Reportajes

Gabriel Miró y la educación

Gabriel Miró, por Ramón Palmeral.

Muchas son, y muy importantes, las ideas educativas de Gabriel Miró, faceta esta poco estudiada y que, en la medida de lo posible, vamos a intentar mostrar y analizar.

Nace Gabriel Miró Ferrer (1879-1930) en Alicante, el 28 de julio. Una apretada biografía mironiana nos muestra su etapa de estudiante como alumno interno en el colegio de “Santo Domingo” de Orihuela, terminando el Bachillerato en la ciudad del Benacantil. Estudia leyes en Valencia y Granada, licenciándose en 1903. Tras su estancia en Alicante (desempeña el cargo de cronista de la Diputación) y en Barcelona, se traslada a Madrid. Es nombrado, en 1921, secretario de los concursos nacionales del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Conocerse a sí mismo

Abundantes ideas que entran en el campo de lo educativo y lo cultural, se hallan en Glosas de Sigüenza, recopilación y selección de escritos de Miró, que abarcan el período de 1912 a 1930. Defiende que el hombre se conozca a sí mismo y que desarrolle su propio modo de ser. Escribe: “Buena es la emulación, singularmente cuando no hay otro interior incentivo de saber, de más pureza. Pero, ¿no sería preferible que nos atendiésemos y estudiásemos según nuestras naturales aptitudes y peculiar visión de las cosas, no dándosenos un ardite de lo que otros sepan?”.

Vuelta a la naturaleza

Preconiza una “vuelta a la naturaleza” o al menos una mirada hacia los valores de la misma. Esto hace pensar que hay en Miró un deseo de que el ser humano considere los grandes valores de la naturaleza: “Nos sobra ciudad y nos falta naturaleza en su inocencia y sencillez. Nunca ha habido tanta soledad en el paisaje”.

El alma infantil

Aboga para que se conserve la espontaneidad y frescura, la alegría y encanto del alma infantil. Toda una “pedagogía de la infancia”, se traduce en Niños, dentro de Glosas de Sigüenza: “Si a nuestros enfurecimientos, crueldades y egoísmos y a todas nuestra flaquezas no les concediéramos, de cuando en cuando, el origen y disculpa de la ceguedad y el ímpetu de los niños, verdaderamente seríamos más fieras de lo que nos pintaba el malhumorado Hobbes”. Es el niño, representación de altos valores, de mensajes de concordia y armonía.

Convivencia y paz

Los ideales de convivencia, de paz, de hermanamiento entre los hombres, la existencia de unas relaciones humanas cordiales y la ausencia de odio son constantes en el pensamiento mironiano: “No es preciso odiar para destruir al adversario porque no se trata de destruir, sino de coexistir”.

Educación familiar

La educación familiar y la trascendencia de la misma es otra constante y característica de su pensamiento. Para el alicantino, ha de sonreír dulcemente el hogar y su beatitud nos ha de inspirar la vida eterna: “Aparte el padre la hosquedad y dureza en el trato de sus hijos, de modo que no vean éstos en él la mano pesada que castiga… sino voz amiga que corrija y aliente”.

Cultivo del corazón y el cerebro

Se comprende cómo, para Miró, serán fines de la educación, el logro de una raza noble y pujante, poseída de gracia y verdad, de corazón y cerebro cultivados, hidalgos y amorosos, cuya fuerza, en lugar de ser aborrecida y recelosa, sería admitida y admirada.

Condiciones para el estudio

Considera que el lugar para el estudio ha de reunir unas especiales condiciones que coadyuven al mejor aprovechamiento del tiempo, al logro de los máximos frutos intelectuales.

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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