Obituario

Recordando a Rafael Llorens Ferri: un gran pintor y mejor persona

Rafael Lloréns en una imagen de su foto de perfil de Facebook. (Fuente: Facebook)

Al gran pintor Rafael Llorens Ferri (1937-2022) también le gustaba recitar y leer poemas, era un artista completo. La última vez que estuve con Rafael y su mujer, la pintora María José Rodríguez, fue el 19 de mayo del actual, en la Sede Universitaria, Sala Miguel Hernández, donde vinieron a la presentación de mi libro 80 años de la muerte de Miguel Hernández. Allí, Rafael recitó el soneto: Te me mueres de casta y de sencilla. Previamente, intercambiamos unos correos electrónicos que os revelo y que  hablan muy bien de su personalidad irónica y humana.

Rafael me escribió el 9 de mayo actual y me decía:

“Amigo Ramón: Impresos tengo los sonetos que me mandas, para prepararlos, aunque nos gustaría que fueran sociales los temas. También quiero comunicarte que en esa fecha [el 19 de mayo], tal vez no podamos participar pues posiblemente esté hospitalizado o muerto. Ya te informaremos”.

Rafael pensó, por el macabro título, que se trataba de un poema sobre la “muerte” y mentalmente lo rechazaba. Sin embargo, y como saben los hernandianos, es un soneto de reproche a su novia, Josefina, cuando ella le rechazó por un beso traicionero que le dio el poeta en la mejilla, y que a ella no le gustó nada. Y como yo sabía de la ironía natural y sarcástica de Rafael, le respondí que Miguel Hernández era así: “Un trágico lleno de muerte y desgracias” y que, no obstante, le cambiaba el soneto por otro soneto amoroso titulado: A ti llamada impropiamente Rosa. Pero la propuesta del cambio no le gustó, y prefirió leer el primero, porque cuando lo leyó comprendió lo del “fantasma del beso delincuente” y lo imprimió, vio que no era de muerte sino de amor, y  me respondió:

“Me quedo con el primero, que ya lo tengo impreso. Gracias por intentar complacerme con un cambio”.

Así quedamos y el 19  leyó: Te me mueres de casta y de sencilla, con su porte de docente y simpatía, en su atril de oradores, con un público entregado que le aplaudió sobradamente. Era pequeño de estatura, pero de un corazón gigante.

He preferido iniciar esta crónica obituario sobre la parte humana de Rafael antes que la parte artística. Era un hombre con un gran sentido del humor que ocultaba una timidez natural, como él mismo afirmaba. Sin embargo, por su familiaridad y cercanía, no echábamos cuenta al gran artista y maestro pintor que era, dibujante y grabador, que fue profesor y catedrático de dibujo durante sus años de docencia en Alcoy, San Vicente, Elche y Alicante.

Yo le conocí ya jubilado (se jubiló con 61 años en 1998). Para conocer al artista más profundamente os remito al texto en un pdf, titulado: “Una mirada irónica” de Rafael Llorens Ferri, bilingüe (valenciano-castellano) de José Miguel Santacreu Soler, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alicante, editado por el Museo de la Universidad de Alicante (MUA) en 2014.

Obituario

Nuestro querido Rafael, falleció el miércoles 9 de noviembre actual, tras una larga enfermedad, en su casa de San Vicente del Raspeig, partida de Canastell, a los 84 años. Le faltaron unos meses para cumplir los 85, ya que nació en Alcoy el 2 de diciembre de 1937, en plena Guerra Civil, bajo los bombardeos de los nacionales puesto que la ciudad del Serpis era una zona “roja” muy industrial, famosa por el textil. Su padre no llegó a verle nacer, ya que se encontraba destinado en el frente republicano de Extremadura, y no fue hasta que tuvo un año de edad, cuando el padre lo pudo ver. Ya de crío, recordaba que cuando sonaban las sirenas, lo llevaban al refugio antiaéreo, bajo las bombas y los incendios de su pueblo, como un Guernica levantino, no registrado.

Deja una inmensa obra pictórica y gráfica, con biblioteca artística y catálogos que el tiempo le dará el reconocimiento que merece, como el de darle su nombre a una calle en Alcoy y una placa donde nació.

Recuerdos artísticos

Rafael y yo nos conocíamos desde 1999, cuando me hice socio de la Asociación de Artista Alicantinos, cuando estaba en la calle García Morato, y la dirigía el pintor Fernando Soria y era secretario Pepe Larios. Me avaló el socio Juan Antonio Poblador. Cuando yo empezaba a exponer, Rafael y yo estábamos en la antípodas, él era un reconocidísimo pintor-profesor jubilado de gran prestigio, y yo, en cambio, estaba empezando a exponer con Rafael Estela, aunque no a pintar. Yo era, entonces, como una hormiga invisible ante un elefante.

Y como la hormiga tenía que hacerse visible, creé y dirigí por mi cuenta la revista impresa Perito (Literario-Artístico) (28 números entre 2005-2008), donde publicaba reseñas hernandianas, poemas de poetas locales y cuadros de pintores de la Asociación para publicar. Recuerdo que publiqué unos cuantos de Rafael.

