Para contestar a esta pregunta, dividiremos la exposición en los siguientes apartados:
- Nuevos tiempos.
- La tecnología digital y los progresos técnicos de la humanidad.
- Problemas de una tecnología al margen de los valores humanos.
- Búsqueda de posibles soluciones.
- Importancia de las Ciencias de la Educación.
- Beneficios para la humanidad de las tecnologías avanzadas.
Nuevos tiempos
Son nuevos tiempos. Caminamos a pasos acelerados hacia la plena era de la tecnología, y concretamente de la tecnología digital y de la inteligencia artificial. Se operan inusitados avances en Medicina y en tratamiento de enfermedades, antes incurables. Vamos conquistando el espacio exterior. El metaverso, los avances en conocimientos de Economía, técnicas de enseñanza, mejora del rendimiento deportivo y tantos otros aspectos, son indiscutibles. Hay una esperanza de vida mucho mayor que en el pasado siglo. Antes, una persona de cincuenta años se consideraba anciana. Hoy, el promedio de vida supera los ochenta años y cada vez más se aproxima a los noventa. Y así podríamos seguir.

La tecnología digital y los progresos técnicos de la humanidad
Es la tecnología y especialmente la digital, un sorprendente vivero de innovaciones y avances. El progreso es en este sentido, magnífico, y nos facilita mucho nuestra vida. El mundo occidental encuentra cada vez más, una serie de facilidades que deberían hacer más agradable nuestras vidas. Y, sin embargo, a pesar de ello, aumentan los casos de depresión, de infelicidad, de soledad e incluso de suicidios entre las personas. Parece una paradoja, pero es una triste realidad. Si contamos con tantos avances técnicos a nuestro alcance, ¿por qué el ser humano es cada vez más infeliz?
Todo ello, este conjunto de avances en el plano de la técnica, la ciencia y la tecnología, debiera estar en el haber de nuestra civilización, pero…
Problemas de una tecnología al margen de los valores humanos
¿Y el debe? ¿Cuáles son las contrapartidas y las lagunas de nuestro tiempo y de los tiempos que se avecinan?
También la relación sería casi interminable. Hay un gran foso entre la pobreza y la riqueza. Esta se encuentra en poder de muy pocos privilegiados y las bolsas de pobreza son cada vez más grandes. El tercer mundo sufre hambruna, epidemias y pandemias, pobreza máxima… Las grandes naciones venden armas al tercer mundo por ser esta exportación muy lucrativa para sus arcas.
Y es que el progreso material no viene acompañado de un crecimiento espiritual, del mundo de los valores éticos y morales. La religión se menosprecia, se desprecia, se ignora, e incluso es atacada por determinadas corrientes ideológicas.
Progresamos en lo material (solo algunas zonas del planeta) pero el mundo de los valores está en franco retroceso. Y esto nos puede llevar al caos y a la destrucción de la humanidad, a más o menos largo plazo.
Si la tecnología y el progreso material no contribuyen a disminuir ese calentamiento global, más que ante un avance estamos ante un retroceso.

