Me equivoqué. Por el pedrosanchismo que en la trastienda atenaza al PSOE, intuí que el inminente parto del Ministerio de la Verdad, estilo orweliano inquisitorial, nacería con Óscar Puente u Óscar López como candidatos principales (Chiqui y Patxi son actores secundarios). Ni imaginé que el presidente de un gobierno democrático se atrevería a dirigir desde La Moncloa el nuevo ente gubernamental bautizado como Hodio. Olvidé que a la desesperada Sánchez busca beneficio electoral personalísimo como presidente de la Internacional Socialista.
Inseguridad sanchista
En mi colaboración de 23 de febrero (Obstinación) aquí en Hoja del Lunes, compartí opiniones ajenas más observaciones y dudas propias de periodista felizmente jubilado, en referencia a mis dos candidatos primeros a la nueva cartera ministerial:
“¿Es casualidad fruto del bautismo fortuito o causalidad que determina sus destinos políticos enfrentados en la misma trinchera? ¿Dos comediantes políticos maleducados por ofrecer la interpretación más espectacular ante todo suceso? ¿Imitan al jefe obstinado en su verdad? ¿Sueñan con su pedestal? ¿Anhelan abrazar la estatuilla dorada o estrenar el Ministerio de la Verdad orweliano que dicen pergeña Sánchez? ¿Óscar Puente (ministro de Transportes) u Óscar López (ministro de no sé ahora mismo qué…)? ¿Quién será el elegido por Pedro Sánchez en su lucha desesperada por imponer su verdad? ¿Candidatos a un óscar?.”
Pero hoy me asaltan nuevas incógnitas. Esas dudas que en el sagrado oficio del periodismo son guías que nos acercan más al hecho y sus causas:
Primera duda: ¿Por qué el presidente Pedro Sánchez recibe insultos casi siempre que pisa la calle como ningún otro presidente del Gobierno de España antes casi no los recibió?
Segunda: ¿El productor astuto sabe por experiencia que un actor guapo garantiza el éxito de taquilla?
Tercera: ¿El director necesita con urgencia ser protagonista?
Cuarta: ¿Desconfía el director de sus dos actores más locuaces y afamados?
Quinta: ¿Las críticas contra un proyecto cinematográfico requieren de la destreza del jefe supremo?

Sexta: ¿Por qué se arriesga el director a perder su fama apareciendo en un cameo ridículo en una escena?
Séptima: ¿Viste ya la película Torrente presidente?
Y última duda, por hoy: ¿Santiago Segura es un actor alegre y director de cine sin par igual que Sánchez lo es como presidente de nuestro actual Gobierno?
Película de amor
En la presentación el pasado miércoles (11 de marzo) del engendro ‘Huella del Odio y la Polarización’ (Hodio), con Sánchez oscarizado como protagonista único, el actor pedrosanchista aseguró que desea contagiar “más amor y menos odio”.
Y prosiguió el presidente: “Va a ser una herramienta transparente, rigurosa, basada en criterios académicos reconocidos”, con el fin último de “sacar el odio de la sombra, hacerlo visible, y exigir responsabilidades a quienes no actúen”. Seguramente, también para atemorizar a políticos y políticas que insultan en el Congreso, el Senado y en las ruedas de prensa diarias.
Advertencia final del presidente Pedro Sánchez: “A partir de ahora, las redes sociales tendrán que rendir cuentas públicamente por cada contenido de odio que permitan (…)”.
Recuerdo aquí que nuestra fiscalía independiente y profesional tiene entre sus sagrados deberes la obligación de perseguir todo delito.. Ah, el Código Penal vigente y la jurisprudencia sabía y extensa, durante décadas de ejercicio de jueces y magistradas profesionales, acotó hace años todo tipo de delitos relacionados con las calumnias, difamación, injurias y demás… Vale (cervantino).













Está claro que este presidente (se llame Sánchez o Torrente) no cree en el Código Penal, ni en los jueces. Tiene tantísimos asesores aduladores que le vuelven loco buscando patochadas para distraer a la gente de los graves asuntos que le tienen escondido en la Moncloa. ‘El galgo de Paiporta’ es un galgo que huye, no un galgo que caza. En su huida no va a ninguna parte. O si va, acude escoltado, escondido en una jaula, para regresar, raudo, a Moncloa, su refugio. ¿O su cárcel? ¿Hasta cuándo tendremos un presidente sólo porque es un listo guapo y sabe idiomas? Bien podrían ficharlo para una pasarela de moda o para traductor en una editorial.
Leí en el cartel pegado en una pared mugrienta, hace ya siete años:
Se busca guapo,
amoral vanidoso por debilidad,
acomplejado resentido,
vanidoso sin escrúpulos,
dispuesto:
a inocular sus debilidades,
a terminar condenado a prisión
y a ser el hazmerreír
del mundo entero…