Homenajes

120 años del nacimiento del músico alicantino Rafael Rodríguez Albert

Rafael Rodríguez leyendo una partitura en braille (Fuente: AlicanteVivo).

Se sabe que la música es la combinación ordenada de ritmo, melodía y armonía que resulta agradable a los oídos y a las emociones. Por su carácter inmaterial, la música se considera un arte, al igual que la literatura, la pintura o las artes escénicas. Sin embargo, el aprendizaje de la música se complica sobremanera cuando el alumno que ha de aprender es ciego, como fue el caso de uno de los compositores y pianistas alicantinos de quien se cumplen 120 años de su nacimiento, Rafael Rodríguez Albert. Nacido en Alicante, el 6 de febrero de 1902, en el domicilio en la calle Navas número 41, siendo el segundo de los tres hijos del matrimonio entre Antonia Albert y Rafael Rodríguez. Considero que este compositor permanece olvidado y que debería estar a la altura de Óscar Esplá y de Ruperto Chapí.

Infancia y juventud

Empezó a tener deficiencias visuales a los cinco años de edad, quedándose completamente ciego con siete años. Realizó sus primeros estudios elementales en el Colegio Nacional de Ciegos de Alicante. El propio Rafael escribió: «Mis primeras inclinaciones artísticas iban dirigidas en aquel entonces hacia el dibujo y la pintura, todavía conservo obritas mías, bocetos y apuntes infantiles, que algunas personas que los han examinado me han dicho que no están mal; pero a los siete años perdí la vista y hube de renunciar, naturalmente, a la esperanza de llegar a ser un Velázquez».

Por su ceguera sus padres lo matricularon en el Colegio de Ciegos de Alicante, que por aquella época estaba en el barrio de Campoamor. Su padre trabajaba como analista químico de vinos (enólogo) y su fama fue creciendo hasta el punto de ser contratado por varias bodegas manchegas. Por consiguiente, su familia se trasladó a Socuéllamos (Ciudad Real) y luego a Villarrobledo (Albacete). En esta segunda ciudad, con 12 años de edad, escribió su primera obra musical, estrenada por la Banda de Música Municipal, que dirigió él mismo: un pasodoble dedicado a su padre titulado El general, partitura que desapareció en la guerra y nunca se pudo hallar.

De La Mancha a Valencia

Con diecisiete años la familia se trasladó a Valencia donde Rafael estudió Piano y Composición en el Conservatorio. Finalizó sus estudios de piano en 1922. En la capital del Turia cursó también Filosofía y Letras y dos años de Derecho. En 1925 fue premiado con una mención de honor en el Concurso Nacional de Música, por su obra Colección de canciones, basada en unos versos de Heinrich Heine. Viajó varias veces a París donde conocería a Poulenc, Milhaud y Maurice Ravel.

En 1931 alternó la faceta de compositor con sus clases. Fue profesor honorario de Armonía y Piano en el Instituto Provincial de Ciegos de Alicante. Fue nombrado profesor interino de Solfeo y Piano en el Colegio Nacional de Ciegos de Madrid.

Durante la Guerra Civil continuó impartiendo enseñanza en el Colegio de Ciegos de Onteniente (Valencia). Durante la guerra su casa de Alicante fue bombardeada y destruida perdiéndose todas sus pertenencias. Concluida la contienda fue cesado en su cargo de profesor, acusado por sus simpatías republicanas y encarcelado.

Rafael Rodríguez Albert fue todo un ejemplo de pundonor y de superación personal ante la adversidad teniendo en cuenta que en su época de estudiante apenas existían los libros en braille. A la ceguera que padeció, hay que sumarle otras dificultades como la destrucción de su vivienda durante la guerra o la persecución política en la dictadura franquista. Tras salir de la cárcel, fue rehabilitado y ocupó el puesto de secretario de la Organización Nacional de Ciegos en Granada. Conoció a su admirado músico gaditano Manuel de Falla con quien trabajó en varias composiciones. Compuso Homenaje a Falla (1944) y Preludios (1946). En 1947 ascendió dentro de la Organización a jefe de Relaciones Exteriores; por tal motivo se trasladó a Madrid con la familia.

En Alicante contrajo matrimonio con Amanda Fernández y en Granada nació su hija Beatriz, donde fue contratado en 1940 como administrador por la ONCE (Organización Nacional de Ciegos). Trabajó intensamente para la ONCE.

Se relacionó con el músico de origen valenciano, Joaquín Rodrigo Vidre (1901-1999) (también músico ciego desde la infancia conocido como el Maestro Rodrigo). Compartían su amor por la música, eran los dos compositores y pianistas y, privados de la visión pero unidos por la música.

El musico Rafael Albert (Fuente: Alicantepedia)

Obtuvo la Cátedra de Estética e Historia de la Música en el Colegio Nacional de Ciegos. Contribuyó a perfeccionar el sistema de escritura braille para la música; realizó dos obras didácticas destinadas a la enseñanza musical para ciegos. Llegó a dirigir la Orquesta de Pulso y Púa de la ONCE desde 1948; y fue profesor de Armonía y Piano en el Instituto Provincial de Ciegos de Alicante, de Solfeo y Piano en el Colegio Nacional de Ciegos de Madrid y, desde 1958, ocupó la plaza de Historia de la Música, Estética y Musicógrafo.