Es urgente ver qué podemos hacer.
A mi juicio, hay corrientes ideológicas tóxicas, destructivas, que menosprecian “lo psíquico” del ser humano, y se centran en lo somático, en el soma, y en lo material. El ser humano es un ser somato-psíquico, y para una verdadera calidad de vida hay que cuidar los dos aspectos que se contemplan en la persona. La calidad de vida no puede ser solo material, sino que debe ir acompañada de lo espiritual, de unas creencias, de una ilusión que trascienda a las personas, llámese “Dios”, una vida tras la muerte, fe… Todas las religiones creen en un más allá y que no termina todo en la muerte –ineludible– del cuerpo físico. Eso es realmente, así pues, lo que llamamos “Dios”, una fe, una esperanza, un más allá que nos trasciende.
La falta de valores en el mundo civilizado nos lleva a la decadencia de la humanidad. Domina la codicia, la inseguridad, el egoísmo, el afán de riquezas, el ser más que los demás, la envidia… ¿Y qué solución hay?
Búsqueda de posibles soluciones
Según mi parecer, todo consiste en conjugar ambos aspectos, la tecnología y lo humano, lo humanístico. Porque la tecnología ha de ser humanística, humana, estar al servicio de la persona, un contemplar al ser humano como dotado de unos valores que lo dignifiquen y lo distingan dentro del que pudiéramos llamar “reino animal”. Porque, a diferencia de otras especies, la humana está dotada de un cerebro altamente desarrollado y este es, o debe ser, “sentiente”, dotado de sentimientos y valores. Ello nos ennoblece.
El sorprendente, inusitado e inimaginable avance técnico y tecnológico, si no viene acompañado de un progreso humanístico, y esto fuera un hecho, más que al desarrollo nos llevaría a la ruina, a la destrucción. Es un medio poderoso que, bien utilizado puede ser de muy provechosas consecuencias, pero mal empleado es un arma destructiva. Si la tecnología y la técnica no son “humanas”, si no van dirigidas al bien común, solo pueden llevarnos a nuestra desgracia.
Por eso el sabio, el investigador, el científico, ha de ser consciente de que sus descubrimientos están para servir a la humanidad, y ese es su auténtico sentido.
Se habla de una Economía humana o humanística, de una investigación al servicio de las personas y esta concepción, aunque aún minoritaria, esta corriente, va avanzando y debe ser nuestra tabla de salvación. Hacer disminuir las diferencias de calidad de vida entre nuestra civilización desarrollada y el tercer mundo, y dotar a los países pobres de medios para su crecimiento por sí mismos en lugar de explotarlos, son algunos epígrafes que se deben considerar.

Tenemos el caso de la Economía humanista, uno de cuyos grandes defensores es el español José Luis Sampedro. Un crecimiento económico justo, un reparto de la riqueza equilibrado, y un aprovechamiento máximo de los recursos escasos al servicio del bien común han de ser la base de una Economía al servicio del hombre y del progreso de la persona y de nuestra civilización. Se trata de proteger el medio ambiente, de utilizar de modo eficaz las fuentes de energía no contaminante.
Por eso son tan importantes la educación y la Pedagogía, porque sirven, o deberían servir para una formación integral y desde la más tierna infancia el mundo de los valores se tiene que convertir en el principal objetivo didáctico.
Todo lo contrario de lo que hacen algunos Gobiernos –¡y no digamos el nuestro!–, con una ley orgánica destructiva, pero confiemos en que el buen ejemplo de algunos países pueda extenderse a la totalidad. Por citar algún caso, contemplemos a Finlandia, cuyo sistema educativo está considerado uno de los mejores del mundo, y que fomenta el pensamiento, el espíritu crítico, el esfuerzo, la salud, y los valores de la persona. No se trata de lograr el hombre lleno de conocimientos, sino lleno de valores. Decía Montaigne que “más vale una cabeza bien hecha que un cabeza bien llena”. Y tiene toda la razón el pedagogo francés. Si se da al alumno el conjunto de instrumentos para continuar su formación a todo lo largo de la vida, con una cierta autonomía, el resultado es sumamente efectivo.
Estamos en una Unión Europa, capitalista, materialista, desunida, y que no destaca precisamente por el fomento de los valores humanos, antes al contrario. Su “Dios” es el dinero, el progreso tan solo material, la riqueza mal utilizada. Una Unión Europea con rostro humano, es absolutamente necesaria, pero ello implica el comprender, así pues, que la técnica bien empleada puede hacer mucho bien. Pero es necesario llevar a cabo una reforma desde la base. Y el gran capital, dominador de esta UE, no está por la labor; no se preocupa de ello.

