Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Narrativa

Florece aquí, en mi cumbre, ¡es Navidad!

Jane Rodríguez.

Florece aquí, en mí cumbre, y así, sin más, ni más ni menos… Tratemos de hablar, de perder el sendero y pedírselo a las lágrimas, que ellas de seguro, saben y a ciencia cierta, con destrozos, y con forma de rompecabezas y piezas perdidas, rotas, falsificadas, despintadas, coloridas, floridas, perfumadas, taladas, mojadas, guardadas, escondidas, secretas, coleccionadas y tanto y más…lo que significa el abrigo de la dulce gratitud y el frio de la insípida pobreza de subyugar el alma… Florece aquí, en mí cumbre, en el merecimiento, en la entrega, en la esperanza, en el baile de las ramas que intentan airear el secreto del amor bonito que detectan… Ese ritmo al compás de las batallas, espontáneo, con fuerza y fugacidad y tan profundo como la raíz y tan nutritivo como la savia y de conexión explosiva y de gozo…

Florece aquí, en mí cumbre, con sentimientos de esperanza, modestia, preocupación, alegría, belleza… mira esas campanillas de invierno y esos pensamientos dorados y esas aurículas en granate y la magia del hechizo de los crocus, sin temor y con el encanto de su frescura y radiantes de luz… Florece aquí, en mí cumbre, en la piel vestida de versos que cuentan instantes, susurros que sacuden recuerdos, capullos que rompe el silencio, actos intensos que saben a cielo, pasos y pasos y más pasos que no cansan, en el alma sin segundos ni terceros ejemplares y sin más ediciones, nada más que, sólo una…

Florece aquí, en mí cumbre, en ese libro único, histórico, irrepetible, ejemplar, intenso, articulado, diseñado, en un todo, todo en uno… Ese libro incunable que está tan cerca y tan lejos del nunca jamás, de una milésima de un nanosegundo en el meta verso de “esta vida es un poema”. Florece aquí, en mí cumbre, sin pretextos, sin excusas, dueños de sí, dueños de nada, dueños de nadie, llevados por la magia de “sentir” en la “existencia” con notas ligeras de pera, melón y Fresia… Intensas y cálidas, de canela, nuez moscada, vainilla, caramelo, jengibre y húmedas con el dulzor de la uva morada, la frescura del ciprés y aires de granada, pimienta rosa y cedro que arropan suavemente el invierno…

Florece aquí, en mí cumbre, donde los síntomas que son pasados y las reclamaciones que vencieron su plazo sin chistar nada, y las incomodidades que salieron a flote soportando con firmeza las estaciones, y la “validación” que colgó a modo de “rebajas” en las tiendas, su tiempo tormentoso y salvaje… Pisaron tan fuerte y con “médula brava” que, un “no vales para el jardín” se recibe con “sensatez” y como próspero alimento de sabiduría: ¿cómo planto para ser planta en un jardín donde las flores no se atreven a crecer, y el alma sabia con su savia bendita, riega y nutre con fervor el camino?…

Florece aquí, en mí cumbre, donde se siente renacer cada latido del corazón, llenamente ocupado con el remedio de la ilusión, con los arrullos de la luna de la cosecha, el hechizo de las estrellas, y donde las nubes, cargadas de intenciones, gratitud, aprendizajes, logros, momentos clave para crecer y equilibrar la balanza entre: miedos, carencias, pensamientos, emociones, sentimientos, hábitos…, acarician el dolor, la soledad, la ausencia, la indiferencia, la injusticia…, y los relojes cantan hacia  tu posibilidad.

Florece aquí, en mí cumbre, con esa conexión sin esfuerzo y con besos que se dan con la memoria en un único instante cuando comenzó la dulce búsqueda, en “amarillo acaramelado” y la Naturaleza “aperol spritz”, “cloud dancer” ya nos poseía…

Florece aquí, en mí cumbre, en la “receta” mágica del interior y en cada “dosis” de medicina como un traje confeccionado a medida, mientras otras mueren en el bosque, sin ni tan siquiera permitirse dejar caer sus rasguños, para regar a tantísimas nuevas que se desvanecen en la colina sin saberse hermosas, y millones más una más, se ofrecen a lloviznas, brisas y vientos, la plantación de su semilla hasta la maravillosa antesis, echando de menos la escarcha, la lentejuela, el brillo, el rojo, el verde y los momentos de calma, con manzana, escaramujo, toronjil, hojas de mora y de frambuesa, lichi, canela y miel, que otras sentirán…

Florece aquí, en mí cumbre, en el deseo profundo e irresistible de envolverle en un abrazo, y mientras tanto, no tardes tanto, y que las hadas concedan el deseo del árbol que se mantiene en pie y que reconoce, cuida, cultiva y cura su raíz y recibe de las nubes más borrosas, agua limpia y clara, y el grito de miedo se empieza a leer, y las letras entran en calor y se despierta el  placer con sabor a libro, a uno de esos que siempre sigue de pie… Don Quijote de la Mancha: “Sábete Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca”.

Florece aquí, en mí cumbre, en ese beso que jamás marchitó…

Florece aquí, en mí cumbre, y se olvida ese esfuerzo agotador fulminante y ese vacío hondo, con h, por sostener esa “aprobación” mientras las heridas sin sanar reclaman su urgencia, porque una raíz parece que no sabe qué es secarse sola cuando aprietan ese botón que han dejado expuesto, y entonces la luz no se pierde, sino que espera ser vista a la velocidad de la luz.

Florece aquí, en mí cumbre, acaso ¿un árbol insiste a sus hojas para que se queden? y se alimenta de a poco y con arte y esmero, estambres, pistilos, pétalos, pedúnculos y capullos, sépalos, cáliz, corolas, umbelas, tallos, ramas, musgos y helechos, con ese acto que conecta con la realidad y ese respirar y esa clorofila, que se toma prestada de la magia y el encanto de la Naturaleza para descansar el alma con sobredosis de pasión y de ternura…

Florece aquí, en mí cumbre, aunque me sienta marchita…

Florece aquí, en mí cumbre, ven y no tardes tanto, ¡¡¡es NAVIDAD!!!

Jane Rodríguez Rodríguez

...Periodista... escritora... presentadora... taller alfabetización mediática APPA... reservista voluntaria... ilusión por entregar libros a niños en Cúcuta y compartir para que escriban sus historias de vida y editarlas en España en el concurso de relatos... Amo las palabras y lo que ellas callan y dicen... y son mi refugio... mi compañía... mi postre preferido... mi tanto y más, junto a mi café y en deliciosos puntos suspensivos...

4 Comments

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  • Su escritura está plena de la magia y el realismo de aquí y allá, de la manigua americana y el fértil Levante mediterráneo, es poesía de la Alma triunfante sobre el desdén de los poderosos, y libertadora de la angustia existencial

    • Y así sin más… el árbol recibió su dosis de medicina con cada gota suministrada por vía intravenosa de cada letra con ingredientes de vitaminas y nutrientes y con cada comentario recibido y de a poco a poquito… árboles de plástico… ✍️

      • Jugar con las palabras, los sentidos y los sentimientos es algo más que un hermoso ejercicio de entretenimiento literario, sobre todo en tiempo de Navidad. Feliz 2026.

        • RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN,
          Lo mejor para todos los lectores https://www.hojadellunes.com en este 2026 y a por más «metáforas literarias», que tanta savia 🌳 emana del corazón de la Naturaleza, en los tiempos venideros… AMÉN…
          @librosjanerodriguezrodriguez