Cultura

De libros y poesías

Título: Hablan los poetas. Rayos de Luna.
XVII Encuentro Provincial de Poesía y Prosa Poética. Alicante, octubre MMXX.
Promueve: Asociación Espejo Alicante
Dirige: M.ª Consuelo Giner Tormo
Coordina esta edición Francisco Javier Burlo Carbonell
Prólogo: Valero Antonio Alias Tudurí
Ilustración de portada: Ramón Palmeral
Ilustración de contraportada: María Teresa Carrasco in memoriam
Alicante, 2020

La poesía y la prosa poética que tanto vale debió nacer en el camino. Sabemos que Homero fue un vate griego de no sé cuántos siglos antes que nos dejó en herencia comunitaria a los nobles pueblos mediterráneos La Odisea, la historia poetizada y narrativa de un héroe astuto y valiente llamado Ulises u Odiseo,  rey de Ítaca, en su arduo regreso a su patria tras la triste victoria en la guerra de Troya. También nos dejó en herencia La Ilíada, como poema preliminar del acontecer bélico troyano, que narra la cólera del héroe y semidiós Aquiles, tras la muerte de su amigo Patroclo a manos de Héctor, y su terrible venganza. Cuentan que Homero era ciego y que sus cantos los recitaba de memoria a lo largo del camino. El pueblo, las gentes de entonces, los escuchaba como quienes atienden una plática religiosa, pues también los dioses y las diosas formaban parte en esas historias. Luego, andando muchos años, nos vamos a encontrar en la Castilla española con los juglares que nos cantarán por los caminos y los pueblos castellanos las andanzas de un personaje real, Mío Cid, Rodrigo Díaz de Vivar, con sus odios y sus amores en la historia, luego escrita, en el llamado Poema del Cid, del que se duda pudiera ser totalmente recitado, pues resulta difícil creer que por su extensión, 3725 versos, fuera posible ser retenidos en la mente, y cuyo códice más antiguo parece ser escrito por quien se autopresenta como Per Abbat, allá por la “era de mil y CCXLV”.

Vates, juglares y poetas solos o cantando entre las gentes.  Antes y después, “poesía para declamar”. Poesía andante. Aún hoy, se habla de la “Rapsodia española”. En un libro antológico del mismo título, Don Antonio Burgos, en su prólogo que titula: Los caireles de la rima, nos dirá que “los recitadores recorrían España, llevando en sus alforjas estos versos que devolvían al pueblo”.

Y esos recitadores, aún existen, porque la poesía precisa de declamadores, que puedan hacer llegar los versos a los corazones.

Pero una vez logrado este objetivo, la poesía debe quedar guardada en textos escritos que aseguren su supervivencia. Y es aquí donde surgen esos artífices del recuerdo y del compromiso, como aquellos antiguos posglosadores.   

Espejo de Alicante es una institución privada creada para colaborar con el fomento de actividades artístico-culturales de todo tipo, que fue constituida el día 12 de octubre de 2002. Entre sus actividades, que son muchas, destacan la poesía y la prosa poética. Y para ello, Espejo de Alicante, sacando a la calle la poesía en sus continuos recitales como un nuevo trovador, convoca en los años pares un “Encuentro Nacional de Poesía” que culmina con la publicación de un libro, que a modo de acta recoge las aportaciones de diferentes autores de poesía y prosa poética.

Este año de 2020, el orden del “Encuentro Nacional de Poesía” y la posterior edición del libro se han visto alteradas merced a las graves circunstancias epidémicas del covid-19, por las que dolorosamente atraviesa España junto con otros muchos países. Y así, como nos dice su presidenta doña María Consuelo Giner Tormo, en el prefacio del libro número IX de Espejo de Alicante, titulado Hablan los poetas: rayos de luna, “primero va a editar el libro y después hará el encuentro cuando las circunstancias lo permitan”. Pero además de esta iniciativa, que da ejemplo de la energía creativa de esta asociación, en este año se ha querido aprovechar para recordar que en octubre de 2020 se conmemora el 110 aniversario del nacimiento, en Orihuela, del gran poeta Miguel Hernández, y así a modo de recuerdo, el libro consta de dos partes: en la primera estarán los trabajos de los poetas y escritores del Encuentro Nacional de Poesía y en la segunda parte, estarán una seria de colaboraciones, in memoriam de Miguel Hernández.

El libro está dedicado in memoriam a los socios fallecidos Cecilia Cantos, poeta; Gregorio Poveda, poeta; Dolores Tormo, pianista; Marta María Carrasco, pintora; Concha Cesteros, poeta y Pascua Marcos, pintora.

