Reportajes

La estancia en Alicante de Sissi emperatriz

Isabel de Austria. Fotografía: Ludwig Angerer, retocada por Carl Pietzner (Fuente: Wikimedia).

Alicante ha recibido a lo largo de la historia la visita de varios reyes y reinas. De una u otra forma, cabe resaltar la estancia en nuestra ciudad de Isabel II, de Alfonso XII, de Alfonso XIII, de don Juan Carlos de Borbón, de nuestro actual monarca, Felipe VI, que ya siendo príncipe visitó Lucentum… Recordemos esa preferencia de nuestro actual Jefe del Estado, muy joven, por disfrutar de la gastronomía de un conocido restaurante situado en la Rambla (hoy, este emblemático restaurante ya ha desaparecido). También la reina Sofía y doña Letizia nos visitaron.

Pero lo que es menos conocido es que también pisó la “terreta” Sissi, la célebre emperatriz de Austria, inmortalizada por las películas que sobre ella se hicieron, protagonizadas por la actriz alemana Romy Schneider.

La visita a Alicante fue a consecuencia de una accidentada travesía por el Mediterráneo, que posteriormente detallaremos, y que obligó a la Emperatriz de Austria a tener que alojarse en Alicante, tras fondear su embarcación en el puerto. Se alojaría en la Fonda de Bossio y después acudiría a Elche a visitar el Huerto del Capellán, donde una palmera rememora su visita (la denominada Palmera Imperial).

Las películas protagonizadas por Romy Schneider (“Sissi”, “Sissi Emperatriz” y “El destino de Sissi”) no reflejan exactamente la realidad histórica de esta emperatriz, de un carácter singular y no muy amante de la vida cortesana. Su figura egregia se resaltaba aún más por su elegancia, su delgadez y su elevada estatura (sobre todo para la época en que vivió). Alicante le encantó, sobre todo su gastronomía, y este es un capítulo apenas estudiado y conocido, por lo que trataremos de completarlo en este trabajo, de alguna manera, para resaltar la visión de la imperial estancia en Alicante y en la vecina ciudad de Elche.

Esta es la historia.

El archiduque Luis Salvador de Austria

La estancia en Alicante fue a causa de una tempestad que le obligó a fondear en el puerto tras visitar la isla de Mallorca. Era deseo de la emperatriz visitar a su primo, el archiduque Luis Salvador de Austria. Durante una travesía en el Mediterráneo fue a visitar al archiduque, toda una personalidad en la isla de Mallorca. El archiduque Luis Salvador de Austria fue un precursor del turismo en las Islas Baleares, donde se le admiraba. Fijaría su residencia archiducal en la zona denominada “La Estaca”. Su amor por la cultura y las artes hizo de él un auténtico mecenas y se ofrecía presto a donar ayudas, tanto económicas como de soporte, y apoyo a muchos científicos y artistas que conoció, sin las que muchos estudiosos e investigadores no hubieran podido llevar a cabo sus proyectos.

Elisabeth le admiraba y fue una de tantas personalidades que le visitaron en su mansión de “La Estaca”.

Se supone que la estancia en Mallorca y su visita al archiduque fue relativamente prolongada, puesto que eran los dos personas muy cultas y les unían inquietudes culturales parecidas. No obstante, su compromiso con la visita a Marsella hizo que la emperatriz no mantuviera su permanencia en Mallorca en demasía.

Archiduque Luis Salvador de Austria. Fotografía: Moriz Ludwig Winter (Fuente: Wikimedia).

Tras terminar su visita a Mallorca, emprendió Sissi rumbo a Marsella, pero en la travesía le sorprendió la mencionada tempestad que le obligó a fondear en nuestra Lucentum. Este “imprevisto” fue el motivo afortunado de que visitara la ciudad del Benacantil y el hecho fortuito fue lo que hizo que se difundiera su visita a Alicante y después a Elche, constituyendo la estancia un motivo de promoción turística para ambas ciudades. Veamos con más detalle esas jornadas de la Emperatriz en nuestra tierra.

