Opinión

Llegó el anunciado atentado en Kabul

Personas intentando colgarse de los aviones para huir de los talibanes en el aeropuerto de Kabul (Fuente: Perfil de @Foro_TV en Twitter).

Doble atentado en el aeropuerto de Kabul

Se preveía un grave atentado yihadista antes del 31 de agosto. En la tarde del 27 de agosto nos invadió el horror de un doble atentado suicida atribuido al Estado Islámico del Gran Jorasán (ISPK), grupo armado enemigo de los talibanes que han tomado el gobierno, que ha reivindicado el doble atentado en Kabul, donde los terroristas han logrado detonar, mediante acciones suicidas, dos potentes bombas tipo cinturón con explosivos y metralla en las proximidades del aeropuerto y en un hotel de la capital, que acogía a refugiados afganos. Con resulto de unos 60 afganos muertos, y más de un centenar de heridos.  El portavoz del Pentágono, John Kirby, ha confirmado que 13 marines estadounidenses han muerto en el ataque, lo que podría dar un giro absoluto a la situación, según las advertencias lanzadas por el presidente Joe Biden por no cumplir el Acuerdo de Doha. Aunque quedan por evacuar unos 5.000 norteamericanos y afganos. Joe Biden dijo: “No perdonaremos, no olvidaremos, os vamos a cazar y os lo haremos pagar”.

Durante la madrugada del 27 de agosto, viernes, está previsto que España retire a todas sus fuerzas armadas y miembros del Grupo de Operaciones Especiales.

 Los afganos al borde del abismo

Mapa del doble atentado en el aeropuerto de Kabul, en Afganistán (Fuente: RTVE.es).

Este varapalo del «talibanismo» veraniego y feroz, ha pillado a los EE. UU. en bragas, y al gobierno español en alpargatas de suela de cáñamo de Callosa de Segura, y a los ministros con la piña colada en la terraza del chalé con los niños de Ceuta, no del Pireo; y, eso sí, con una pandemia ruinosa en la economía que va para largo. ¡Qué barbaridad! ¿O no lo es? Y no es que yo sea pesimista, que no lo soy por naturaleza, pero cuando el barco se va hundiendo y el agua te supera los dos orificios nasales, el temor es inevitable.

Nos vamos como los perros asustados: con el rabo entre las patas. El triunfo de los talibanes dará alas a los terroristas de Al Qaeda. Solo con ver el arsenal que hemos dejado a merced de estos fundamentalistas islámicos, da miedo. Y somos conscientes de que, a partir de ahora, el mundo será más inseguro; al menos, actuemos con conciencia de equipo, de grupo, de escuadra, para vigorizar nuestras alianzas.

Al menos salvemos a los nuestros, a nuestras fuerzas armadas y a los afganos que nos ayudaron. Imagino cómo deben sentirse aquellos que se han de retirar sin honores, con cierta vergüenza por dejar abandonados amigos afganos a los que se les prometió asilo.

Hoy, los afganos están al borde del abismo ante un gobierno de terror que les espera sin remedio, no nos engañemos. Son los mismos dictadores de hace veinte años, pero esto ya se sabía.

La fecha del 31 de agosto es la fecha que, hasta hoy, los talibanes marcan con línea roja para que salgan todas las fuerzas internacionales, de lo contrario han dicho, que se atengan a las consecuencias. ¿Acaso pueden los talibanes marcar los plazos? Hasta el 25 de agosto, España ha acogido a 2.206 afganos. El Departamento de Estado de EE. UU. dio a conocer una lista de países que recibirán refugiados. Entre los países están Bahréin, Dinamarca, Alemania, Francia, España, Italia, Kazajstán, Kuwait, Qatar, Tayikistán, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Uzbekistán. En Latinoamérica: Colombia, México, Costa Rica y Chile.

Aeropuerto de Kabul. Fotografía: Fisherga (Fuente: Wikimedia)

Acuerdo de Doha (Qatar)

Los expertos y politólogos creen que el retorno de los talibanes es consecuencia del “Acuerdo de Doha de febrero 2020” para traer la paz, en la presidencia de Donald Trump (el peor presidente que ha tenido los EE. UU.). En realidad, no fue un acuerdo de paz sino de rendición ante la evidencia de que los talibanes seguían avanzando y tomando aldeas y ciudades, y los gastos eran insostenibles tanto en vidas como en dólares. Un acuerdo bis a bis donde se ninguneó, y no participó el presidente Ashraf Ghani Alhmadazai, ni observadores del Ejército afgano. Se firmó el compromiso de los talibanes de no permitir que el territorio afgano fuese utilizado para planear o llevar a cabo acciones que amenazaran la seguridad de Estados Unidos. Acuerdos que no cumplieron.