La Foguera Plaza del Puente de 1944 que sería realizada de forma colectiva por un grupo de insignes artistas que evitaron con ello que esta entrañable plaza del Alicante de siempre quedara sin monumento: el pintor y mosaicista Gastón Castelló, el también pintor y cartelista Manuel Albert, el dibujante y escultor Daniel Bañuls, el pintor y cartelista Melchor Aracil, el arquitecto y pintor Miguel Abad Miró, el escultor y muralista Adrián Carrillo, y nuestro protagonista Emilio Varela. El reconocido músico alicantino Rafael Rodríguez Albert compondría la música que acompañaba a una nueva letrilla del poeta Eduard Irles que decía:

Barri de la Vila Vella
ánima ardent d'Alacant;
cases morenes al sol,
vestides de colors clars,
que s'empujen al Castell
per a mirarse a la mar.

Premios

En 1952 fue Premio Nacional de Música por su Cuarteto en Re Mayor. Recibió el mismo galardón en 1961 por su obra sinfónica Fantasía en tríptico sobre un drama de Lope. Su nueva ocupación como oficinista y sus obligaciones familiares nunca le alejaron de la música. El maestro continuó componiendo e incluso logró ganar el Premio Nacional de la Música en dos ocasiones (1952 y 1961). El segundo fue con una pieza inspirada en una obra de Lope de Vega.

Así mismo, en 1954 representó a España en la Conferencia Internacional de Musicografía Braille celebrada en París. Participó además en varios festivales en el extranjero como el Concurso Internacional de Guitarra de Lieja, donde quedó subcampeón. Estos éxitos le sirvieron para que el régimen franquista le borrara de su lista negra y poder volver a dar clases de música en el Colegio Nacional de Ciegos obteniendo su propia cátedra.

Su último gran triunfo fue llevarse la primera edición del Premio Nacional de Composición Manuel de Falla, dedicado a su antiguo amigo en 1976. Buena prueba de la eternidad de su música es que hoy en día podemos escuchar muchas de sus piezas interpretadas por diferentes artistas y orquestas en plataformas como YouTube o Spotify.

Escribió otras obras basadas en novelas de su gran amigo y paisano, Gabriel Miró. En 1976 fue premio nacional con La Antequeruela, para música de cámara.

En su obra creativa, muy amplia, cultivó diversos géneros: música sinfónica, de cámara, teatro musical, coros, bandas, piano y guitarra.
Compuso 57 obras de las cuales aún no se han estrenado ni publicado nueve de ellas.

En 1979 sufrió un edema pulmonar por agotamiento de trabajo y falleció a los 77 años en Madrid el 15 de febrero. No paró de componer hasta el último momento.

Portada del libro biográfico, escrito por su hija A. Beatriz Rodríguez.

Conclusiones

El músico alicantino desarrolló un lenguaje compositivo personal formado en Valencia, estimulado durante su juventud por el ambiente cultural de Alicante, ampliado con la influencia de Manuel de Falla en Granada y consolidado en Madrid. Se implicó en las vanguardias de la época participando en la evolución que la música experimentó en España durante el siglo XX. Sus conferencias-concierto y sus escritos ayudaron a su divulgación.

A pesar de su reconocimiento en vida, el músico alicantino Rodríguez Albert permanece en injusto olvido, a pesar de pertenecer a la Generación Musical del 27, no aparece reconocido como tal. Posee un amplia bibliografía de la cual he seleccionado algunos títulos y autores. Pienso que se merece que se publiquen sus obras inéditas y se le reconozca su aportación como músico destacado del siglo XX. Da nombre a una calle de Villafranqueza, Alicante. No tiene el reconocimiento de hijo predilecto de Alicante.

Bibliografía seleccionada

  • Alicante Vivo, «Emilio Varela y la Fogueres» (XI).
  • Beatriz Rodríguez Fernández, «El compositor Rafael Rodríguez Albert. Vocación Compromiso y voluntad». Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2021.
  • David Rubio, «Una ceguera que no apagó la música», Aquí en Alicante n.º 57, febrero de 2022. Y en la web de “Alicantepedia”.
  • José María Vives, «Rafael Rodríguez Albert. El compositor y su obra», 1987.
  • Josefina Salvador, «Rafael Rodríguez Albert. Sonatina». Institució Alfons el Magnànim, Valencia, 1988.
  • Manuel Román Fernández, «Rafael Rodríguez Albert, Real», web digital.
  • María Palacios Nieto, «Rafael Rodríguez Albert: canto profundo», 2003.

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Ramón Palmeral

Soy escritor con más de 40 libros publicados sobre temas diversos. Socio de Honor de Espejo de Alicante, socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, colaborador de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela. Publico crónicas culturales y políticas con un sentido satírico desde hace más de veinte años, puesto que considero que la labor del ciudadano y de la prensa es la de fiscalizar al poder. Dirijo el portal Nuevo Impulso.net de arte, cultura y opinión. Mi correo: ramon.palmeral@gmail.com

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