Un día de 2008, cuando Rafael iba a dar una conferencia en el Ateneo de Alicante, del que era socio y profesor de pintura, presentado por la gran Tomy Duarte, asistí al acto, le saqué unas fotos, y  le publique un artículo en mi revista  Perito  n.º 21 de marzo de 2008 recogido en las páginas 40 y 41. A partir de aquí, nuestra relación cambió, insistí en conocerle mejor y él me regaló un catálogo de su exposición antológica de la calle Mayor n.º 3, donde entonces tenía su sala la Diputación de Alicante. La muestra se titulaba: “Rafael Llorens Ferri. Pintures: 1964-2000”. Era presidente Julio de España Moya y diputado de Cultura y alcoyano, Miguel Valor Peidró.

Por este catálogo, me enteré de quién era, por autobiografía recogida en las primeras páginas de un impresionante catálogo 23,5 x 28,6 mm, de 110 páginas con tres prólogos. El primero, de su paisano, Adrián Espí Valdés (director del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert), otro del semiótico Juan Carles Andrés Raga y otro del crítico de arte Josep Albert Mestre Moltó, con ilustraciones a todo color a página completa.

La importancia de un catálogo para un pintor es como el agua para una rana: esenciales. Cuando me dio el catálogo, me dijo más o menos: “Pren xic perquè aprengues”. Se entendía mejor en valenciano que en castellano, aunque su segunda mujer es una riojana de Viguera, María Jesús Rodríguez; es decir, que el castellano estaba en el hogar como una asignatura. Un catálogo que conservo con especial cariño (adjunto foto). Sin embargo, este gran catálogo del año 2000, era para mí como una gran losa de mármol de Novelda, sobre las espaldas de cualquier pintor en ciernes.

En el referido catálogo,  Rafael Llorens escribe su autobiografía:

Nací en Alcoy el 2 de diciembre de 1937. La fecha no era buena. Me he chupado enteritos los famosos cuarenta años.

Me contaron mis abuelos que sonaban las sirenas y corrían con­migo en brazos al refugio a esperar que dejaran de caer las bombas. Mi padre no me conoció hasta que cumplí un año de edad, por estar durante ese tiempo “ocupado” por tierras de Extremadura.

Mis primeros recuerdos son como la película La prima Angélica, de Carlos Saura. Un colegio de monjas, después una escuela situada en un entresuelo de una casa en la calle San Francisco donde antes de empezar las clases se cantaban unas canciones que no entendía y luego unos cuantos años en los Salesianos. Los estudios me iban bas­tante bien. Me gustaban mucho las Ciencias Naturales y me sabía los nombres de todos los huesos del cuerpo. Pero no podía con lo que podríamos llamar actividades extraescolares, y que para nada eran vo­luntarias; te las adjudicaban y a formar. Te vestían de monaguillo cuando menos te lo esperabas, te seleccionaban para ayudar en la ceremonia de la misa nada menos que en latín y sin tener idea ni de cuándo había que tocar la campanilla. Me seleccionaron para formar parte del coro a pesar de desentonar adrede en el casting, para decir alguna frase en obras de teatro que se desarrollaban en un mundo donde no había mujeres, para hacer de pastorcito con mi chaleco de piel de conejo y mi zurrón confeccionados por mi madre, en las representaciones del belén. Pero lo peor era que había que confesar por lo menos una vez al año y en esa época nos contaban unas historias horripilantes que probaban la existencia del infierno eterno, y que me hacían dormir con la cabeza tapada para que no me pillaran las almas en pena. No me gustaba el olor del incienso, pero el del confesonario me producía arcadas y además me tenía que inventar los pecados, ya que no tenía ni idea de que era eso de los pensamientos y actos impuros…

Página 11 del Catálogo de la Diputación, 2000, de 110 páginas.

Breve currículum

Rafael Llorens en el taller de Ana Mas. De izda. a dcha.: M.ª Jesús Rodríguez, Emi Gisbert, Leo Sánchez, Rafael Llorens, M.ª. Ángeles Ferri, Mares Rabadán, Araceli Bardisa, y Ana Mas (Fuente: Blog de Asociación de Artistas Alicantinos).

Entre 1960 y 1965 cursó la carrera de Bellas Artes en la Escuela Superior de San Carlos de Valencia y también en Barcelona, y después ejerció como profesor de pintura y dibujo en varios centros educativos de Alcoy durante nueve años. Luego, trece años en un instituto de San Vicente del Raspeig, tres años en Elche, y finalmente en el Instituto Virgen del Remedio de Alicante, hasta su jubilación en 1961. Llegó a la categoría de catedrático de dibujo.