Debemos avanzar en la tecnología humanística, humana, pues la técnica, es absolutamente necesaria, pero en su contexto adecuado. El avance tecnológico debe ir acompañado del avance humanístico y humano. Los investigadores son completamente imprescindibles, y su contribución, con grandes mentes, y su inteligencia, ha de ser decisiva. La ciencia verdadera lleva Implícita el desarrollo de valores y sentimientos.
Se habla de una inteligencia emocional. El cerebro, el pensamiento, si no lleva aparejado o incorporado el sentimiento, es algo baldío, no bien aprovechado.
Esta es la gran meta de la humanidad, el encaminarse hacia una tecnología humanística…
Importancia de las Ciencias de la Educación
Las Ciencias de la Educación, la Pedagogía, tan menospreciadas, han de ser la solución. Los grandes pensadores en la línea humanística pueden aportar mucho. Los hay, se trata de grandes inteligencias, pero deben ser escuchados por los gobiernos.
Un consejo de sabios, a nivel mundial, es preciso y urgente. De sabios en todo el sentido de la palabra, en lo material y en el mundo de los valores.
Oigámosles, sigamos sus consejos.
La humanidad los necesita, no los dejemos marginados pues ellos son nuestra esperanza y nuestra salvación.
¡Cuántas cosas tienen que cambiar!, pero es hora de empezar ya, y no lo dejemos para cuando ese calentamiento global, esa paulatina desaparición de nuestra especie, en su avance destructivo, no tenga remedio.

Beneficios para la humanidad de las tecnologías avanzadas
Los grandes avances tecnológicos de esta nueva era en que estamos (aún en sus albores) pueden suponer una ayuda a la humanidad, pero eso en el caso de que se orienten en una dirección constructiva. Una tecnología humanista puede ser la panacea que salve al mundo. Y estas son algunas de las vías que hay que recorrer (solo unos ejemplos):
- Contribución a la lucha contra el al cambio climático, aprovechando los recursos técnicos.
- Empleo de la inteligencia artificial para mejorar la calidad de vida.
- Una adaptación en profundidad de la educación y la Pedagogía a los nuevos cambios, facilitando el camino a los estudiantes, pero in perder el sentido del esfuerzo que el alumno debe realizar.
- Campañas de concienciación por un mundo mejor, empleando los recursos de la tecnología digital, internet, metaverso, Facebook, redes sociales…
- Facilitar las tareas del hogar con los instrumentos técnicos más avanzados.
- Empleo de algoritmos para la mejora de la salud, el diseño de ciudades, el enfrenamiento a las pandemias…
- La tecnología del transporte en el envío de ayudas de todo tipo al tercer mundo.
- Fomento de la investigación y formación de expertos en “tecnología humanista”.
- Planes de estudio que conjuguen lo tradicional y los avances de nuestro tiempo.
- Diseño y planificación de rutas de transporte.
- Empleo de la tecnología al servicio de una economía humanista.
- Drones, robots y otros medios para prevenir y, en su caso, combatir, catástrofes naturales.
- Aplicación de las nuevas formas de energía, no contaminante, y el estudio más idóneo para su empleo efectivo.
- Creación de empresas de tecnología avanzada, al servicio de la humanidad.
- Intercambio de información entre los gobiernos para potenciar al máximo los avances conseguidos.
- En los presupuestos generales de los gobiernos, incremento de las cantidades en las partidas para el máximo desarrollo tecnológico.
- Formación en el tercer mundo de grupos y personas que den más autonomía a los países emergentes, y creen así sus propias estructuras.
Si se empieza ya, aún hay esperanza.
Confiemos.













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Con las nuevas tecnologia digitales, ya somos medio antroides; pero también tiene sus peligros, que ética y moralmente hemos de resolver.
Estimado señor Moratinos: creo que su artículo es lo mejor que he leído en mucho tiempo, como análisis lúcido del momento que vivimos y como guía de actuaciones imprescindibles para cambiar la ruta absurda hacia la destrucción de la humanidad. Yo grabaría sus palabras a las puertas de todos los organismos nacionales e internacionales que tengan poder de decisión sobre cómo diseñar el futuro de la tecnología humanística y la ayuda a los pueblos subdesarrollados. Un saludo cordial.
Muchas gracias.
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