Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Haciendo amigos

Casa Carbonell (I)

Casa Carbonell con todas las luces iluminadas (Picatoste).

Celebramos el otro día el centenario de la Casa Carbonell de Alicante, todo un emblema de una ciudad y un referente de la historia contemporánea capitalina.

La casa se asienta en el antiguo solar donde se hallaba el mercado de la ciudad, perfectamente situado en la confluencia del puerto con los caminos al norte y sur del hinterland de la provincia. El lugar era ideal pero el trasiego, el ruido, los olores y la suciedad que generaba molestaba a los vecinos y autoridades de la zona del Ayuntamiento y además se veía necesaria la construcción de un recinto mayor y más representativo de un nuevo Mercado Central que respondiera al creciente comercio de la burguesía alicantina y de su servicio a la provincia.

El solar del antiguo mercado acogió las iniciativas constructoras de familias adineradas como eran la del alcoyano Enrique Carbonell y la de la contigua casa Lamaignere. Es solo una leyenda falsa la historia de que la construyó allí para tapar el mar al hotel que no le permitió pernoctar por su sucio aspecto tras sufrir un accidente en el viaje desde Alcoy.

Tengo especial querencia por la Casa Carbonell porque está en mi pequeña historia, fui inquilino durante 5 años, matando el gusanillo que supuso el intento fallido de compra de uno de sus pisos y conozco bastante su intrahistoria. Por eso no me perdí el acto. Quiero destacar que el homenaje a la casa del otro día fue muy emotivo y acertado a la par que sencillo, fue de agradecer que los vecinos abrieran sus ventanas e iluminaran sus casas para ofrecer una estampa única. Fantástica iniciativa.

El alcalde Luis Barcala terminó su discurso con una frase imposible pero grande “por 100 años más y nosotros que lo veamos” y me inspiró este artículo donde quiero imaginar esos 100 años, de la misma manera que recordamos los 100 años pasados y cumplidos.

Imaginemos su construcción con el arquitecto Juan Vidal y su equipo de trabajo con el propietario, creando ese esqueleto de acero y hierro que lo sostiene, diseñando esos baños con la bañera enfocada al mar, creando ese piso principal con mármoles y detalles lujosos y dando entrada por detrás al personal de servicio de las casas, creando incluso una puerta de entrada diferente a cada piso para ellos. La inspiración eran los edificios modernistas parisinos. En Paris hay muchas casas Carbonell, pero en peor sitio.

Y la verdad es que 100 años dan para mucho. Recordemos aquel momento en el que la avioneta se estrelló en este “rascacielos” de Alicante; también el momento trágico del fin de la Guerra Civil con tropas italianas con artillería apuntando al puerto donde desesperadamente luchaban por salvarse los últimos republicanos (Ese instante tiene el detalle de la decapitación de la estatua de los mártires de la libertad, todo un ejemplo de lo que nos esperaba.) Evoquemos la pavimentación de la Explanada con ese acierto de Agatángelo Soler de poner 6,6 millones de teselas tricolores a nuestros pies. Rememoremos la horchata del Peret y a Orson Welles comiendo un arroz y boquerones en La Goleta; y a aquellos vendedores de relojes, fotógrafos, al negro Lloma, a Caruso…

La Casa Carbonell estaba allí mirando y dando categoría a la ciudad. Dicen que está inspirada en el hotel Negresco del Paseo de los Ingleses de Niza. Ya quisiera el Negresco ser tan chulo como nuestra Casa Carbonell.

Sigamos imaginando, futuro ahora, algún día de esos próximos 100 años los coches ya no estarán pasando por delante, el paseo será grande y limpio, peatonal y activo, el arte y las personas tendrán y recuperarán ese espacio que los vehículos se quedaron. El monumento a la libertad sustituirá las diversas esculturas, barcos, oficinas turísticas vacías y se podrá ver un holograma en 3D de la antigua Puerta del Mar allá donde estuvo. La Explanada podrá continuar hasta el Cocó y el Meliá ya no estará, pero una reconstrucción del antiguo balneario La Alianza será visitable por un turismo de calidad.

La Casa Carbonell abrirá sus ventanas cada 28 de noviembre y lo celebrarán nuestros descendientes.
El alcalde Barcala III nos dirá unas palabras y el orfeón de robots disonantes cantará con el pueblo “som fills del poble…” ????
Enhorabuena por la iniciativa.

Posdata: Rosalía Mayor no pudo estar allí por el fallecimiento de su padre. DEP. Ella es una de las precursoras de esta celebración y, desde la APPA, de casi todo lo que pasa en Alicante. Ánimo.

Pedro Picatoste

Empresario e historiador.

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