Estancia en la Fonda de Bossio

Durante el otoño del año 1894, la emperatriz viajaba en su yate “Greiff” después de haber estado en la isla de Mallorca, donde se había detenido para visitar, como decimos, a su primo, el archiduque Luis Salvador. Cuando navegaba rumbo a Marsella, le sorprendió una gran tempestad y el barco imperial no tuvo otra opción más que refugiarse en el entonces pequeño puerto de Alicante, que además era el que estaba más cerca. De riguroso incógnito, y acompañada solo por algunos amigos, entre ellos un documentado intérprete del idioma alemán, desembarcó en la ciudad. Entonces fue conducida a comer a la conocida Fonda de Bossio, situada en la Rambla, en los aledaños de lo que hoy es el Banco de España. Tras una esmerada comida vegetariana, el posadero le ofreció granadas como postre. A la emperatriz le sorprendió mucho y gratamente el excelente sabor de aquellas granadas y así se lo expresó al posadero. Le dijo al señor Bossio que le enviara algunas cajas al barco. Se las pagó espléndidamente y todavía de regreso a Viena, Sissi le enviaría a Bossio como agradecimiento una condecoración. Tras cerrar el trato, la emperatriz preguntó el origen de esa fruta que tanto le había gustado. Le respondieron que era de la vecina Elche, donde además existía un gran bosque de palmeras. Y Sissi, tan amante de la naturaleza, mostró su deseo de efectuar una visita a aquellas palmeras milenarias.

La Fonda de Bossio era uno de los establecimientos hoteleros más importantes de la ciudad de Alicante y tenía expertos cocineros, acaso los más prestigiosos y afamados de la localidad. Buena prueba de ello es el menú vegetariano, muy completo, que ofrecieron a la emperatriz, que no tenía nada que envidiar al de los mejores restaurantes de la Europa de la época. Podemos decir que esta fonda es uno de los precedentes de lo que con el tiempo sería la importante industria hotelera de la ciudad de Alicante y que allí se empezaban a preparar platos que se erigirían posteriormente como prototípicos de la gastronomía alicantina. Los arroces y el pescado eran una buena base de los menús, sin olvidar la exquisita repostería.

Fonda de Bossio. Fotografía: Eugenio Bañón (Fuente: Alicante Vivo).

En la primera etapa del desarrollo turístico en Alicante, hay dos grupos de hospedajes, como escribíamos en nuestro trabajo sobre el tema publicado en este mismo medio. Los menos “lujosos” y de más modestos servicios, se encontraban en la Rambla y alrededores del Ayuntamiento, principalmente. Pero hay otro grupo que podríamos denominar los establecimientos hoteleros “de mayor altura y calidad”, que se localizan en la fachada marítima y alrededores del Teatro Principal. Así, las fondas “del Vapor” (que con el tiempo daría lugar al “Hotel Palas”), la “del Ferrocarril” y, sobre todo, la “Fonda de Bossio” que gozaba del mayor renombre (y así se lo harían saber a nuestra Sissi). Eran fondas con “clase”, con cierta calidad en las comidas, buen servicio de habitaciones y cuidadas atenciones para los clientes. El Bossio, en el centro de la ciudad, tenía precios bastante asequibles, buena mesa y habitaciones muy bien muebladas. Además, contaba con un servicio de coches –carruajes– y concurrían muchos extranjeros, siendo esta casa una especie de punto de encuentro entre ellos.

De Alicante a Elche

Dado el interés de la Emperatriz por visitar la ciudad ilicitana, pues le habían hablado muy bien de esta ciudad y de sus numerosas palmeras (la emperatriz era una gran defensora del mundo natural), se trasladó a Elche en ferrocarril, con su séquito. Todo ello, para no cansarla llevándola por maltrechos caminos. Le condujeron directamente a visitar un huerto bien poblado de palmeras y en el que, además, había un raro ejemplar al que le habían nacido a dos metros del suelo varios hijuelos. Le llamaban la palmera de los ojos, o “dels ulls”. Era el Huerto del Capellán Castaño.

José Castaño (1843-1918) fue un sacerdote capellán ilicitano, propietario y conservador del jardín del Huerto del Cura. Ejerció como vicario de la parroquia del Salvador y posteriormente fue capellán de la cárcel y del convento de las Monjas Clarisas. En el año 1900 hizo construir una capilla en el huerto de su propiedad, donde oficiaba diariamente la misa.