Siempre ha defendido su libertad individual a la hora de escoger temas y técnicas. Además de los paisajes y bodegones recientes, más agradables a la vista, ha pintado y pinta suburbios, edificios en ruina, mujeres castigadas por la vida, trabajadoras rurales, reyes y opresores ridiculizados. Es decir, temas poco agradables a la vista y nada comerciales: figuras dramáticas, rostros deformados, claroscuros goyescos,  chabolas, trastos viejos y, sobre todo, antirretratos de los inquisidores como Fernando VII, el Duque de Alba…  También homenajes a personajes como Velázquez, Polín Laporta, Ramón Castañer, Xavier Soler, Cantó, o a la Guerra Civil…

En abril de 1994 ganó el premio del Primer Concurso de Pintura del Círculo Industrial de Alcoy sobre el tema genérico del paisaje. Y entre abril y mayo, expuso sus obras individualmente en la Sala que la Fundación CAM tenía en la avenida Oscar Esplá de Alicante con desnudos, paisajes y otras obras clásicas de su repertorio. Tiene obras en multitud de museos nacionales, asunto que requiere otro artículo especializado.

Rafael y los “aucanianos” en el Instituto Juan Gil Albert. Fotografía de Ramón Palmeral.

Escribió en su autobiografía: “A veces pienso que esto (la pintura) no sirve para nada”. Sin embargo, continuó pintando e innovando en su estudio de San Vicente, porque sin ella no podía vivir y afirmaba que era como una droga. Decía: “Tengo la suerte además, de que la riojana con la que estoy casado (María Jesús), me facilita la labor y me deja pintar todo lo que quiero. Incluso estando de vacaciones”.

La revista AUCA de Alicante le dedicó el número 28 de junio de 2013, presentada en el IAC Juan Gil-Albert, donde estuve con Rafael y los “aucanianos”,  y también le dedicaron la portada el número 45 de mayo de 2019 con homenaje al poeta Vicente Andrés Estellés. Una de sus últimas exposiciones importantes fue la de Alcoy en 2016-2017

Recuerdos poéticos y humorísticos

Además del ejercicio de la pintura, durante su jubilación formó parte del Grupo Parnaso de poetas del Ateneo que dirigía Juan Antonio Urbano. Concretamente, el 7 de abril de 2017 estuve con ellos en el Ateneo en un recital, un grupo donde también estaba María Jesús. Lástima que este grupo tuviera una corta vida.

Cuando no se le conocía a Rafael, era un hombre distante, poco hablador, pero después, cuando se le tenía confianza, hasta contaba chistes como gran humorista que era. Le recuerdo en la Villa Elena, durante la jornada de convivencia y hermandad pintora en la primavera (mayo), chalet del pintor y escritor Carlos Bermejo y su mujer Loli, en San Vicente del Raspeig. Después de la comida había sorteo de cuadros y recital o espontáneos monologuistas como Rafael, siempre contaba largos chistes que nos hacían reír por su gracia, entonación e introducción de valencianismos.

“La riojana” como Rafael llamaba a su mujer que, también es pintora, de su escuela, siempre estaba junto a él. Formaban un tándem pictórico con exposiciones colectivas al aire libre en San Vicente, Mutxamel o cuando íbamos a la plaza Gabriel Miró o jardines de la Diputación, nuestro Montmartre alicantino. Era una pareja inseparable.

La vida es transitoria, lo sabemos, pero las ausencias hacen un hueco que no se pueden cubrir, y el tiempo pasa inexorable, como los otoños sus hojas de sombras eternas.

¡Descanse en Paz!

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Ramón Palmeral

Soy escritor con más de 40 libros publicados sobre temas diversos. Socio de Honor de Espejo de Alicante, socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, colaborador de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela. Publico crónicas culturales y políticas con un sentido satírico desde hace más de veinte años, puesto que considero que la labor del ciudadano y de la prensa es la de fiscalizar al poder. Dirijo el portal Nuevo Impulso.net de arte, cultura y opinión. Mi correo: ramon.palmeral@gmail.com

6 Comments

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  • Eres grande y generoso y acaso más grande por más generoso. ¡Qué acertado está Julio Calvet cuando te califica como hombre de Renacimiento! Pronto tendré tu último poemario. Ya lo he pedido a Amazón. Un abrazo.

  • Te felicito Ramón
    Por este recuerdo tan hermoso y entrañable para tu amigo Rafael Llorens .
    Que recorrido tan completo has hecho por su vida y su pintura, gracias por acercarnos a la figura de este gran pintor y amigo que quedará en nuestro memoria para siempre .
    Un abrazo

  • Ramón, me alegro mucho de este gran recorrido por la vida y obra de Rafael, amigo y compañero de poesía en los recitales de PARNASO (como dije en la presentación del último homenaje a Miguel Hernández en la Sede Universitaria el mismo día de su funeral en la que le dediqué unas palabras). Cuántos recuerdos preparando los poemas y ensayándolos para los recitales (Lorca, Miguel Hernández…) o en las exposiciones de pintura en las que aparecía algún cuadro suyo o la conjunta en San Vicente del Raspeig con María Jesús.
    Gran pintor, gran persona y gran amante de la poesía.
    D.E.P.

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