Reportajes

La Cruz Roja siempre presente

Miembros de la Cruz Roja en La Palma (Fotografía: Cruz Roja).

Como un gigante airado ruge el volcán de La Palma. Levanta su cabeza de fuego y mira con ojos de ascua. Sus voces son vocablos que descienden destruyendo a su paso el esfuerzo de una vida, la ilusión, el futuro y la esperanza.

Ante este drástico panorama que nos muestra diariamente la televisión, llenando de imágenes escalofriantes y muchas veces llenas de plasticidad y belleza con las que nos habla la naturaleza, se hacen muy presentes las que nos hacen ver el dolor y sufrimiento de las personas que lo han perdido todo. Pero entre esas escenas que nos va narrando la pantalla aparecen, de vez en cuando, como el que no quiere la cosa, y no le damos la menor importancia porque ya estamos acostumbrados a verlos en situaciones complicadas de desastres, los hombres y mujeres de la Cruz Roja que, desde un principio de la entrada en erupción del volcán, han activado sus Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) y convocado a todo su voluntariado en La Palma.

Tras el inicio de la erupción del volcán en La Palma trabajan coordinados con las autoridades. Apoyan en albergues, logística, atención sanitaria de emergencia, atención psicosocial y búsqueda y salvamento. Se han habilitado en la isla dos puntos de encuentro ubicados en los campos de fútbol de Los Llanos de Aridane y El Paso. En Cruz Roja trabajan junto con el Servicio de Urgencias Canario para trasladar a los habitantes del municipio de El Paso y de algunos pequeños núcleos poblacionales en Los Llanos de Aridane, hasta los puntos de encuentro de las personas evacuadas.

Fotografía: Comité Internacional de la Cruz Roja.

Necesidad de la Cruz Roja

En los últimos 20 años se han ido llenando de guerras las pantallas de televisión. Las noticias, los telediarios, los informativos iban pormenorizando los hechos de guerra casi al mismo tiempo que sucedían, con comentarios y con duras secuencias visuales. Misiles, “rayas de fuego rasgando el cielo ensangrentado” dirigiéndose letalmente a su destino para sembrar la desgracia y el horror. “Los silbidos vuelan en los tímpanos del miedo”. “Explosiones, edificios con los huesos rotos”. “El rey de los infiernos conquista la ciudad”. “Y entre el desgarro negro de los días van quebrando los cuerpos y las almas”. Y muertos como “inertes sacos de patatas amontonados por el suelo”.

¡Cuántas guerras!, ¿cuántos muertos…? Muchas vidas cercenadas. Inocentes vivos, muertos.

Guerra de Ucrania. El conflicto de Kivu (República Popular del Congo, tutsis-hutus). La guerra del Yemen (sunitas-chiitas). La guerra contra Boko Haran (grupo yihadista en el norte de Nigeria). La guerra de Pakistán. La guerra entre Etiopía y Eritrea. La guerra de Afganistán. La guerra de Irak. La guerra civil de Siria… Más de un millón de muertos.

A raíz de todas las imágenes que inundaban mis retinas se iban generando unas emociones que transcribí en forma de poemas reuniéndolos en un pequeño poemario titulado Entre la metralla y que fue publicado por la Editorial Club Universitario junto a otros poemas míos bajo el título Camino entre versos. De dicho poemario me he tomado la licencia de utilizar más arriba unos versos que he entrecomillado.

Rayas de fuego rasgando el cielo ensangrentado.
Los silbidos vuelan en los tímpanos del miedo.
Explosiones, edificios con los huesos rotos
El rey de los infiernos conquista la ciudad,
y entre el desgarro negro de los días
van quebrando los cuerpos y las almas
Inertes sacos de patatas amontonados por el suelo.

Reflexionando sobre el tema, pensaba en la cantidad de heridos, de desplazados, de gente sufriendo necesitando ayuda inmediata… Y de los héroes callados que se entregan desinteresadamente para salvar vidas, sean del bando que sean, para ayudar en situaciones extremas: los miembros de la Cruz Roja, sirva también la Media Luna Roja. Y quise acabar dicho poemario con un homenaje a este grupo de personas que, en medio de los desastres, tienden la mano y arriesgan sus propias vidas.

Así, en este artículo, he querido poner en valor la labor de esa Organización No Gubernamental haciendo visible parte de su larga y fructífera historia, y de sus múltiples y necesarios cometidos que de forma desinteresada realizan como ayuda humanitaria.