La Palmera Imperial (Fuente: visitelche.com).

Introdujo la tradición de ofrecer una dedicatoria o “bautismo” de las palmeras, en honor a los más distinguidos visitantes que iba teniendo el huerto, así como la costumbre de que los visitantes dejaran sus impresiones en un libro al efecto. Era el capellán en Elche toda una institución y su entierro fue multitudinario, un merecido homenaje póstumo que le rindió su ciudad natal.

Fue el capellán un promotor de los valores ilicitanos y un adelantado de la promoción turística de la “ciudad de las palmeras”, pues difundía su patrimonio con verdadero fervor y pasión.

Como sabemos, la Palmera Imperial sobresalía de entre los cientos y cientos de ejemplares. Esta palmera, que impresionó vivamente a Sissi, tiene siete vástagos enormes en forma de candelabro y de ella dijo la emperatriz de Austria, dirigiéndose al capellán: “Mosén Castaño, esta palmera tiene una fuerza digna de un imperio”.

Al lado de la Palmera Imperial está el busto de la emperatriz, obra del escultor José Sánchez Lozano.

Fuente: visitelche.com.

Gaspar Jaén i Urbán, en su obra en valenciano Les palmeres del migjorn valencià, es uno de los principales estudiosos e investigadores de los numerosos huertos de palmeras ilicitanos.

Una visita de la emperatriz 

Sabemos que a su llegada al huerto, la emperatriz vestía de amarillo claro y se protegía del sol con una sombrilla del mismo color. Su aspecto era de una exquisita elegancia. Por entonces tenía 57 años. Su delgadez aumentaba su estatura. Cuando se entrevistó con el capellán Castaño, que acudió a recibirla, este quedó asombrado del porte de la señora que había venido de visita, pero aún no sabía exactamente, en aquel momento, la grandeza y la importancia de aquella bella mujer que tenía delante. El capellán se mostró torpe y atolondrado.

Elisabeth era tan apasionada de la naturaleza que hoy la conceptuaríamos como una ecologista, pues daba mucha importancia al cuidado máximo de la vegetación, promocionando esta idea asimismo en su Austria natal.

El capellán Castaño. Orts Serrano , Francisco / Orts Serrano, José / Orts Pérez, Santiago. “El Huerto del Cura”. Ediciones Huerto del Cura, 2000 (Fuente: Cátedra Pedro Ibarra).

Como curiosidad diremos que, además, poseía una importante cuadra de caballos y practicaba la equitación con gran destreza y maestría. Ello le ayudaba a liberarse de la encorsetada corte austríaca, pues no era nada partidaria del protocolo palaciego. Esto le llevaría a más de un disgusto con su esposo, el emperador.

Vuelta a Alicante y embarque en su navío

Terminada su visita a Elche, la ilustre dama volvió a Alicante para, acto seguido, embarcar en su “Greiff”. Como sabemos, se llevó consigo las cajas de granadas que adquirió en la Fonda de Bossio.

Seguro que en la mente de Elisabeth brillaban la ilusión y la satisfacción de sus visitas a Alicante y a Elche, que pronto le hicieron olvidar el amargo trance de la tempestad marina por la que pasó.

Según sus biógrafos, Alicante fue una de las ciudades en las que Elisabeth se sintió más a gusto y feliz de entre todas las que visitó en su periplo mediterráneo.

Esta visita de Sissi a Alicante y a Elche es ciertamente conocida, pero uno de sus biógrafos asegura que hubo una segunda visita a Alicante, no muy bien documentada, con motivo de que en uno de sus viajes, su navío embarrancara cerca de la ciudad. En esta otra visita tan solo estaría en la ciudad de Alicante.

Al desembarcar le gustaba mucho caminar para mantener un buen estado de forma.