Trump, en su política de America First (en español, «América primero»), un planteamiento sobre política exterior que aboga por el aislamiento, en su raciocinio empresarial a corto plazo, llegó a la conclusión de que el precio por mantener un Afganistán alejado del terrorismo era demasiado alto, especialmente viendo la poca consideración que los aliados tenían por ese liderazgo y la nula predisposición de los afganos para defender sus derechos. No vio que esta zona geoestratégica caerá en mano de rusos y chinos. Su política de avestruz, de meter la cabeza en el agujero y no ver más allá, es como los chicos del Brexit y su isla mágica británica “quedarse ciego mirándose el ombligo”. Esta filosofía trae estas consecuencias de aislamiento negativo. La UE no les podrá ayudar. Por otra parte, España no olvida que en mayo del año pasado perdimos una contrata de 6.000 millones de dólares para Navantia (astilleros de Cádiz) por EE. UU. cuando la fragata F-100 Méndez Núñez, con 214 tripulantes, que acompañaba al portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln en misión de circunvalación del mundo, decidió entrar en el Golfo Pérsico por las tensiones de ataques a petroleros por Irán, y España retiró la fragata temporalmente. Entre otros asuntos porque España, perteneciendo a la OTAN, no tenía autorización para entrar en un posible conflicto bélico.

Hoy, los afganos están al borde del abismo, han huido forzados dejando a su familia, hogares y pertenencias. No nos engañemos, hemos dejado el país en manos de señores de la guerra que viven de ello.  En 2001 no fueron vencidos si no que se exiliaron en Qatar y en Pakistán a esperar mejores tiempos siguiendo el proverbio chino “Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”. Como así ha sido veinte años después. Beneficiaron a Rusia, China y países islámicos que negociarán sus recursos energéticos y minerales.

El representante estadounidense Zalmay Khalilzad (izquierda) y el representante talibán Abdul Ghani Baradar (derecha) firman el acuerdo en Doha (Qatar), 29-2-2020. Fotografía: Ron Przysucha (Fuente: Departamento de Estado de EE. UU.).

Los Estados Unidos de América, y el viejo Biden

Trump le echa las culpas, acusa de sus propios desatinos a su sucesor Joe Biden por no haber sabido gestionar el despliegue de retirada, respetando los acuerdos de Doha.

La edad no perdona, hemos visto al inquilino de la Casa Blanca chocheando, y equivocándose cada dos por tres, que en principio no reconoció a España como un colaborador en la acogida de refugiados. Luego llamó al de las alpargatas playeras y se pidió consenso en acoger refugiados en las bases norteamericanas de Rota y Morón, que acogerán a unos 4.000 colaboradores afganos.

Estados Unidos ha perdido una vez más el liderazgo mundial y Occidente. Ha sido noqueado, como escribe Enrique Navarro en Libertad Digital: “Quizás ha caído algo mucho más importante que Kabul”. Es cierto que ha caído la credibilidad de Occidente y el modelo democrático que heredamos de griegos y romanos.

Desgraciadamente, en este  mundo, irónicamente no somos hermanos, no somos hijos de Adán, otros son hijos de Caín. El imperio romano cayó ante los bárbaros del Norte porque se convirtieron al cristianismo y se debilitaron en su agresividad, siguiendo las profecías de Jesucristo de “Ama a tu prójimo como a ti mismo” que es una frase utópica.

Las débiles democracias occidentales no tienen futuro en un mundo contra chinos, rusos e islamistas autócratas radicales, estos dominarán el mundo de los próximos siglos, y ya no tendremos donde escondernos, y todos aquellos logros que perseguimos de paz, de igualdad y convivencia se desvanecerán.

¡Vaya desastre! La credibilidad de Estados Unidos, junto a la del presidente Joe Biden, y el expresidente Trump, está por las alfombras persas por no decir por los suelos. ¿Estos son los que quieren liderar el mundo, ser los guardianes del mundo libre?

El presiente Bush, hijo, nos metió en la guerra de Iraq con las mentiras de las armas de destrucción masiva de Sadán (que acabó en la horca), luego Zapatero nos sacó de Iraq y nos metió con calzador en Afganistán.