Fotografía: Wendell Phillips (Fuente: Imágenes sin derechos, Cruz Roja).

Fue en la segunda guerra de independencia italiana, entre el Segundo Imperio francés gobernado por Napoleón III y el Reino de Cerdeña, al frente del cual estaba Víctor Manuel II, contra el Imperio austríaco de Francisco José I, y después de la batalla de Solferino el 24 de junio de 1859, día que el ejército austríaco se enfrentaba con el francés y el piamontés. Esa noche hubo casi 40.000 muertos y Henri Dunant observó cómo los heridos quedaban desatendidos y morían en medio de un solitario sufrimiento. Ayudado por las mujeres de los pueblos cercanos, socorrieron sin distinción a los heridos de ambos bandos.

Ese hecho, promovido por el arrojo, por la sensible conciencia y por el impulso humanitario, hizo que se escribiera con letras de oro en el libro de la Historia dicho acto. Acciones como estas nos demuestran que la historia a lo largo del tiempo está marcada por las decisiones de reyes y políticos, por movimientos populares y sociales y por actos o gestas de personas como Henri Dunant, el cual, tiempo después escribió los sucesos y experiencias de aquellos días en su libro Un recuerdo de Solferino (1862), que ha sido traducido en multitud de ocasiones. Posteriormente se sintió movido a crear una organización de ayuda a los heridos, que años más tarde se llamaría Comité Internacional de la Cruz Roja.

Henri Dunant

Desde entonces, Henri Dunant (Ginebra, Suiza 1828- Heiden, Suiza 1910) intentó sensibilizar a los gobiernos y a la opinión pública ante el sufrimiento de los heridos de guerra. Fruto de sus esfuerzos fueron la fundación de un servicio sanitario neutral para actuar en los campos de batalla ─la Cruz Roja Internacional (1863)─ y la reunión de la conferencia internacional que adoptó la Convención de Ginebra sobre heridos de guerra (1864).

Henri Dunant. Autor: Time Life Pictures (Fuente: Wikimedia).

La dedicación a esta causa humanitaria le llevó a descuidar sus negocios, quedando totalmente arruinado en 1867; tuvo que abandonar Suiza. Se refugió en Francia donde Napoleón III (con quien pudo observar en su día el campo de batalla de Solferino en una visita al emperador para pedir su mediación en unos negocios en Argelia ocupada por los franceses) le dio su apoyo. Volvió a Suiza en 1887, donde vivió recluido en un sanatorio para tratar sus enfermedades hasta su muerte. Años después, varios amigos reivindicaron su figura, que había sido olvidada, y le fue concedido, en reconocimiento por su labor humanitaria, en 1901 el primer premio Nobel de la Paz, que compartió con Frédéric Passy, fundador de la Liga Internacional de la Paz.

La Cruz Roja

La Cruz Roja había nacido para socorrer y atender a los heridos hasta las últimas consecuencias en las guerras, pero se vio que la población civil es una de las principales víctimas en los conflictos bélicos cuando las contiendas ya no se hacían en campo abierto y se atacaban directamente las ciudades masacrando a civiles y las consecuencias posteriores de edificios destruidos, personas heridas, falta de alimentos y suministros, prisioneros de guerra, niños huérfanos, personas abandonadas y sin lugar a donde ir. Entonces se vio la necesidad de actuar y proteger a la gente cuando las guerras ya habían acabado y hacer extensiva su participación también en tiempo de paz, así como asegurar el respeto del Derecho Internacional Humanitario. En estos casos, la misión de Cruz Roja es garantizar que no se violen las normas internacionales referidas a la prohibición del uso de armamentos indiscriminados o de destrucción masiva, el trato a la población civil e instar a las partes del conflicto a que dispensen un trato humano a los prisioneros de guerra y a los refugiados y que se eviten represalias o daños colaterales sobre la población civil. Estos objetivos del Derecho Internacional Humanitario surgieron con el nacimiento de Cruz Roja hace 140 años, y cuya principal expresión son los Convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales de 1977.

En la actualidad existe una estructura del movimiento internacional que canaliza toda la labor humanitaria que realiza esta organización no gubernamental para poder dirigir el ingente compromiso de ayuda que se ha ido extendiendo a otros ámbitos y socorrer a las personas en la multitud de catástrofes y situaciones complejas a las que se ven abocados.

