Reportajes

Historia del teléfono en Alicante, de 1886 a 1931 (I*)

Detalle de la red aérea cerca de la Iglesia de San Nicolás, 1928. Fotografía: Marín, Ar-chivo Fundación Telefónica R-00323 (Fuente: https://historiatelefonia.com/).

Partimos del trabajo previo de investigación del historiador Gerardo Muñoz, publicado el 22 de septiembre de 2014 en el diario Información de Alicante en su artículo “Llora el teléfono” de la serie Momentos de Alicante, y lo complementamos con algún dato adicional sobre los primeros pasos del teléfono en la ciudad levantina.

La historia del teléfono en Alicante empezó, como en el resto de España, a ritmo lento por desconocimiento de la tecnología y la dificultad del acopio de los equipos y medios necesarios.

Como sabemos, unos pocos años después de la patente de Bell de 1876, una primera regularización del sistema telefónico público español se decretó el 16 de agosto de 1882 , siendo el Estado el titular del servicio, pero cediendo la explotación a las iniciativas privadas mediante concurso de concesión. A partir de aquí fueron surgiendo las primeras iniciativas telefónicas en el territorio, según se recoge en el artículo de A. Calvo Calvo, “El teléfono en España antes de Telefónica (1877-1924)”, publicado en 1998 en la Revista de Historia Industrial, 13, pp. 59-81.

Así, al año siguiente encontramos en la prensa alicantina una de las primeras noticias de “el invento” comentada en el diario El Eco de la Provincia del 12 de junio de 1883, firmada por CGH con el título “El Teléfono”, en la que secompara con el veterano telégrafo que contaba ya con 40 años de servicio, y se comenta su expansión en los países más avanzados destacando la existencia de, al menos, tres mil teléfonos en uso en los Estados Unidos. Además, se describe el aparato, vaticinando que no estaba lejos el día en que su uso fuese universal por tratarse de un aparato sencillo y barato.

Pero no fue hasta el 9 de junio de 1884 cuando se tiene constancia de la instalación de la primera línea telefónica en Alicante, instalada entre el Gobierno Militar y el Civil, que con un coste de 827,25 pesetas de entonces corrió a cargo de la Diputación Provincial.

Como en la mayoría de los casos, las primeras aplicaciones prácticas de la telefonía fueron estos circuitos privados “punto a punto” que permitían comunicar dos locales o domicilios de un mismo propietario, o como en este caso de diferentes establecimientos de la administración.

Otro caso posterior similar, en 1894, fue la línea solicitada por la sociedad francesa Deutsch y Cía. para conectar su refinería de petróleo, la llamada “La Británica” existente entonces en la zona de la Cantera con el domicilio de sus propietarios.

Pero este tipo aplicaciones no resolvían la creciente necesidad de comunicación rápida entre los actores sociales y así, en mayo de 1887 en el periódico El Liberal podemos ver cómo se reclama la instalación urgente de una red telefónica urbana en Alicante para dar servicio tanto a los estamentos públicos como privados citándose como candidatos prioritarios la Estación del Ferrocarril, la Delegación de Hacienda, Aduanas, Puerto y Fábrica de Tabacos y dejando constancia de la existencia hasta entonces sólo de unas pocas líneas privadas.

Y unos días después, el 18 de mayo de 1887 en el diario La Unión Democrática, se avanzaban las principales bases para montar una red telefónica en Alicante. Para su explotación se requería tener un mínimo de 50 abonados y se animaba a los interesados a dirigirse a la Calle Virgen de Belén 6-8, donde estaba la sede de la empresa de Enrique María Ripoll y Monera (1854-?), abogado y periodista, que consiguió la concesión del servicio urbano de Alicante, el 18 de junio de ese año, con un radio de 10 km, lo que le permitía llegar a San Vicente del Raspeig, San Juan y Muchamiel.

La Unión Democrática, Alicante, 18 de mayo de 1887.

Como ha dicho la prensa local, se trata de montar una “Red Telefónica” en Alicante. He aquí las principales bases y condiciones de suscripción:
1.ª Para poder llevar a la práctica el establecimiento de la Red Telefónica son indispensables, por lo menos, cincuenta abonados.
2.ª Dicha Red, estará montada con arreglo al real decreto de 15 de junio de 1886, en el cual se exigen aparatos y materiales de lo más perfeccionados.
3.ª Los aparatos que cada abonado tendrá a su disposición para comunicar con los demás, según el antes citado real decreto, serán: un transmisor microfónico, sistema Ader; dos receptores sobrexcitado magnético de igual sistema; un timbre avisador; pilas y accesorios.
4.º …

(La Unión Democrática, Alicante miércoles 18 de mayo de 1887, N.º 2544, pág. 3)
Mención que a Ripoll y Monera en El Campeón del Magisterio, de 20 de julio de 1900.

Ripoll y Monera, doctor en derecho civil y canónico, era también licenciado en Administración de Marina en provincias y profesor de la Academia Politécnica, según figura en El Campeón del Magisterio, publicado en Alicante, el 20 de julio de 1900.

