Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Entrevistas

Julio Calvet:  “Es posible que el detective González Sandoval vuelva”

Julio Calvet en un momento de la presentación de su novela "Descubriendo los secretos" (Manuel Álvarez).

Con atuendo impecable de traje castaño a cuadros, corbata roja estampada y pañuelo a juego, luciendo el empaque que da su experiencia como magistrado en sus ya cercanos 80 años, el polifacético escritor alicantino Julio Calvet (Orihuela, 1946) no puede ocultar su bonhomía y la pasión que le produce hablar de literatura, sin esconderse de otros temas de rabiosa actualidad. Tiene la amabilidad de acudir a la sede de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante (APPA) y en una extensa entrevista nos desgrana los detalles de sus dos novelas publicadas sobre el detective González Sandoval (la última, Descubriendo los secretos, presentada hace unos días), además de conversar sobre poesía, del arte de escribir, de la situación política y social en España o los problemas educativos que afrontan  los padres de hoy.

Julio Calvet: El tema de este libro surge de la necesidad que tuve en un momento determinado de escribir una novela negra, policiaca; empecé a hila la idea de como desarrollar este libro, siempre meto algo personal y ese algo personal fue conocer el Madrid de los años 80 y 90, conocí aquel ambiente durante un curso bastante largo que realicé allí y en posteriores visitas. Sobre ese esquema trazo una aventura de un personaje que invento que es un detective privado al que le encargan un trabajo muy extraño: encontrar a una mujer que ha desaparecido y que deber ser entregada “viva o muerta”. Entonces este hombre que está acostumbrado a encargos como seguir a personas para dar causas en las separaciones, que entonces tenían que ser causales, o para asuntos de ámbito penal, trabajadores que falsean las bajas laborales… acepta este encargo y se desarrolla toda una situación dramática que culmina en el final de esta primera novela, Volver a ninguna parte. En ese libro dejé un poco abierto al lector el posible final, y algún amigo que lo leyó me comentó que esto le había dejado un poco despistado. Eso se me quedó grabado y cinco años después de publicar el primero he presentado Descubriendo los secretos que viene a ser como una continuación del anterior pero en el ámbito literario han pasado 10 años. El personaje es el mismo pero más maduro y recibe una noticia que le hace recordar aquella aventura profesional del primer libro y se reencuentra con el pasado. Tengo la impresión de que en este segundo libro también dejo sin pretenderlo algún cabo suelto pero que quizás me de la oportunidad de hacer un tercero.

JC (Sonríe con picardía): Sí, bueno, es posible; claro, como dije en la presentación, es una novela policiaca, thriller, negra, pero en el fondo es una novela de amor, por eso pusimos la música del tema de amor de Blade Runner de Vangelis, un film extraordinario que he visto muchísimas veces y que no acabo de entender. Eso es lo que me gusta, el no acabar de entenderla.

JC: Es un tema de amor maravilloso. Todos los escritores aficionados como yo siempre tienen algo en el cajón, y yo tengo una novela histórica prevista que no sé si se publicará o no, porque es un tema a futuro, cuyo título es Un juglar en la época de Mio Cid, ambientada en el Burgos de la época medieval contemporánea a Rodrigo Díaz de Vivar. Es un juglar que va cantando lo que al final acabará siendo el poema del Mío Cid pero que inicialmente se cantaba e iba pasando de voz en voz recitado de memoria por los juglares. Los juglares eran en realidad analfabetos pero eran los que conocían estas historias. He hecho una novela sobre el juglar que tiene una relación con su padre, el cual es uno de los caballeros que acompañan al Cid en toda la historia después del destierro. Un destierro que propicia sus hazañas que culminan con la conquista de Valencia donde muere en su cama, porque, ojo, el Cid no muere en batalla como en la famosa película, sino que fallece de muerte natural siendo gobernador de Valencia. No fue vencido.

JC: Yo tenía esa necesidad de escribir un libro de poesía y en la segunda parte del título, otras soledades, metía muchas más cosas que no eran sobre el mar. Yo quería hacer un libro sobre el mar y escribí una serie de versos sobre el mar y los seres viviente e ideales como las sirenas. Junto a esto pues para completarlo metí otros poemas sobre mis seres queridos, mis pueblos y otros ámbitos. Creo que está bastante completo en cuanto a lo que yo puedo producir. No descarto escribir algún otro libro de poesía, pero es que entiendo que es el arte literario más difícil que hay porque requiere el sentimiento, y hay veces que el sentimiento no te sale y no se puede improvisar. Una novela se puede más o menos improvisar porque vas redactando, tienes un guion, pero claro expresar lo que se siente interiormente en los ámbitos personales no es fácil.

