Al paso

Año nuevo, mesa bilateral y alianzas viejas

Constitución Española (Fuente: Cadena SER).

Pedro Sánchez seguirá vendiendo su alma al independentismo y pilotando el avión nacional hacia el desastre institucional.

Cuanto más dure el juego amoroso del presidente Sánchez con los independentistas catalanes y con los nacionalistas y bilduetarras vascos, más difícil será consolidar España como un “Estado social y democrático de derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”, según reza el artículo primero de la Constitución. Y sigue: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. La forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria”.

El artículo 2 dice así: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Leemos en al artículo 3 que: “El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus estatutos. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. El artículo 4 habla de la bandera nacional y de las autonómicas. “Éstas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales”.

Analizando con ojos independientes de cualquier partido político el panorama global de nuestro país parece que no hay demasiados motivos para dictaminar que 2022 vaya a ser un año para la esperanza. No espero gran cosa de ninguna formación política y no tengo interés en hablar de la mediocre oposición al Gobierno de coalición. Me centraré en lo que se puede esperar de un Ejecutivo que es el que tiene la responsabilidad de sacar al país de la difícil situación en que se encuentra.

Y me voy a centrar en lo institucional, un asunto de la mayor importancia que tiene repercusiones evidentes en otros campos tan importantes como el económico, el sociocultural y el religioso. Por eso he comenzado este artículo recordando textos constitucionales. No podemos obviar que el respeto y acatamiento total de la Constitución es la garantía de futuro de la nación y de los españoles que la conforman, entre ellos los catalanes todos y todos los vascos. No es de extrañar que los enemigos de España se hayan lanzado como fieras contra el rey Felipe VI tras su comedido y denso discurso navideño. No se podía esperar otra cosa de unos miserables de inteligencia y de moral.

¿Va a seguir Pedro Sánchez aliado con un partido como Unidas Podemos que no defiende la unidad indivisible de la nación española? Valga que un partido pueda defender el derecho a decidir y de romper la patria española, pero es inadmisible, absolutamente, que ese partido esté en el Gobierno. Cuando yo denuncio a Sánchez, con razón le llamo mentiroso porque todos recordamos su promesa de no aliarse con los podemitas para gobernar. Y como no se arrepiente y va a seguir en sus trece, mantengo el calificativo de mentiroso. No hago política, hago Constitución. Incluso hago Europa recordando una vez más que el Parlamento Europeo aprobó una resolución en septiembre de 2019 contra el comunismo y el nazismo por igualmente dictatoriales y genocidas en un pasado reciente y haciendo una llamada para que no accedan nunca a instituciones europeas.

Sánchez se ríe de Europa y Europa no lo castiga políticamente ni le exige la salida de Unidas Podemos antes de darle miles de millones de fondos europeos para salir de la crisis. Yo deseo firmemente que los millones vengan sin condiciones, pero por decencia mental y moral exijo a Sánchez que saque del Gobierno a los podemitas y busque otras alianzas que no sean inmorales. Lo hago en nombre de la Constitución de la concordia tras dos siglos (XIX y XX) de peleas fratricidas.

La vicepresidenta comunista del Gobierno, Yolanda Díaz, amenazó en el Congreso con huelgas y manifestaciones sin cuento contra un posible Gobierno de derechas. Está claro el dictatorialismo comunista de la Yolanda presuntamente transversal, una política tipo loba que se presentó ante el Papa Francisco, hace unos días, como una cordera. Una loba que no aceptará una alternancia de partidos en el Gobierno.

¿Podemos esperar de 2022 que Sánchez resuelva el problema catalán creado por los independentistas de ERC y JxCAT y que el presidente tragaldabas alimenta comiéndose todos los sapos que descaradamente le ofrecen con su pancarta “lo volveremos a hacer”? El monstruo bicéfalo catalanista es alimentado por el juego nefasto sanchista camuflado con palabras de diálogo constructivo y con sentido de Estado. Con la estafa de los votos de apoyo al Gobierno Frankestein los independentistas ganan competencias y millones de euros.

Otros temas trascendentales e institucionales en relación con Cataluña y el País Vasco son los de la bandera y la lengua. Independentistas y nacionalistas conculcan la Constitución y las decisiones del Poder Judicial para que se cumpla con el ordenamiento jurídico. Aragonés y Urkullu se ríen del Gobierno y éste no hace cumplir la legalidad. Lo que es una clara dejación de funciones el presidente lo justifica hablando de pacificación y eliminación de roces innecesarios. El caso es que no se respeta la legalidad sobre la bandera y sobre el castellano. Esto es engordar el independentismo. No hay signo alguno de cambio para el 2022. Pedro Sánchez seguirá vendiendo su alma al independentismo y pilotando el avión nacional hacia el desastre institucional.

Deseo al Gobierno de Sánchez, por otra parte, éxito en su lucha para resolver la crisis económica y sanitaria. Para sacar adelante al país en estos campos debemos estar unidos todos los españoles. Lo valiente no quita lo cortés, como lo cortés no quita lo valiente. Sánchez es una calamidad institucional claudicando ante podemitas, independentistas catalanes, nacionalistas vascos y bilduetarras. Pero como presidente debemos apoyar cuanto haga el Gobierno para acabar, repito, con los problemas económicos y sanitarios.

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Ramón Gómez Carrión

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