El yate imperial

Era un placer para la emperatriz navegar por el Mediterráneo y así visitó un buen número de ciudades. En su yate, lujoso, y con una numerosa tripulación, siempre llevaba unos aparataos gimnásticos para estar en forma, así como un completo botiquín con sus medicamentos y lo necesario para una emergencia, y sus libros de lectura preferidos. Entre los libros, llevaba varios sobre cultura clásica, pues le gustaba estudiar griego, y de autores como Shakespeare, Hegel y Heine.

Heinrich Heine fue sin duda su poeta preferido. Posiblemente llevara consigo obras de Heine como Der Salon o Atta Troll. Heine es considerado el último poeta (en el tiempo) del Romanticismo.

Heinrich Heine, por Moritz Daniel Oppenheim. Colección: Hamburger Kunsthalle (Fuente: Wikimedia).

Le apasionaba dar largos paseos y, al desembarcar, sus caminatas, como decimos, eran proverbiales. Eran horas y horas de caminata y agotaba a sus damas de compañía que no podían resistir tanto ejercicio. Todo ello para mantenerse en su peso ideal, que rondaba los 50 kilos. Sufría depresiones y por eso necesitaba de medicación al efecto. En el yate imperial siempre viajaba un médico, que le atendía en sus muchas dolencias tanto físicas como psíquicas.

El cruel final de la emperatriz

La emperatriz Elisabeth tuvo un trágico final, asesinada por un anarquista.

El día 10 de septiembre de 1898, mientras paseaba junto al lago Lemán de Ginebra con una de sus damas de compañía, la condesa húngara Irma Szataray, fue atacada por un anarquista italiano, Luigi Lucheni, quien fingió tropezarse con ellas y aprovechó el desconcierto para deslizar un fino estilete que se hundió en el corazón de la Emperatriz. Sissi quedó al instante moribunda y nada se pudo hacer por salvar su vida. Lucheni acentuaría el mito de la consorte del emperador Francisco José I con su puñalada. Acababa de matar a una de las mujeres más poderosas del planeta, a la emperatriz de Austria y reina consorte de Hungría, entre otros muchos títulos inherentes a la casa que dominaba el gran Imperio austro-húngaro.

Litografía del asesinato de la emperatriz Sissi. Imagen: Sisi Museum-Hofburg Wien (Fuente: Wikimedia).

Ese fue el final de nuestra Sissi Emperatriz, pero la leyenda y el mito se agrandaron con su fallecimiento.

Sus historiadores y biógrafos

Entre los biógrafos de Sissi, destaca Egon Caesar Conte (1866-1953), autor de la obra “Elisabeth, la emperatriz enigmática”. E. Caesar Conte fue un militar, escritor e historiador austríaco, nacido en Croacia. Después de la pérdida o derrota sufrida tras la I Guerra Mundial, se dedicaría a estudiar Historia. Escribió sobre todo biografías acerca de diversos personajes históricos. Algunas de sus más celebres obras son: ”Maximiliano de México”, “Leopoldo I de Bélgica”, la mencionada “Elisabeth, la Emperatriz enigmática” y una trilogía sobre el Emperador Francisco José.

Varios son los historiadores, además de Conte, que se ocuparon de escribir datos biográficos e históricos acerca de la Emperatriz de Austria, entre ellos, M.ª Pilar Queralt del Hierro (“Sissi, la triste vida de la última Emperatriz de Europa”), T. Fernández y E. Tamaro (“Biografía de Isabel de Wittelsbach”), y Franciso Orts Serrano (“120 años con Sissi”). Otros autores, son M. Wolgang, Ángeles Caso, Brigitte Hamann…

Además de las películas citadas sobre Sissi, hay diversas cintas que acaso alcanzaron menor relevancia: “Mayerling”, “Ludwig II”, “Sissi, el beso del Emperador”, “La princesa Sissi”, “Sissi, l´Imperatrice rebelle”, y “Sissi, emperatriz de Austria”.

No solamente Romy Schneider la interpretó en el cine. Otras afamadas actrices la representarían en el celuloide. Así, Ava Gardner, Vanessa Wagner, Arielle Dombasle o Cristiana Capotondi.

Sending
User Review
3 (2 votes)

José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

4 Comments

Click here to post a comment

Responder a RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN Cancel reply

*

code

Patrocinadores

Ojo al Lunes