Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Haciendo amigos

Por tu culpa, papá

Picatoste.

Por tu culpa, papá, ahora, tras leer su TFG, tu nieto mayor ha terminado sus estudios. Lo que tú intentaste hacer en 1938. Pero fue un mal año para todo. Tuviste que dejar de estudiar para llevar un camión al frente y para aprender a conducir con apenas 17 años, porque era una manera de llevar comida a tu familia: abuelos, madre y tíos, primos y sobrinos. Allí, tu tío Fernando, que era matemático, pesaba en una balanza las migas de pan para dividirlas justamente a la hambrienta familia.

Dejaste de estudiar para intentar salvar a tu abuelito, que después de tenerlo todo, todo lo perdió por la guerra, por la guerra en Madrid. Por tu culpa y ejemplo, papá, ahora tu nieto es ingeniero, porque yo le he contado que con 60 y muchos te matriculaste en el Politécnico para volver a ser técnico electrónico 40 años después de serlo; le conté que, para que yo terminara mis estudios, te matriculaste con cerca de 80 en mi facultad, donde yo di luego clases casi 20 años.

Recuerdo imborrable cuando llevé a mi familia a celebrarlo, a comer un arroz en el paseo de El Campello. Mis estudios hasta el final también fueron por tu culpa, papá. Es tu culpa que siempre le dijéramos que hay que ser constante para estudiar y que hay que jugar siempre limpio, porque la vida te presenta siempre dos caminos y tú sabes cuál es el correcto.

También es tu culpa, Aurora (su tía), por enseñarle desde la constancia y el cariño a no desfallecer, a seguir por muy duro que sea y a superar las dificultades con actitud y empeño. Tus horas, días, meses y años estudiando magisterio han sido ejemplo para todos.

Es culpa también tuya, Paco (su otro abuelo), por enseñarle tus perfectos planos de las mejores líneas y postes plantados en los campos de esta tierra para llevar luz a cada casa. Algo admiró y se le quedó de tu trabajo.

Es culpa vuestra, de las abuelas, Andrea y Carmen, que han podido ver cómo llega a una meta que es, en realidad, una salida, un comienzo, un camino que se abre. Una senda que le lleva también a salir de nuestra casa, de esa mesa que ha sido testigo de años de cálculos, matemáticas avanzadas y materiales para crear y construir. Le llevarán a un nuevo hogar con su María, que también está terminando Medicina con un esfuerzo ejemplar.

Si algo me da esperanzas en el futuro es lo que veo en ellos dos. No soy tan ingenuo para pensar que son lo mejor del mundo; todos tenemos defectos y debilidades, pero dejadme que hoy sea un día de felicidad, nostalgia y esperanza. ¡Buen camino, chavales! Y gracias al ejemplo de los que forjaron esa fuerza.

Posdata: igual su madre y yo tenemos también parte de culpa.

Pedro Picatoste

Empresario e historiador.

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