gusta este tipo de literatura. Es un libro tremendamente práctico, fácil de leer, con muchas píldoras de sabiduría y que ha tenido, como nos explicarás después, un profundo impacto en la vida de mucha gente. Tú has diseñado edificios y ahora un poco diseñas vidas con este libro. ¿En qué momento un arquitecto decide que el plano más importante que hay que trazar es el de la felicidad humana? ¿Cómo es el tránsito de tu brillante trayectoria como arquitecto a decir “voy a ayudar a que la gente sea más feliz”?
Federico Lizón: Mira, esa pregunta es curiosa porque tendríamos que plantearnos qué son fines en la vida y qué son medios. La arquitectura es una profesión pasional, es una profesión económica, es una profesión que algunos la confunden como una condición de vida, pero no deja de ser una profesión que tiene también sus etapas, pero es un medio, es un medio para integrarse en la sociedad: económicamente, socialmente, para trabajar, para hacer algo interesante. Es una profesión particular, puede ser vocacional o puede no serlo, pero en cambio un libro de desarrollo personal apunta directamente al punto neurálgico del fin en la vida. Pregunto yo, ¿hay algo más importante que la felicidad? No, ese el fin. Los demás son todo medios para conseguir ser felices. ¿De qué me sirve a mí ser el arquitecto más famoso del mundo si no soy feliz? Eso demuestra que eso es un medio. No es un fin en sí mismo. Sin embargo, si eres feliz, eso sí es un fin en sí mismo. Yo pongo el ejemplo de Woody Allen, él es director de cine, pero toca el clarinete en un club de jazz. Y son dos aficiones que no tienen por qué tener relación. Pues una persona puede tener muchas aficiones y para mí el desarrollo personal siempre ha sido una afición desde joven. ¿Se imbricaba en algún punto de mi profesión? Pues yo creo que no, si acaso la profesión bebía de la filosofía que yo podía tener de la vida. Entonces, en un momento dado, tuve que hacer que creciera esa afición porque era el momento de dejarla plasmada en un libro que pudiera servir a las personas. En principio fue para decir: voy a dejar a mis hijos algo de lo que yo he aprendido en la vida, que les pueda servir. Y luego me di cuenta de que podía ser muy interesante porque tenía una visión, una perspectiva muy amplia de todos los libros que yo había estudiado de desarrollo personal.
MA: ¿Hay algo de arquitectura en tu forma de concebir la escritura?
FL: No, eso es una visión poética, pero la realidad práctica es que no he quitado mi obsesión por el orden o por intentar siempre elaborar las cosas, como en un edificio, que no termina hasta que alguien ya te da un mazazo encima porque siempre tendrías algo para retocar. Los escritores saben perfectamente que eso es así. La escritura es reescritura, reescritura y reescritura. Y siempre, cada vez que lo lees, siempre hay una frase que le darías un matiz, pondrías una coma o cambiarías algo. Eso es la parte común con la exigencia con la arquitectura.

MA: De estos siete cambios que propones, ¿cuál crees que es el que más resistencia genera en la gente hoy en día?
FL: La gente vive con mucha inercia. Vivimos en una sociedad donde partimos de premisas que nadie nos garantiza. Yo me atrevo a decir que son premisas incorrectas, que son enseñanzas lastrantes y es por la cultura en la que estamos inmersos y esta forma extraña de vivir, donde tenemos que superarnos constantemente, estar siempre estresados por avanzar, por conseguir metas cada día más espectaculares. Todo eso va en contra de nuestro propio desarrollo personal. Por ello entiendo que los cambios tendrían que ser muchos y en muchos aspectos, por eso le doy ese espectro amplio, porque hay que revisar muchos de los aspectos de nuestra vida.
MA: En el libro mencionas que una parte importante de nuestra vida es gestionar los recursos económicos, pero también a través de las emociones. ¿Somos pobres o ricos según como nos sentimos?
FL: Sí. Yo critico la ambición como concepto porque se nos programa para que no tengamos fin en la ambición de superarnos en la vida. Queremos más riqueza, más notoriedad social, más protagonismo profesional. Eso también nos lleva a un pozo sin fondo más que a gestionar los recursos. Yo separaría: lo que digo es que es imprescindible buscar un sistema para gestionar recursos, porque sin recursos económicos en esta sociedad no se puede vivir, y eso afecta a la felicidad. Necesitas al menos llegar a un mínimo. Pero veo mucha gente que sigue obsesivamente, buscando más riqueza, teniendo mucha más de la que necesita, y viven frustrados por que siempre quieren más sin ningún límite. Pero por otra parte, está, quien no ha querido o podido llegar a esos mínimos necesarios, eso es otra cuestión. Y entonces aparece la resignación en tu vida, la resignación económica y la gestión emocional de todo eso. Pues hay que ir por otra parte. O sea, controlar no la pena de lo que no has podido conseguir, sino la alegría de lo que se tiene y de lo que has podido conseguir. Y como ya sabemos, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Y esto se aplica a la riqueza pero también a muchas otras cosas.