Este movimiento internacional está formado por tres componentes, cada uno de los cuales posee personalidad jurídica propia, que desempeñan funciones diferentes pero complementarias:

  • Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)
  • Federación Internacional de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
  • Sociedades Nacionales

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)

Los objetivos de este Comité en tiempo de guerra son la protección y asistencia a las víctimas de los conflictos armados. Para ello desarrolla las siguientes actividades: protección a los prisioneros de guerra, búsquedas, asistencia y evacuación de heridos y enfermos, ayuda humanitaria, vigilancia del cumplimiento por parte de los beligerantes del Derecho Internacional Humanitario, mediador neutral, entre otras.

Fotografía: Comité Internacional de la Cruz Roja (www.icrc.org).

La Federación Internacional de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Una vez acabada la Primera Guerra Mundial se removieron las conciencias y apareció de nuevo la esperanza en el hombre y se creyó que no se volvería a provocar una tragedia tan desgarradora y atroz como esta que había desolado Europa. Pero el continente había quedado en la ruina, el número de habitantes disminuyó considerablemente a causa de las epidemias, además de miles de personas refugiadas y desplazadas. Ante esta situación se creyó necesario la creación de una organización que actuara en tiempo de paz para paliar el sufrimiento humano. En 1919, Henry P. Davinson, dirigente de la Cruz Roja Americana, propuso crear una confederación de las Sociedades Nacionales que ya existían con el fin de actuar permanentemente en ayuda de los desprotegidos. Así surgió la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, hoy día federada con la Media Luna Roja, y cuyo cometido principal es, entre otros, organizar, coordinar y dirigir las acciones internacionales de socorro, de prevención de catástrofes y protección de la salud y de los refugiados fuera de las zonas de conflicto.

Sociedades Nacionales

En casi todos los países del mundo existe una Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, fundadas para atender a los soldados heridos o enfermos, las Sociedades Nacionales despliegan hoy, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, múltiples actividades como son la protección de la salud, acciones de bienestar social con los colectivos vulnerables, intervención en socorros, promoción de la donación de sangre y órganos, medio ambiente y proyectos como ‘Ninguna persona mayor sola’ o Trabajo con niños y jóvenes en dificultad’, etc., secundadas por la Cruz Roja Española.

El emblema de la Cruz Roja

El emblema de la Cruz Roja es un homenaje a Suiza por ser el Estado que toma la iniciativa de convocar la Conferencia Diplomática. Son el signo y los colores de la bandera suiza, pero los colores invertidos. Este emblema dio, además, nombre a todo el movimiento humanitario.

En 1876 Turquía y Rusia iniciaron un enfrentamiento bélico. Los soldados musulmanes pensaron que la Cruz Roja era un símbolo religioso cristiano y se negaban a ser atendidos por los servicios de socorro. Debido a esto, el gobierno turco solicitó utilizar la Media Luna Roja. Este símbolo fue reconocido y es el símbolo que utilizan los países de mayoría islámica.

Tanto la Cruz Roja como la Media Luna Roja son movimiento paralelos unidos por los mismos principios y para los mismos fines humanitarios de socorro y ayuda a las personas vulnerables, en catástrofes, en conflictos bélicos y a los refugiados haciendo valer los Derechos Humanos bajo los principios de los Convenios de Ginebra. Ambas organizaciones son esenciales y necesarias tanto en situaciones bélicas como en tiempos de paz.

Sede de Cruz Roja en Alicante (Fuente: Cruz Roja).

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Juan Antonio Urbano

Soy profesor de Educación Primaria, profesión-vocación que volveré a repetir en la próxima vida, pues el trabajo con chavales te enriquece como persona. He publicado cuatro libros, dos en valenciano, 'El seu nom era Pere Bigot', del que se hizo una adaptación teatral, y 'L’arbre màgic'; y otros dos en castellano, 'El misterio de la cueva', con adaptación teatral también, y el poemario 'Camino entre versos', todos publicados por la Editorial Club Universitario. Actualmente estoy ultimando otro poemario. He publicado en diversas Antologías de poesía y artículos en distintos medios.

En noviembre de 2016 creé el grupo poético PARNASO perteneciente al Ateneo de Alicante. He organizado numerosos recitales poéticos entre los que destacan el I encuentro de poetas alicantinos y otros con el grupo PARNASO dedicados a Miguel Hernández, Federico García Lorca, Rubén Darío, Antonio Gracia, J.L. Rico, Mariano Sánchez Soler...

Recibí el segundo premio del Certamen Poético Numen (2013) y el 2º premio de poesía Hispano-Argentina en el Real Casino de Murcia en diciembre de 2019.

Me encanta escribir en mi estudio del campo.

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