Sí, mis botas de fútbol de toda la vida eran negras. Las de ahora son prácticamente todas rosas. ¿El motivo? Pues te pones a leer por ahí y, básicamente, que las grandes marcas deportivas se hicieron eco de que la tendencia de este verano era el color fucsia. Luego sigues indagando y te dicen que bueno, que ese color entre rosa y morado “posee una cualidad cinética y digital” que parece vibrar, moverse o brillar con luz propia. El concepto de “cualidad cinética y digital”, por supuesto, es obra de agencias de tendencias, en este caso la WGSN y Coloro y están convencidos de que es un tono tan vivo que parece tener energía propia ante el ojo humano (en su cualidad cinética), evocan el entorno virtual, el metaverso y la estética de la inteligencia artificial (en su cualidad digital).
Luego se van al apartado psicológico y, al parecer, tiene un beneficio porque dicen que dicen los atletas que los colores vibrantes, brillantes y llamativos potencian la confianza en momentos importantes. Ahí es ná. Toda la vida esforzándome y si llego a saber que el rosa me hace todo eso no habría suspendido ningún examen en mi vida, ni siquiera la Educación Física —gimnasia en mis años mozos—. Normal que el deporte fuera tan triste. El fútbol toda la vida con botas negras debía de dar bajón a los jugadores. Pelotas de tenis y de todo lo demás rosas. La verdad es que La pantera rosa molaba y te reías. Algo tendría que ver el color.

Creo que la huelga de profesores confundió su color verde. Hay que cambiarlo por el rosa. Ahí estuvo quizá el error. Aunque claro si los de un lado se ponen de rosa y los del bando contrario también usan el rosa, pues anulamos el efecto, que se queden con el verde pero que sea fosforito que si no vibra al ojo no le va a vibrar a los de la Consellería.
Luego sigues indagando y parece que para ver todo el deporte en móviles, tablets y portátiles como que si no hay tanto contraste entre el césped y la bota, pues como que no se distingue tanto y ya, pues como que también vas intuyendo que la cosa también va por ahí. Claro, antes las teles eran en blanco y negro y no había color, no había necesidad de distinguir. Yo habría puesto el campo todo blanco y la pelota toda negra, antes. No sé.
Y todo esto en la semana del MADO Madrid Orgullo. También hay rosa. Yo lo dejo ahí.
Los que deben de estar pasando un calor de morir son los encargados de la limpieza urbana, los que van a pie. Esta semana he podido ver por fin a una chica que llevaba el uniforme con pantalones cortos. Una entre un millón. No me he fijado si sus botas son rosas, pero la chica lógica tenía porque los veo trabajar con esa tela, o lo que sea, que ya da calor de verla. También con zonas fosforitas (no sé si aquí también entra lo de la cualidad cinética y digital, que eso va a dar mucho juego). Quizá el resto no lo lleven por no mancharse la piel o cortarse con restos de cosas o no sé, pero sufro cuando los veo con ese pedazo de uniforme. Bueno a ellos y a los de Correos, que a la mujer que me deja las cartas en casa la pobre lleva el carro y está sudando como si no hubiera un mañana. La chica es super agradable a pesar de pasarse todo el día de aquí para allá en una ciudad en la que cada vez hay menos sombras, quizá porque el color de la sombra es triste. Tampoco me he fijado si mi cartera lleva botas fucsia. Yo pintaría Les Naus de rosa, o mejor todo el Ayuntamiento.
A los que no pintaría ni de rosa ni de ningún color son a esa peña que le echa jeta y aparca en las zonas de minusválidos sin serlo, bueno sí, de mente, está claro. Eso reconozco que me pone de mal humor. Si ya hay pocas plazas, el aparcar en ellas me parece una falta de respeto total. Y siempre suelen ser coches caros o de alta gama. Los pijos haciendo el hago lo que me da la gana. Como esas motos que aparcan ocupando un espacio cuando justo al lado hay un lugar para aparcar motos. Pues que luego no multen cuando sucede al contrario, porque con lo mal que está el aparcamiento, como para que los insolidarios se dediquen a ocupar un espacio… Que si no hubiera está claro, pero habiendo… Para esa peña habrá que buscar otro color.
Y luego están los que bueno no sé yo. Los ciclistas que no lo son, tan sólo son personas que llevan una bici. Bajando la cantera el otro día, una señora que rozaría los 70 iba ocupando el carril de bajada con una bici de esas con cesta y compra en bolsas. No, no era ET, era una bolsa de la compra. Pues estando la acera y toda la zona de la cantera nueva por donde va la peña andando o corriendo o en bici, pues entiendo que no porque sea ciclista, que no lo era, es que por su propia seguridad o la del resto de circulación entiendo que a esa clase de personas tendrían que prohibirles ese tipo de circunstancias. No digo que la multen, sino que le indiquen que no: una caravana a las nueve de la mañana, una mujer con el autobús en frenada detrás y todo el tráfico de cola, pues no sé. Si fuera mi madre, le quito la bici. Y no, tampoco era rosa.
Lo que tampoco pintan de rosa son los encargados del tour que se dedican a borrar los penes, insultos o mensajes políticos que la gente pinta en la carretera 90 minutos antes de que pasen los ciclistas y los transforman en dibujos, formas o lo que sea. Aquí usan el blanco.

Como la que también va llena de colores es la tenista Naomi Osaka, que pasa de todo y va como si estuviera en un desfile de modas de alta costura. De hecho, lleva un vestido que ella denomina “La medusa” que es como si se fuera a casar con velo y todo, donde combina el verde y el blanco y está basado en un libro que le leía a su hija. Mucho rosa no lleva tampoco, pero claro, no le hace falta para que la vean. Concepto “deporte espectáculo”. En dos días, las pesas de los gimnasios rosas, para que parezca con esa cualidad cinética que tus ojos están moviendo más peso que el que realmente levantas. O también las básculas rosas, para que te anime psicológicamente.
Lo de la báscula y pesar la fruta y verdura es algo que antes hacías tú mismo, hasta que se dieron cuenta, digo yo, que no cayeron que hecha la ley hecha la trampa, que ponías por ejemplo un dulce que ponía 80 gramos y se leía en la balanza digital 100 gramos. Pues la peña empezó a pesar y luego a añadir, incluso conozco gente que era capaz de mantener el puso firme rozando lo justo y claro, luego en la caja la cajera se mosqueaba de que por un euro te llevaras todo eso. Pero a ver quién descubría el pastel, nunca mejor dicho. Ahora, en casi todos los lugares, te lo pesan directamente en caja y ahí ya has perdido el conocimiento de si hay truco o trato.
Por cierto, los chinos han inventado un váter motorizado que te sigue por casa. Está pensado para personas con movilidad reducida, pero entre eso y la aspiradora robot se te va a formar un tráfico en casa que vas a tener que poner semáforos en el pasillo, incluyendo el color rosa claro.
Por cierto, que hablando de rosas, este sábado actuó Rosana, por lo de la tontería del nombre y el color del tema de hoy.
Es lo que hay.
Canción, Sin miedo, Rosana.
Libro, El dromedario que andaba jorobado, de Jim Field y Rachel Bright.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.













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