MA: Yo puedo dar fe de que este libro puede ser muy útil. Te deja con ganas de más. En la primera hoja ya ofreces un correo electrónico para que la gente pueda hacerte un retorno, darte sus impresiones o dudas. ¿Cómo está siendo ese retorno de tus lectores? ¿Te has planteado una segunda parte o una ampliación de esas píldoras que das en 7 Cambios?
FL: Ha habido de todo. La experiencia es que el libro lo han comprado o lo han leído muchas personas que no tenían hábito de lectura. Entonces, en ese aspecto es como la parábola de la siembra del evangelio, que es semilla que cae en terreno inadecuado y no fructifica. La mayoría lo lee, le gusta y sigue con la vida igual. O sea, mi planteamiento es por qué la gente no cambia cuando se sabe la teoría. Es muy difícil cambiar. Pero hay otro grupo de personas que me han llenado, porque les ha cambiado la vida. Es decir, no quiero citar casos concretos, pero les ha cambiado la vida laboral, la vida matrimonial… Algunos han abandonado su trayectoria. Y claro, si eso ha salido de mi libro como me escriben, para mí ha sido una gran satisfacción. Para algunas personas ha sido suficientemente motivador. Tengo una serie de frases que me han dicho y que tengo pendiente ponerlas en la página web, aunque de momento solo he puesto las tres primeras que me llegaron, pero a partir de entonces he recibido cosas increíbles. Tengo que actualizarlas porque me acuerdo, por ejemplo, de un abogado retirado que me decía “ojalá hubiera sabido antes, lo que he aprendido ahora” porque su vida habría sido de otra forma totalmente distinta. Respecto a la segunda pregunta, sí que me he orientado a un nuevo proyecto.

MA: Te refieres a tu nuevo libro sobre la longevidad y cómo vivir mejor en la última etapa la vida.
FL: Fíjate que el desarrollo personal está muy bien para buscar el equilibrio, para controlar tu gestión emocional, para controlar muchas cosas, muchos errores que cometemos en la vida. Vemos una sociedad que se mantiene, como dicen, entre palos y cañas ¿no? Porque apenas hablas con una persona, al rato termina contándote sus desdichas. Mi experiencia es que la gente no es suficientemente feliz, tan sólo en breves momentos. Sin embargo, todo el mundo tiene miles de quejas de cómo le va la vida. Entonces, una vez que el desarrollo personal pueda llevarlos a una satisfacción, en una etapa más madura de la vida ¿puede haber algo más importante que la salud? Empiezo a pensar, sí, puedes estar muriéndote y ser feliz, pero no suele ser verdad. Normalmente, conforme avanzas en la edad empiezan a aparecer las pérdidas como en los coches, que necesitan chapa y pintura, el motor que pierde aceite y no sé cuántas cosas más. La felicidad también se resiente. ¿Hay algo mejor que la salud dentro de lo que contaba en este libro? De los tres pilares, que menciono: recursos económicos, afectividad y salud, el más importante es la salud, porque cuando se pierde, te das cuenta de que los demás son secundarios. Por eso, el siguiente libro está orientado a recuperar la salud y como consecuencia, la longevidad.
Cuando hablo de longevidad no hablo de vivir ciento cuarenta años, hablo de vivir los que tengas que vivir con la máxima salud posible y eso te lleva a la consecuencia de vivir más años. Y hay mucho que aprender al respecto. La gente dice “yo es que como bien, hago ejercicio…”. ¡Pero eso es solo el principio y claramente insuficiente! Por ejemplo: puedes comer bien, hacer ejercicio y no descansar, y todo empieza a ir mal. Si logras descansar bien, hay otro cuarto problema que es el cortisol y el estrés. Si tú tienes cortisol crónico, mal muy habitual en esta sociedad, por la vida loca que llevamos, pues todo lo demás se desmorona y se acorta la vida oxidándonos y envejeciéndonos prematuramente. Hay doce capítulos imprescindibles donde la ciencia ha descubierto por qué envejecemos y morimos. Cada uno de esos doce son los que trato en mi libro. Por ejemplo, uno es el acortamiento de los telómeros en las células, otro la disfunción mitocondrial, que son las generadoras de la energía, por eso de mayores se pierde la fuerza, etc. Es decir, hay una serie de estrategias para llegar a muchos más años, como si tuvieras una veintena menos. No es fantasía. La ciencia nos va dando nuevas alegrías y esperanzas, casos por ejemplo, como el del Dr. Barbacid, que nos habla de erradicar el terrible cáncer de páncreas. Otro ejemplo nos habla de cómo una inyección de células madre regenera el nervio auditivo resolviendo problemas de sordera. También han descubierto que existe una tercera fila de dientes que se puede estimular para que vuelvan a crecer los que se han perdido. En resumen, que se abre un gran abanico de posibilidades y esperanzador para una vida mucho más saludable.
