Cultura

La siesta, o biología de una memoria y un sueño

Título: La Siesta
(Un viaje en el sueño al día 3 de agosto de 1492)
Editorial ECU
ISBN: 978-84-125005-9-2
Autor: Julio Calvet Botella
Categoría: Novela histórica
Páginas: 127

¿Es posible heredar la memoria de nuestros antepasados? Pienso que sí es posible puesto que nuestra cadena de ADN (es inmortal) y es lo que, biológicamente, nos hace ser lo que somos y diferentes a los demás, únicos y originales, incluso los hermanos gemelos son biológicamente diferentes, y a lo largo de los años cada uno de ellos puede enfermar por causas diferentes.  Ser semejantes no quiere decir que sean iguales, sino de semejantes características. Sus espermatozoides llevaban una carga genética semejante de un padre y un óvulo de una madre, pero sus ADN no son idénticos, pues consta de unos 3 mil millones de bases de pares.

Lo que quiero decir, tras leer la novela de Julio Calvet Botella titulada La Siesta, que tiene el subtítulo: Un viaje en el sueño al día 3 de agosto de 1492, por ser la artimaña o artificio literario que ha utilizado para hacernos ver que el sueño del narrador durante una tarde de un 2 de agosto es muy insólito, y creíble a la vez, porque es posible (lo posible siempre es creíble). Al menos es creíble para mí porque sin duda alguna heredamos en nuestros genes la memoria almacenada de nuestros antepasados (incluso desde los cromañones o Cro-Magnon), guardada en un código, llamémosle secreto, o todavía en pleno siglo XXI, incapaces de descifrarlo porque, si heredamos los rasgos físicos externos de nuestros antepasados por qué no los internos de nuestro cerebro. A veces un hijo/a tiene gestos, miradas, poses de sus antepasados, a los que jamás ha visto.

Julio Calvet Botella.

De esto va la novela, contada por un abogado extremeño actual, Ramón Rodríguez de Lezo, que en una siesta de una tarde de verano tiene un sueño, un sueño corto de siesta, pero suficiente para contactar con su antepasado, un alcaide del mismo nombre embarcado en la carabela Santa María que se remonta al viaje de Cristóbal Colón para descubrir las Indias Occidentales (llamada después América por el cartógrafo Américo Vespucio), y ya al final, en el epílogo, se pregunta el autor o forma de controversia «Quién descubrió a quién el 12 de octubre de 1492 ¿los españoles a los americanos o los americanos a los españoles?».

No es misión de este cronista desvelar nada de la novela de ambiente histórico en el Descubrimiento de América.  Es el lector a quien le corresponde y recomiendo y, a la vez percatarse de los amplios conocimientos históricos del Julio Calvet, que derrocha aquí de sus muchos saberes jurídicos y judiciales que le vienen por formación profesional en su magisterio del Derecho. El otro día, en la Feria del Libro de Alicante (Plaza Séneca), Julio me confesó que no le gustaba escribir novelas largas, porque los tiempos y modas actuales están marcados por la velocidad con la que vivimos. Aunque pienso, y respetando su opinión de creador urgente de novelas cortas, La Siesta hubiera dado muy bien para otras 100 páginas más.

 El autor nos anuncia en la contraportada del libro:

«Esta novela es el resultado de un afán y de una pregunta. El afán es volver a recrear la gran hazaña del descubrimiento de un nuevo continente: América, por el gran marino don Cristóbal Colón, y especular que en algún lugar desconocido de nuestro cerebro puedan guardarse las memorias de nuestros antepasados directos y puedan confundirse con nuestros recuerdos personales.
Y una pregunta: ¿Quién descubrió a quién el 12 de octubre de 1492? ¿Los españoles a los americanos o los americanos a los españoles?»

Julio Calvet Botella
Juan Antonio Urbano, Julio Calvet y Ramón Palmeral en la caseta de ECU, 2022.

Decía un profesor mío sobre la historia de la novela que el lector se ha de confabular o conspirar junto al autor de una novela, es decir, creerse los artificios que emplea el autor o usa el narrador para exponer su tesis narrativa. De lo contrario no hay ni lector ni autor.

Dicho lo cual, aviso al lector que no se va a aburrir, puesto que además va a aprender muchos términos técnicos marinos, nombres de personajes y anécdotas reales que no vienen en los libros de historia o, por otra parte, ya no se estudian, se olvidan o no sabemos, que es lo más frecuente. Para los que estamos orgullosos de nuestro pasado, es decir, de nuestro glorioso Imperio Español, el libro de Calvet nos satisfará y nos enriquecerá.

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Ramón Palmeral

Soy escritor con más de 40 libros publicados sobre temas diversos. Socio de Honor de Espejo de Alicante, socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, colaborador de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela. Publico crónicas culturales y políticas con un sentido satírico desde hace más de veinte años, puesto que considero que la labor del ciudadano y de la prensa es la de fiscalizar al poder. Dirijo el portal Nuevo Impulso.net de arte, cultura y opinión. Mi correo: ramon.palmeral@gmail.com

8 Comments

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  • Muchas gracias querido amigo Ramon por tu comentario a mi nuevo libro La Siesta. Es un homenaje a aquellos marinos que descubrieron casi sin proponérselo todo un nuevo continente. Y tanbien el creer que en algún resquicio del lugar de las memorias de nuestros cerebros estén guardadas las memorias de nuestros antepasados y que algún día la ciencia logre localizarlos. Pero sobre todo es esa pregunta ¿quién descubrió a quien? Un abrazo y toda mi gratitud. Julio Calvet.

  • Si deseos tenía de empezar a leer esta novela por el tema que trata, por lo atractivo de la portada y la edición, y sobre todo, por la exquisita pluma de quien la ha escrito: Julio Calvet, más ganas tengo ahora tras leer las palabras de Ramón Palmeral que abren, como caja de Pandora, un recipiente de aromas y sabores que me impulsan a leer este libro con más entusiasmo. Enhorabuena, Ramón por esta reseña que empuja sin remedio a ‘La siesta’ y felicidades Julio por este interesante ‘viaje en el sueño’ que me está esperando en la mesa de mi despacho para dentro de unos días, cuando acabe lo que tengo entre manos, comenzar su lectura.
    Un abrazo para los dos.

  • Me parece muy interesante y verosímil el que en nuestro ADN guardemos información de nuestros antepasados.
    De hecho cuantas veces hemos estado por primera vez en un lugar y tenemos la sensación de haber estado antes.
    Enhorabuena Julio por esta novela de La siesta, el tema me parece genial y magnífico la crónica de Ramon Palmeral!!

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