Trescientas... y pico

Renfe-Alicante, una vieja estación en un viejo contexto

Fachada de la Estación de la Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA). Fuente: Alicante Vivo (http://www.alicantevivo.org/).

Hay hechos, noticias, que, aisladas del contexto, son esperanzadoras, que pareciera van en la buena dirección, si no fuera porque el envoltorio, el maldito contexto, nos hace desconfiar y torcer el gesto. El déjà vu de la recuperación de la vieja y neoclásica fachada de Renfe de Alicante es una de esas noticias que van y vienen a cada poco pero que, misteriosa ella, extrañados nosotros, nunca encuentra estación de destino.

El Ayuntamiento de Alicante acaba de aprobar, eso dicen, una iniciativa del grupo político Compromís para crear una comisión que impulse la necesaria estación intermodal que la ciudad reclama y que, ya de paso, incluya también la vieja reivindicación ciudadana de la recuperación de la también histórica fachada de la Estación de Renfe. Sí, esa misma que lleva más de medio siglo oculta tras un adefesio de metal y cemento que ven todos los que por allí llegan o pasan y que fuera construida en 1858 con motivo de la llegada del tren a Alicante, el primero que unía el centro peninsular con la costa.  

La noticia sería eso mismo, una buena noticia, de las de aplaudir, aunque todo lo que sucede en verano hay que tomarlo con la distancia justa y la frialdad necesaria con la que combatir los calores propios e impropios de la estación. Para corroborar esto solo haría falta echar una ojeada a la hemeroteca para ver que lo de ahora y lo del contexto tiene pinta de no ser más que otro tren que no lleva a ningún sitio, de esos que tan bien quedan en los titulares de un día, pero que tan pronto se apagan las luces del escenario, se archivan en las oscuras lejas de la memoria de una ciudad acostumbrada a vivir sin memoria para consumo de desprevenidos.

Fachada de la Estación de MZA (Fuente: Alicante Vivo (http://www.alicantevivo.org/).

Y es que sucede que en el año 2011 ya podíamos leer algunos titulares casi calcados al de ahora: uno, del 30 de diciembre, en la página web de treneando.com –El Ayuntamiento y Avant proyectan recuperar la fachada de la estación (de Renfe) neoclásica; y otro, del 29 de diciembre del mismo año, en el diario Información La llegada del AVE se demora para recuperar la vieja estación que iba incluso más allá pues ligaba la llegada del AVE y el “redescubrimiento” de la vieja fachada.

En texto firmado por el gran periodista Manuel Dopazo, especializado en temas municipales y en una precisa crónica, nos relataba el pasado, el presente y el floreciente futuro que por entonces parecía tan halagüeño para lo que a todas luces debería ser considerado un icono de la ciudad. Eran ambos textos, ya digo, noticias tan optimistas que en su interior se recogía no solo la intención de hacerlo posible, sino el firme propósito de Ayuntamiento y Avant (la sociedad participada por todas las administraciones afectadas) de hacerlo coincidir con la llegada del AVE a la ciudad.

Y sí, efectivamente, el AVE llegaría finalmente a Alicante en 2012. Eso sí envuelto en las prisas y en una provisionalidad que va para definitiva, pero también en el oscurantismo de unas promesas que nunca pasaron de los titulares de prensa, como no llegó el prometido Gran Parque Central que la ciudad reclama a gritos porque nos pilló la crisis y Adif, ya saben, el gran gestor ferroviario y responsable de estas cosas, se le vino abajo el negocio de los pisos y las plusvalías a modo de los grandes centinelas del parque que pensaba construir en los terrenos liberados de las viejas vías de tren. ¡Vamos, todo un servicio convertido en gran negocio!

Inauguración del AVE Madrid y Alicante en la estación de destino (Fuente: https://www.prodein.es/).

Ambos proyectos, fachada y parque, están ahí, como estatuas de sal congeladas en el tiempo, asignaturas y heridas para recordarnos la infamia de que lo que se aprueba en verano es muy posible que se vuelva a olvidar en invierno, y se vuelva a aprobar otro verano, no importa que diez años más tarde. Y todo sin que a nadie en esta ciudad se le caiga la cara de vergüenza, ni se le hiele la sonrisa cuando anuncian lo mismo de hace diez años. Aunque ahora, cierto, un poco menos que entonces, porque a Adif no está en el acuerdo y todavía “hay que convencerla”. ¿Habrá que esperar a otro boom del ladrillo para que ello ocurra?

Ahora, eso sí, tenemos otro hermoso y esperanzador titular con el acuerdo plenario unánime de la Corporación para pedir que la histórica fachada de Renfe vuelva a brillar, deje de estar oculta y vuelva a ser lo que nunca debió dejar de ser por aquello de la modernidad mal entendida, por aquello de que unos pocos toman decisiones que afectan al conjunto sin pensar en el alma de la ciudad.

Muchos, claro, pueden pensar que qué más da, que solo se trata de una fachada, de cuatro columnas, y que la cuestión no es para tanto, como pueden pensar que para qué gastar dinero público en semejante proyecto. Otros, entre los que me cuento, opinamos que sí es para tanto. Y que no solo eso, sino que lo sucedido a esta obra es como la metáfora perfecta que resume el devenir errático de esta ciudad, acostumbrada a los vaivenes que marcan el dinero y el bolsillo de los que ven en ella solo la gran oportunidad de hacer negocio.

Render aéreo de la propuesta de Gran Parque Central, de Bandada Studio (Fuente: http://bandada-studio-es.blogspot.com/).

Las ciudades, casi todas las ciudades, como cualquier ser vivo, tienen heridas, producto del amor de quienes las vivieron y de quienes las gobernaron. Algunas de esas heridas permanecen largo tiempo ahí, abiertas, y son difíciles de cicatrizar, tienen difícil cuando no imposible solución, para escarnio y sonrojo de sus responsables, de quienes las permitieron y de quienes simplemente miraron para otro lado. Alicante tiene numerosos ejemplos de esto mismo. Otras, como es esta herida, superficial y profunda al tiempo, la del vergonzoso ocultamiento de la vieja fachada de Renfe, la de 1858, tendrían fácil solución. Fácil reparo. Solo habría que querer.

En las noticas de 2011, al menos, ya lo contamos antes, se daba a entender que había un compromiso de Adif, el gestor ferroviario que tendría que asumir el gasto, pero ahora ni eso está. Eso sí tenemos otro precioso titular. Pero, sobre todo, lo que más tenemos es contexto. El maldito contexto.

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Pepe López

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  • Una pena que no impere la sencillez, haciendo la Intermodal en la Vía Parque, conectada por lanzadera con la Av Salamanca. Y nos quitamos los 900 millones que cuesta el soterramiento (según el Tribunal de Cuentas) y el pelotazo de los 2000 pisos.

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