Ripoll repitió en el negocio telefónico años después, en 1904 consigue la concesión del Grupo telefónico de Elche, Novelda, Monóvar, Aspe, Crevillente, Pinoso y Elda, habiéndose autorizado la ampliación a 15 km de radio del grupo. Y con la idea de conectarse posteriormente con línea interurbana con la de Alicante, según figura en La Voz de Alicante el 30 de junio de 1904 (4). La cuota del servicio era de 20 pesetas para los particulares y 50 para las empresas, pagaderas por adelantado.

La Voz de Alicante, 30 de junio de 1904.

Tres años después, en 1889, esta primera red telefónica y su concesión fue adquirida por la Sociedad García y Villar, formada por los alicantinos Ernesto Villar y Miralles (Alicante, 1849 – Novelda, 1916). El propietario, Ernesto Villar, músico, funcionario y político, ejerció como pericial de Aduanas y profesor de la Normal de Maestros de Alicante, además de profesor de la Academia Politécnica, según se aprecia en El Campeón del Magisterio, publicado en Alicante el 20 de julio de 1900.

Final de la lista de profesores de la Escuela de Magisterio, donde figura Villar en El magisterio de Alicante.

La otra persona que componía la sociedad García y Villar era su amigo, el abogado José García Soler (1851-1910). El aspense José García Soler, también fue escritor y bibliófilo, según la publicación “Noticia de una biblioteca particular del siglo XIX: la del abogado alicantino José García Soler (1851-1910)”, publicada por Cecilio Alonso UNED, Centro Francisco Tomás y Valiente, Alzira-Valencia.

En 1900 la red urbana de Alicante contaba con 226 aparatos telefónicos que recaudaban 38.767 pesetas en ese año, según recoge A. Calvo Calvo en el Cuadro 2 de “Infraestructuras Urbanas de la Segunda Revolución Tecnológica. La Difusión del Teléfono en las Ciudades Españolas, 1877-1930”, aparecido en la Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales Scripta Nova, Vol. XI, núm. 238, 1 de mayo de 2007.

En 1907, la red telefónica urbana de Alicante figura en manos del Estado (y por tanto del Cuerpo de Telégrafos), probablemente revertida a la finalización de la concesión inicial de 1887, y decreta la adjudicación en pública subasta al postor que mayor reducción de tarifas oferte, tal y como recoge A. Pérez Yuste en la página 20 de su tesis doctoral «La Compañía Telefónica Nacional de España en la dictadura de Primo de Rivera 1923-1930», en su página 20.

En 1884 se había fundado la Compañía Peninsular de Teléfonos, que era titular de la creciente red de enlaces interurbanos consiguiendo, prácticamente, el monopolio de dichas comunicaciones en todo el país, y fue expandiéndose y adquiriendo empresas existentes más pequeñas —como la creada por el Sr. Ripoll—-, muchas de ellas en condiciones de abandono cerca del vencimiento del periodo de concesión. En estas circunstancias y para prestar el servicio público, la Compañía Peninsular solicitaba a las administraciones la exención de los impuestos municipales. En Alicante se hizo lo propio en octubre de 1918.

En 1921 en la provincia de Alicante ya se alcanzaron los 2.191 abonados con una tasa de penetración de 4,1 abonados por cada 1000 habitantes.

En 1923 Alicante aparece en las estadísticas como la décima provincia con mayor número de abonados por 1000 habitantes (3,9), por encima de Valencia o Sevilla y por detrás de Guipúzcoa (con 17,8), Vizcaya, Barcelona, Madrid, Álava, Tarragona, Oviedo, Santander y Zaragoza.

Ya en 1924 se creó la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), que consiguió mediante contrato con el Estado el monopolio telefónico. La nueva empresa fue asumiendo el control de casi todas las concesiones del servicio previamente existentes. La ITT había adquirido ya la Compañía Peninsular de Teléfonos que, como se ha explicado, era la propietaria de la red de Alicante, integrándose formalmente en la CTNE el 1/9/1924 con todas sus redes, aunque el proceso real necesitaría más tiempo y no se completaría hasta unos años después.


(*) Este artículo está publicado en Historias de la Telefonía en España.


Agradecimientos:

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
Revistas Catalanas con Acceso Libre
Universitat de Barcelona
Archivo Digital de la Universidad Politécnica de Madrid


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José Ramón Iglesia y Francisco Page

José Ramón Iglesia es Ingeniero de Telecomunicación y miembro del Foro Histórico de las Telecomunicaciones y dedica parte de su tiempo a la investigación y divulgación de la historia de las telecomunicaciones en España. Es administrador del blog https://historiatelefonia.com/ y en Twitter @historiatelefon es su usuario.
Francisco Page (Ribagorda, Cuenca, 1944) es técnico de Comunicaciones, donde ha trabajado toda su vida. Su “hobby” de toda la vida es coleccionar teléfonos antiguos y restaurarlos. También es habitual colaborador del blog https://historiatelefonia.com/.

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