Cultura

Nuevas formas de expresión para una nueva forma de vivir

Título: La dureza curvada del sílex
Autor: Ramón Fernández Palmeral
Novela, editada por Amazon, 2021
ISBN: 979-8592770340, 133 páginas

La novela de Ramón Fernández Palmeral La dureza curvada del sílex, publicada en Amazon (Kindle e impresa) es una obra sorprendente, innovadora, vanguardista, una nueva forma de hacer literatura para unos nuevos tiempos, como los presentes, sin lógica ni reglas, con una escritura dinámica muy diferente a las narraciones estereotipadas, tradicionales y pausadas a las que estábamos acostumbrados a leer.

Yo la subtitularía “Nuevas formas de expresión para una nueva forma de vivir”, otra manera de expresar inéditos planteamientos vivenciales, sobre todo por haber vivido unos tiempos convulsos y trepidantes en que han subido y bajado las curvas de infectados y muertos por la pandemia de covid-19 y sus variantes.

En estos momentos en que se desploma la economía mundial, baja el PIB, se derrumba el empleo, se restringe viajar, reunirnos con amigos, se pospone el abrazo y la zancadilla, porque impera la distancia y se prohíbe el contacto, es necesaria una obra refrescante. Es en estos tiempos y en este caótico panorama cuando aparece La dureza curvada del sílex, una novela trepidante que, como daga de sílice imposible, se arquea y contorsiona para entrar en nuestros corazones.

El trepidante ritmo de la novela parece que también, a nosotros los lectores, nos da alas de libertad.

Desde el comienzo te engancha, te agarra y te ata al sillón de lectura. La protagonista, de nombre Alicia Pieldelobo, nos trasporta al mundo del país de las maravillas, pero a su vez, nos advierte que, además de ser una mujer con grandes dosis de fantasía, Alicia es una mujer de armas tomar, o sea, implacable, atrevida, libre, decidida y con la piel de un lobo, curtida y osada. Pero nada de un lobo disfrazado con piel de cordero, a ella no le gusta la hipocresía, ni el engaño, ella se apellida Pieldelobo, y además hace honor a su identidad.

Fotografía: Candice Candice (Fuente: Pixabay).

Alicia Pieldelobo, apodada Bombina, en 1989 corta por lo sano, y un día en que se le cruzan los cables se va de la editorial de Barcelona en la que trabajaba a un cortijo de las Presillas Bajas en Almería, que acababa de heredar de su padre. Este cambio es casi tan brutal como el que se está haciendo vivir en estos tiempos. Una separación matrimonial hace que se plantee un nuevo ritmo de vida, sólo que en ella este cambio va a ser en sentido contrario al que nosotros estamos viviendo, ella va de la esclavitud a la libertad.

El trepidante ritmo de la novela parece que también, a nosotros los lectores, nos da alas de libertad y oxígeno puro con olor a rosas, buganvilias, geranios, claveles y salitre, para entrar en un paisaje de brutal belleza y luminosidad como es el Cabo de Gata de Almería.

Nadie podía arrancarle las alas al triunfo del sol reflejado en el mar turquesa, el peligroso filo del espejo del mar Mediterráneo con borde de olas que rebotan en la arena del rebalaje, en el que se movía reflejándose y mirándose: violeta, ágata, lapislázuli, pasado el pozo de los Frailes, en carretera comarcal hacia las Presillas Bajas y los Escullos como la frontera entre la mar y las rocas domesticadas del acantilado fósil.

La dureza curvada del sílex es un viaje vibrante entre realidad y ficción con una curva imposible que te arrastra hacia un abismo de sensaciones nuevas, sorprendentes, indescriptibles. Ramón Palmeral ha querido experimentar con una escritura indómita, veloz, extrapolada que, como el látigo de un domador de leones, se te enrosca en los ojos y arrastra ante ti un torbellino de sinestesias de colores vitalistas y olores seductores que te zarandean de arriba abajo y de derecha a izquierda, haciéndote botar en el asiento de lectura y casi subirte a la lámpara que te alumbra en la lectura noctámbula, porque no podemos abandonar el libro.

Las palabras cautivan, fascinan, persuaden, acarician, disipan la niebla de la memoria, nos hacen subir en una noria de ficción y de realidad. Es en esta novela donde las palabras son también ecos infinitos que trascriben fragmentos de textos de escritores, que acuden a la memoria del autor: Juan Goytisolo, Juan Ramón Jiménez…

Yo creo que ante una situación así el hombre de letras no tiene otra salida que la creación de un estilo.

Juan Benet

Al igual que estrofas de poemas que florecen en las páginas del libro como respuesta a una llamada o silbo vulnerado de Fernández Palmeral que, como un jilguero inquieto salta de rama en rama entrelazando ideas, reclamos y versos. De esta forma, como si de un sortilegio se tratara, aparecen estrofas de los poetas más variados y dispares a modo de cesura o pausa para que el lector respire: Gabriela Mistral, César Vallejo, Francisco Brines, José Ángel Valente, Miguel Hernández, José Zorrilla, Carmen Conde, Carlos Fenoll, Miguel Ruiz…

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!…

                                      (Antonio Machado)   

Estos poemas y mucho más aparece en La dureza curvada del sílex, porque cualquier vocablo se queda corto. Clasificar esta novela de la pluma de Ramón Fernández Palmeral, veterano escritor, poeta, ilustrador… es un reto que nos conducirá por una carretera con cambios de rasantes, badenes y precipicios en que las palabras caen como cascadas que se despeñan a borbotones desde lo alto de las empinadas cuestas.

La noche en el Cabo de Gata rugía bajo el palio de las estrellas, parecía oírse la respiración de la Naturaleza, la explosión de nuevas galaxias, de los agujeros negros, como cañones absorbentes, aduciendo polvo, estrellas calientes, frías, líquidas, congeladas.