Se ha de comenzar diciendo que el libro está editado de una forma magnifica, en presentación, color y corrección. Ha sido realizado por María Consuelo Giner Tormo y por Francisco Miguel Burló Carbonell. Con prefacio de la directora Sra. Giner Tormo y prólogo de Valero Antonio Alias Tudurí, el libro se presenta con una portada deslumbrante debida a Ramón Palmeral.

Yo he hablado más de una vez de Ramón Fernández Palmeral. Y no voy a ocultar que soy gran amigo suyo, lo que no me impide afirmar que Ramón Palmeral es un artista excepcional. Y aquí ha compuesto una portada para el libro que comento, sencillamente magnifica. Me ha confesado que tras las primeras dudas de su definición, pensó que si Miguel Hernández nació en Orihuela y en el libro se le homenajeaba, debía conjugar las imágenes de Orihuela y de Miguel. “Entonces busqué una imagen de la Ciudad del Segura, o Segral, la Oleza de Gabriel Miró, y así con esa fotografía panorámica con la Iglesia de Santa Justa y Rufina que, como bien sabes, es de los símbolos más emblemáticos de esta ciudad clerical, ya tenía la foto base, y ahora necesitaba un retrato de Miguel, y como yo en 2002 pinte un retrato al óleo titulado El tapiz de Miguel, para un congreso en Madrid por los 60 años de la muerte del poeta, compuse con Photoshop una superposición de imágenes, con ese aspecto de Rayos de luna, del subtitulo, del que tiene una referencia de ópera prima de Miguel de Perito en lunas… y salió lo que yo tenía en mente”. No digo más, Ramón Palmeral, hago mía la explicación personal de tu portada, que como todo lo que haces, es un capolavoro.

La contraportada es una delicada ilustración de Marta María Carrasco, a quien también se le dedica el libro.

Y adornado de unas preciosas ilustraciones debidas a excelentes pintores, grabadores y fotógrafos, entre los que no faltan las obras de los premiados por la Fundación Alió en su certamen bienal, irán desfilando las dos partes en las que, como he adelantado, se compone el libro.

Su primera parte agrupa a todos los artistas participantes en el Encuentro y que nos van a hablar de cosas y paisajes escoltados por los cuadros, dibujos y colores plásticos de su acompañamiento y cuyos versos y prosas poéticas van a estar presididas por el amor y la esperanza, pero también del alejamiento de las cosas y de los caminos de la vida, porque en éste también hay jalones de despedida y retales de sentimiento. Y nos irán apareciendo sus obras poéticas, elegantemente, por orden alfabético, ese orden que nos hace a todos iguales y para que su presentación no suponga preferencias ni simpatías.

Sesenta y siete autores, desde José Alcami Pertej a Nieves Viesca, sin olvidar in memoriam a Cecilia Cantos Giménez, que nos sonríe desde su fotografía hecha por  Manuel García Gallud que elegantemente acompaña sus colaboraciones como un consuelo eterno: El final y Mi hombre; a Concepción Cesteros, que  como una premonición nos escribe sobre Mis cabellos… de plata, y La vida; y a la que María Consuelo Giner Tormo también le dedica su colaboración Cántico espiritual, nunca mejor título que el que le pusiera al “itinerario amoroso del alma”, el poeta de Fontiveros, San Juan de la Cruz, para decirle “te recordaré siempre…”;  a Fermín Limorte León, el poeta enamorado de su pueblo, Albatera, con sus Quintos del 98; a Gregorio Poveda Carrión, con su Musa de los vientos y su Siesta e imaginación; y a Luis Quesada Sánchez en Mi desván, añorada fantasía.    

Un solo pensamiento y comentario: todos, los sesenta y siete, magníficos.

En su segunda parte, el libro vendrá a conmemorar el 110 aniversario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, en forma de “homenaje”, como nos dice en su prólogo Valero Antonio Alias Tudurí.    

Miguel Hernández recitando sus versos en un discurso.
Miguel Hernández en un homenaje a Ramón Sijé en Orihuela, 1936 (Fuente: https://www.biografiasyvidas.com/).

Y es que hace 110 años, que naciera en Orihuela, “su pueblo y el mío”, Miguel Hernández. Y Espejo de Alicante no ha querido estar ausente de este aniversario. Y se adhiere así en su homenaje a los libros y actividades literarias que se le vienen tributando al poeta, que quiso ser “alto, de mirar a las palmeras”. Y hoy todas las palmeras de Alicante se reflejan en él.