MA: Ya me has contestado un poco a lo siguiente que te quería preguntar, si este nuevo libro era una respuesta al miedo a la vejez o más bien una guía para disfrutar de la madurez. Entiendo que es más de lo segundo: un deseo también de que la gente avance al siguiente paso: que una vez que se desarrollen personalmente, puedan disfrutar más años de ese desarrollo.
FL: Claro, tú imagínate que tienes ochenta y cinco años y tienes fuerza, tienes salud, y no tienes que tomar un montón de pastillas paras las enfermedades que damos por sentado que hay que tener en la tercera edad, encontrándote como si tuvieras 20 o 30 años menos. ¿Quién no firmaría eso? Pues está en nuestra mano. Porque casi todas las recetas que nos dan, aunque ciertas, son soluciones parciales. Por eso, lo que estoy haciendo es recopilar toda la información para hacer un manual completo y sencillo de entender, para que podamos llevarlo a cabo.

MA: Ya nos has adelantado algún secreto de ese libro, nos hablas de doce capítulos. ¿Hay alguno que ya apliques tú diariamente para mejorar esa longevidad, uno que hagas ya todos los días?
FL: Bueno, pues se ha descubierto, por ejemplo, que a partir de cierta edad se pierde la musculatura y ello nos lleva a que si la preservamos, también mantenemos en cierto modo la juventud. Antes pensábamos que en la tercera edad había que tener flexibilidad o ejercicios de mantenimiento. Pues aunque es bueno, no es suficiente, y hay que centrarse en el desarrollo muscular, ejercicios de alta intensidad y suplementos de proteína, por ejemplo. Porque entre otras cosas, las personas perdemos cierta juventud porque se pierde la capacidad de moverse y de tener fuerza. Por otra parte, he analizado también las cinco «Blue Zones», que son las cinco zonas en el mundo donde la población pasa de los cien años. Hay muchos estudios que han visto elementos comunes en todas ellas. Pues en el libro cuento el porqué, y de qué manera podríamos parecernos a ellos. Claro, tienen un estilo de vida muy distinto. Entonces tendríamos que ir aprendiendo a vivir de otra forma.
MA: Tú naciste y vives en Orihuela. Muchos de tus lectores son de Alicante. Obviamente los siete cambios se pueden aplicar en cualquier parte del mundo pero ¿Alicante es un buen lugar para llevar a cabo esos cambios que vas a proponer en el nuevo libro?
FL: Voy a hacer una reflexión al respecto. 7 Cambios no tiene el alcance que podría tener porque el desarrollo personal le interesa a una parte muy pequeña de la población. Y eso, de alguna manera, tiene que ver con el ego. Todo el mundo tiene la sensación de estar en el camino correcto de la verdad. Entonces que venga alguien a darte un consejo, sobre todo sin haberlo pedido, pues a la gente le incomoda. Los libros de desarrollo personal tienen cierta leyenda negra, y la verdad es que los que han leído mi libro, advierten que éste no es así. Es muy ameno, cada tema va pasando a otro y va diciendo cosas muy sensatas. Este libro, por ejemplo, le gusta a los que no les gustan los libros de desarrollo personal.
Pero volviendo al tema de la longevidad, poco a poco la sociedad va interesándose y cuidándose más. Creo que está muy de moda y todo el mundo tendría que ponerse a ello. Solo hay que ver el auge de los gimnasios, la gente se está concienciando de que hay que salir del sedentarismo e incorporar el ejercicio. Aunque dicho sea verdad, creo que parte de la moda, es por causa de la estética y no de la salud.
MA: ¿Podemos tener aunque sea un adelanto de saber cómo va, si tienes plazos o cuando vamos a poderlo disfrutar?
FL: Pues bien, va a impulsos, lo llevo bien y va a mitad, pero que vaya a mitad no significa que me quede un año. Tengo material para que si me encerrara, sacarlo en dos meses, pero llevo otros proyectos en marcha, estoy escribiendo y de repente me doy cuenta de que llevo dos semanas sin dedicarle atención a esto. Así que mientras tanto estoy practicando en mí mismo algunos suplementos que están saliendo de última tecnología y experimentando algunos tratamientos que compruebo que funcionan.
Nos despedimos de Lizón dándole las gracias por estas reflexiones y quedamos en que seguiremos con atención la evolución de este proyecto sobre la longevidad. Respecto a 7 Cambios, es un libro que pone deberes y que no es para leerlo sin más, sino que tiene el ánimo de ser útil pero realmente requiere aplicar los cambios que cada uno pueda necesitar tras una autoevaluación. Y como adelantamos en Hoja del Lunes, el próximo proyecto de Lizón tocará uno de los temas ejes que más ocupa a la ciencia en la actualidad: cómo hacer que vivamos más años y con más calidad de vida y salud, una preocupación tan vieja como el propio ser humano y uno de los retos humanos y sociales más importantes y que nos acabará afectando a todos. Eso, si la naturaleza y la Tierra no acaban por rebelarse del todo y nos ponen ante la encrucijada de nuestro propio final como especie. Pero eso es otra historia y deberá ser abordada en otra ocasión.













Muy interesante, Manuel.