Opinión

Publicidad cura todo

Anuncio publicado el 5 de abril de 1992 (Fuente: Hemeroteca del diario Información).

La comunicación comercial, a veces, se muestra tan intensiva que en lugar de atraer su mensaje, bien sea por su creatividad, bien por su elegancia, bien por la información que nos ofrece, lo que hace es repeler. Muestra de ello, al menos para mí, es la constante alusión a la inseguridad de hogares y viviendas, presuntamente amenazadas, todas sean primeras o segundas residencias–, por rateros y okupas. Ante tanto agobio de cuñas en la radio –y en las páginas web– casi lo que más me incita es a comprarme una escopeta, o a mudarme frente a la Comisaría de Policía.

Otro ejemplo de insistencia publicitaria es el de las empresas de compraventa de vehículos de segunda mano. Mas que instarte a que las elijas entre las probables adquirientes parece que lo que te instan es a comprarte un coche nuevo, mensaje que deberían hacer los concesionarios de marcas.

Y un tercero que solivianta mi tranquilidad es la variopinta paleta de problemas que solo se pueden arreglar disponiendo de un abogado a golpe de teléfono, inscribiéndote en una compañía con una capacidad infinita de solucionarlos, tanto si son fruto de un divorcio, si has de demandar a la Administración, o si tienes problemas con el vecino del cuarto.

También me deja algo patidifuso el constante mensaje de una entidad financiera que se anuncia como “el banco no banco”, concepto que no termino de entender. ¿Acaso es una cooperativa? ¿Quizás un sindicato? ¿Una vicecaja de ahorros? Quien renuncia a su propia identidad sólo se engaña a sí mismo.

Finalmente añadiría en este “catálogo” la constante emisión de una cuña que te afecta si resides en una comunidad de vecinos con presencia de un ascensor que no hay nadie que lo arregle. Dale y dale con el mensajito, que sería más apropiado y quizás más efectivo sustituir por una oferta directa a los administradores de fincas, o incluso a los presidentes de la “escalera”. Quizás la mejor publicidad que pudiera hacer esta o cualquier otra empresa de la competencia sería arreglar el elevador del Castillo de Santa Bárbara de forma gratuita para el Ayuntamiento, y asumir –cual patrocinio– un eficaz mantenimiento. Además de favorecer el acceso a los turistas a sus amurallados espacios –y a los ciudadanos en general– sería una muestra patente de su capacidad técnica.

¡Ale!… anímense.


Página completa donde aparecía el anuncio el 5 de abril de 1992 (Fuente: Hemeroteca del diario Información).
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Toni Gil

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  • Toni: me encantan tus artículos no sólo por lo bien escritos sino por lo originales, lejos de los que abusamos de la política aunque sea para criticar a nuestros incompetentes y cínicos dirigentes tanto del Gobierno como de los partidos.. Un abrazo. RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN.

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