Yo, he sido invitado a participar en este homenaje y lo he hecho con mi colaboración Elegía, y he tenido el honor de compartir esta parte del libro con grandes escritores y poetas. Y ahí estoy muy complacidamente con Javier Catalán, escritor y gestor cultural y su La sublimación del llanto; José Antonio Charques Sala, enfermero, poeta y escritor, y su A Miguel Hernández y su Perito en lunas; Alberto Chessa, escritor, traductor y actor de doblaje y locución y su ¿Miguel? Una relectura de Hernández; Teresa Cía, escultora y su Recuerdos de familia; José Luis Ferris, escritor y profesor de Literatura (Universidad Miguel Hernández, Elche), y su El poeta que no cesa; Pilar Galán, profesora de Lengua y Literatura, y su Miguel Hernández. La pasión que no cesa; María Consuelo Giner Tormo, doctora en Filosofía, catedrática de Historia y presidenta de Espejo de Alicante y su Miguel Hernández sobre laureles;  Aurora Hernández, maestra de Educación Primaria, y su Miguel, el vuelo de un pájaro; Aitor L. Larrabide, director de la Fundación Cultural Miguel Hernández con su 110 Aniversario del nacimiento de Miguel Hernández, rayo que no cesa; Manuel Roberto Leonís, poeta olecense, con su Miguel Hernández, lux aeterna (insólitamente se elevó desde “el barro al cielo literario”); Francisco Mas-Magro y Magro, médico gerontólogo, escritor y poeta, con su El último poema de Miguel Hernández; Gabrielle Morelli, catedrático de Literatura Hispánica de la Universidad de Bérgamo (Italia), filólogo hispanista y traductor, con su Miguel Hernández hacia el compromiso humano y político; Isabel Oliver, presidenta del Ateneo Blasco Ibáñez (Valencia), abogada, escritora y poeta y su Luces y sombras de un poeta; Ramón Palmeral, escritor, pintor, crítico, ensayista y poeta, con su Miguel Hernández y La Tarumba en Rusia. Teatro de títeres y marionetas, acompañado de una interesante ilustración de los miembros de La Tarumba; Jesucristo Riquelme, que aunque no se subtitula, me permito recordar que es el autor de la edición de La obra Completa de Miguel Hernández, Madrid, 2017, con el patrocinio, entre otros, del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela, y aquí con su La lluvia, el mito de la muerte que florece; María Teresa Rodríguez Cabrera, licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, escritora, poeta y conferenciante, con su Vientos de la experiencia; José Romero Muñoz, presidente de la Asociación Platea, escritor y poeta, con su Un gran poeta con una vida corta; Juan Antonio Urbano Cardona, profesor de Educación Primaria, escritor y poeta, con su Miguel Hernández, poeta de la naturaleza rural; y José Luis Zerón Huguet, editor, escritor y poeta, con su Mi relación con Miguel Hernández.

No puedo decir otra cosa más que todos son más que altamente magníficos, positivos, y como este gran conjunto de escritores y poetas, atendiendo a la llamada, han acudido para estar, como siempre, con Miguel Hernández. Y también mi agradecimiento personal por haber compartido con ellos este libro.

Al terminar estas líneas, tengo en mis manos un pequeño volumen que siempre he tenido cerca. Casi como de cabecera. Miguel Hernández, El Rayo que no cesa. Viento del Pueblo. El Silbo vulnerado, de Editorial Losada S.A. Buenos Aires, 1963. Lo compré en la Papelería y Librería Estruch, en la calle Mayor número 15 de Orihuela, a mi amigo Pepe Estruch, casi en secreto, en 1968. Y seguirá cerca de mí. Con su Elegía a Ramón Sijé, “con quien tanto quería”.

Mi felicitación a Espejo de Alicante, por su brillante libro y el contenido de sus dos partes. Deseo con toda mi alma que pronto pueda ser presentado.

Alicante, 10 de enero de 2021

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Julio Calvet Botella

Magistrado y escritor.

3 Comments

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  • Mi querido amigo Julio he leído con todo detenimiento y atención el comentario eruditisimo al libro HABLAN LOS POETAS, que ha editado y publicado con primor Espejo de Alicante, no solo me ha gustado sino que me parece un trabajo excepcional como todos los tuyos, donde derrocha precisión de relojero comentarista, y solo me cabe decirte que tu trabajo es homérico.

  • Querido Ramon muchas gracias por tu comentario. Tu si que eres un gran artista. Tu portada s genial. Un abrazo. Julio.

    • He cometido dios errores involuntarios: en los créditos donde dice Francisco Javier Burló Carbonell debe decir Francisco Miguel Burló Carbonell, Y donde dice Ilustración de contraportada María Teresa Carrasco (In Memoriam), debe decir Marta María Carrasco (In Memoriam)
      Ruego me disculpen. Julio Calvet Botella.

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