Toxo. Fotografía: PresteJuan (Fuente: Pixabay).

Todavía más vaivenes de pluma o teclados de ordenador podrían golpear los dedos, para que un crítico pueda acercarse a la esencia de esta novela y poder definir este ensayo vanguardista sin puntos y aparte, en el que la fecundísima memoria del escritor va intercalando recuerdos que aparecen de pronto, monólogos interiores, epistolario, para describir este universo fantástico que se revela ante nuestros atónitos ojos, porque los personajes de ficción se alternan con personajes reales como Carmen Martín Gaite, invitada a las Presillas por Alicia. La llegada de Carmen Martín Gaite será el pretexto para acercarnos a la gran escritora salmantina:

Era de estatura media como las castellanas de pueblo, delgada, ojos vivaces, vestida elegante con falda y camisa de luto y el pelo de media melena suelto, gris, recogido con una pinza que representaba una flor de toxo, por comodidad y amplia frente demostrando inteligencia; olía muy bien a un perfume caro.

La amistad existente entre Gaite y Alicia quedará patente con bellas vivencias culturales compartidas por las dos protagonistas. Al final de la novela hay un anexo de fotografías de los lugares donde transcurre la novela, que es de agradecer para hacer más visible el paisaje narrado.

Vamos a subir esta noche al terrao para ver una película natural del espacio: las estrellas, no hay luna, y verás qué espectáculo, como yo suelo hacerlo algunas noches cuando no hay nubes, que son muchas aquí en Almería. En el mes de agosto, en el hemisferio norte se ve muy bien la Vía Láctea (banda lechosa luminosa espiral plana), y si estabas unas horas se notaba cómo declinaba de este al oeste, parecían gritar, porque las estrellas gritan, que son como colmillos de lobos hambrientos y quieren devorarte, si pudieran, se escucha el ruido del silencio universal.

Otro escritor y poeta que aparece es José Ángel Valente, que por los años 80 vivía en Almería y que también compartirá recuerdos y vivencias con Carmen. Además de compartir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 1988.

En los aperitivos la conversación surgió como río bravo en Sierra Nevada corriendo por debajo de los helados témpanos.

Palmeral es de los escritores que consideran la literatura como un medio para ampliar nuestra forma de ver el mundo.

Al poeta Valente le ofrecieron dirigir el Instituto de Estudios Almerienses, pero él dijo que no: “Es que yo necesito tiempo para llorar, para escribir, para sufrir, para continuar con mi obra poética, mi obra creadora, con mis partos y mis hijos poéticos metafísicos”.

Hay momentos en que la novela parece abrir la caja de Pandora y como una catapulta van saliendo palabras en tropel para dejar al lector abrumado, seducido, entusiasmado… y otras a veces filosofa en boca de la protagonista:

No odiemos a quienes piensen, sientan y experimenten distinto a nosotros, ello anula los vínculos fraternos entre las personas al priorizar la enemistad y el conflicto, esto constituye uno de los factores básicos de las innovaciones históricas, pero afirmo que el conflicto no puede solucionarse de manera eficaz desde el odio.

Costa almeriense. Fotografía: Manusama (Fuente: Pixabay).

Como no puede faltar en toda novela que se precie, aparece el amor, aquí también está presente. Alicia, alias Bombina, mujer de alma generosa, conoce a un joven árabe que había desembarcado de una patera buscando asilo político. Ella lo protege y entre ambos surge un amor muy pasional:

¡Escucha tu corazón! ¡Escucha tu corazón! El amor no entiende de clases sociales, de razas, ni de economía, es limpio y puro. El amor es un inocente niño o niña que juega con víboras sin temor a que le puedan inocular su veneno, si no mortal sí doloroso.

Ramón Palmeral, como se le conoce coloquialmente, ha querido hacer una novela en forma de misiva, de saeta voladora que se clava en el corazón de los lectores, irrumpiendo en el panorama de las letras por la puerta grande, porque el escritor ya se siente con un bagaje suficiente, que le permite experimentar con esta nueva forma de escribir sin puntos y aparte y con múltiples interpolaciones de autores consagrados que desde el primer momento arrastrarán al lector a un universo psicodélico de colores, sensaciones y sueños que alguna vez podrán cumplirse.

Palmeral es de los escritores que consideran la literatura como un medio para ampliar nuestra forma de ver el mundo. Es autor de más de cincuenta libros de diferentes temas y de las siguientes novelas, todas en Amazon: La baronesa desnuda (2020), La princesa Anuaiti-Matua (2020), Mi amo Palmeral y yo (2019), Al este del Cabo de Gata (2018), La mujer del Amadorio (2018), El rey de los moriscos (2016), El héroe de Nador (2005-2016), y El cazador del arco iris (2015), así como de la colección de relatos Perito en pecados (2016).


Ramón Palmeral habla sobre su novela La dureza curvada del sílex


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María Pilar Galán García

Profesora de literatura y crítica literaria.

4 Comments

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  • Hola María del Pilar, menuda sorpresa mañanera de tu comentario sobre una de mis novelas en concreto “La dureza curvada del silex” que sitúo en el Cabo de Gata donde vivi unos años. Te agradezco el trabajo que has hecho. Me pones por la nubes. Yo solamente quise experimentar con pabras atorrulladas los sentimientos que sentí allí, los lectores, y he visto que en ti ha arraigado sobradamente, me alegro. La redacción ha puesto el video donde explico el proceso de esta novela sin puntos aparte. Agradecido. Ramón Palmeral

  • Querida Pilar: Enhorabuena por tu magnífico comentario de un libro magnifico de nuestro querido amigo Ramon Palmeral. Un abrazo. Julio Calvet.

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