JC: Por supuesto, es que el nivel alcanzado por los poetas españoles a lo largo de la historia: Manrique, Garcilaso… otro caballero, en todas las épocas ha estado presente y triunfado el amor, y hasta en La Celestina con sus pobres protagonistas tienen presente al amor. Siempre ha estado en la obra de la lengua castellana y luego se ha extendido a Hispanoamérica con esos grande autores como Rubén Darío, Borges, Neruda… Por eso yo volqué todo lo que podía volcar y el único libro de poesía que he escrito es este. Además si uno se fija en la trayectoria de los grandes autores, como Bécquer o Rubén Darío, extraordinarios, todos tienen un guion y son creadores de un sistema poético nuevo, son creativos. Este año creo que se cumplen 200 años del nacimiento de Antonio Machado y me encargaron un estudio sobre su obra y rememoré su estancia en Soria, la muerte jovencísima de su mujer, la influencia de su hermano…

JC: Cuando era estudiante de bachillerato a mi me enseñaron que la historia se componía de edades: la Prehistoria, Edad Antigua, Moderna y Contemporánea. Yo creo que con la entrada del siglo XXI acabó la edad contemporánea y empezó la de la contradicción o revisión de todo.  Y estamos en este fenómeno que en España se está revisando todo como si fuera una obligación. Y cambiando criterios y fórmulas que hasta ahora eran inamovibles. Lo que sucede en este momento es que la libertad siempre encuentra un contradictor, que no opina distinto a ti, sino que se enfrenta a ti, un enfrentamiento dialecto que yo no considero justo. Cada uno puede opinar lo quiera pero lo que no se debe hacer es usar la libertad para llegar al insulto. Porque el insulto es una guerra moral a la que no debemos llegar. Yo me considero una persona que por vocación y por formación es liberal, siempre he respetado las opiniones ajenas hechas con respeto normal. Estamos en un momento trágico pero no concibo el enfrentamiento que se produce entre los representantes del pueblo en el Congreso y el Senado y que incluyen el insulto.

Luego hay otra cosa que me causa cierto estupor porque yo he dedicado mi vida profesional a la judicatura, me jubilé a los 72 años agotando al máximo el periodo de permanencia, he estado en todos los órdenes judiciales, he conocido y estudiado todo lo que he podido y entonces veo que en la analítica periodística de muchos programas de televisión se hacen análisis judiciales tipificadores de hechos como delitos que no son ciertos, que no son verdad. A veces estoy en casa y digo, aquí se está calificando … pero cuando se dice algo negativo, tristemente algo queda. Y entonces se emplean términos que cuajan en el ámbito social. Y cosas que no son verdad la gente acaba creyéndoselas, hay esa confusión que ha conducido a la judicialización de la política, cosa que los jueces nunca hemos querido. Los jueces hemos juzgado las relaciones humanas, hemos sancionado los delitos tradicionales, pero con estas situación, ante cualquier circunstancia pues denuncia o querella y ya están los jueces metidos en la política sin querer, porque al final sus decisiones son juzgadas políticamente. Estamos en un momento de confusión en el que debemos evitar estos enfrentamientos y evitar ese llevarse mal por sistema que a mí personalmente me duele.

JC: Yo siempre he venido arrastrando un afán cultural pero no buscado sino que me ha nacido y he procurado participar en la medida que me ha sido posible. Si hay por ejemplo algún recital poético me han buscado para que intervenga o para dar una conferencia o para cualquier otra actividad. Yo soy de Orihuela y he participado en su vida cultural, con instituciones como el Patronato Histórico artístico de Orihuela  del que soy vicepresidente y en el que realizamos actividades culturales como la custodia y conservación de una pinacoteca importante y se hacen publicaciones. Estoy en ese ámbito siempre que el cuerpo lo permita, ya que el mes que viene cumplo 80 años, me encuentro bien, pero son 80 años y no pienso en el final, y estoy en el presente y aprovechando el presente. Lo que hay que hacer en la vida es estar vivo y ser vivo, no bajar los brazos y seguir en la brecha.

JC: Sí, tengo dos libros para salir, pero yo ya he publicado como 12 o 13 libros y a los libros hay que respetarles su vida. Hay que dejar que ese libro que has creado que es como un hijo tenga su vida, ya que si por cercanía temporal haces otro te has cargado al anterior, ese niño hay que tenerle un tiempo que esté de moda para que tenga su vida propia. Cuando la pandemia tenía un libro en imprenta y se paró todo y el libro se quedó sin terminar. Cuando se terminó la pandemia yo había hecho otro y se publicaron a la vez y el anterior que quizás era mejor se quedó sin padre ni madre, por eso habrá que esperar a la feria del libro de Alicante en abril para el libro actual y luego ya vendrá el siguiente.

Manuel Álvarez

Periodista.

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