Los soldados estadounidenses caídos en el atentado en el aeropuerto de Kabul llegan a EE. UU. (Fuente: Perfil de @AlertaNews24 en Twitter).

El futuro de Occidente

Los EE. UU. han perdido en las guerras de Corea, Vietnam, Irak, y ahora en Afganistán. No se retira de Afganistán, se retira de liderar el mundo, además los musulmanes tienen más hijos que nosotros, que tenemos una demografía más envejecida. Occidente y me refiero a la Unión Europa va por el mismo camino, somos 27 países (Reino Unido salió en el 31 de enero de 2020), y cada uno de ellos no quiere perder soberanía nacional.

La única posibilidad que tiene el mundo occidental de recuperarse para mantener sus valores democráticos, libertades y económicos, consiste en fortalecer la unión militar como la OTAN, y comercial de EE. UU. con la Unión Europea sin aranceles. (Más información, en mi artículo: Josep Borrell y los talibanes).

Los talibanes y la Sharía

No solo Afganistán aplicará la Sharía, ley de la religión islámica, que se está extendiendo por diferentes países de todo el mundo, aunque no en todos ellos se aplica la ley Sharía ni tampoco con la misma intensidad, entre los que se encuentran: Arabia Saudita, Indonesia, Sudán, Afganistán, Pakistán, Nigeria, Irán, Catar, Brunéi y el Estado Islámico en Siria e Irak.

Se han rearmado con el Ejército “fantasma” afgano, que tenía: Entre 2017 y 2019, 7.035 ametralladoras, 4.702 vehículos Humvee, 20.040 granadas de mano, 2.520 bombas y 1.394 lanzagranadas, que fueron entregados por los Estados Unidos a las fuerzas afganas. Más de 18 millones de rondas de municiones 7,62 mm solo en los dos últimos años.

Esto es aún “más preocupante” si se tiene en cuenta que entre 2003 y 2016, EE. UU. transfirió 75.898 vehículos, 599.690 armas, 162.643 equipos de comunicaciones, 208 aviones y 16.191 piezas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento a las fuerzas afganas, de acuerdo a un informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de 2017.

Fotografía: Amber Clay (Fuente: Pixabay).

Según estimaciones, los talibanes ahora pueden disponer de varios helicópteros Black Hawk y otros aviones militares financiados por Estados Unidos (tiene pilotos entrenados). Aproximadamente 20 aviones de ataque A-29 Tucano están en poder talibán. Y no hay que olvidarse de los rifles M16 que se han quedado, así como las gafas de visión nocturna o fusiles. “También nos preocupa que algunos puedan terminar en manos de otros que apoyan la causa de los talibanes”, dijo una fuente del Congreso estadounidense a CNN.

Conclusiones

Si no teníamos bastante con la pandemia ruinosa del COVID-19, parió la abuela después de un esférico embarazo, y ahora, sin duda el mundo será más inseguro, no inmediatamente, sino cuando menos lo esperemos como fue el 11-S o el 11-M. El 26-A, el doble atentado yihadista suicida de Kabul con 60 muertos y un centenar de heridos, puede cambiar la evacuación de Afganistán. Las sanciones del Fondo Monetario Internacional al régimen terrorífico talibán vendrán con venganzas, y no se dejarán intimidar por ejércitos a los que han batido en retirada.

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Ramón Palmeral

Soy escritor con más de 40 libros publicados sobre temas diversos. Socio de Honor de Espejo de Alicante, socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, colaborador de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela. Publico crónicas culturales y políticas con un sentido satírico desde hace más de veinte años, puesto que considero que la labor del ciudadano y de la prensa es la de fiscalizar al poder. Dirijo el portal Nuevo Impulso.net de arte, cultura y opinión. Mi correo: ramon.palmeral@gmail.com

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  • Artículo excelente, como todos los tuyos. Además de muy documentado, tiene conclusiones muy clarividentes que deberían preocupar fuertemente a las potencias occidentales. Creo, como tú, que está en peligro grave la civilización occidental. Los últimos líderes norteamericanos, ingleses y europeos (ente éstos los hispanos Zapatero, Rajoy y Sánchez), para olvidar. Un abrazo. Ramón Gómez Carrión.

  • Magnífico artículo, una auténtica lección magistral de política exterior.
    Gracias Ramón por dar luz en la comprensión del drama de Afganistán.
    Un abrazo

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