Reportajes

Estructura educativa de la ciudad de Alicante, siglos XVI y XVII

El siglo XVI es nuestro Siglo de Oro. Pero, ¿cómo era la educación en esta centuria? Veamos.

La estructura educativa de la ciudad en el siglo XVI y su continuación en la centuria siguiente está constituida de la siguiente forma:

  • Escuelas municipales o de primeras letras.
  • Centros de estudios, mayores y menores, regentados por órdenes religiosas (de ellos nos ocuparemos más adelante con amplitud).
  • Instrucción y enseñanza de niñas, en el Monasterio de las Abadesas de San Juan de Letrán (Madres Agustinas).
  • Escolanías y capillas de música.
  • Hospicios y hospitales con atención a niños pobres y expósitos.
  • Enseñanza por preceptores domésticos, para los hijos de familias nobles y distinguidas.
  • Formación de los propios religiosos, en sus conventos.
  • Personalidades alicantinas en el mundo de la educación y de la cultura.
Grabado del Alicante del siglo XVII (Fuente: Alicante Vivo).

Escuelas municipales o de primeras letras

En Alicante, como en el resto de España, comienzan a desarrollarse en el siglo XVI las escuelas municipales o de primeras letras.

Conocemos el nombre de maestros alicantinos de esta época. A las mencionadas escuelas acuden fundamentalmente los hijos de los habitantes de la ciudad que no tienen preceptores domésticos ni frecuentan los colegios religiosos. No suelen asistir los niños que pertenecen al más bajo escalón de la “República” (como expósitos, huérfanos y desamparados), para los que se utilizan los hospicios, hospitales y otras instituciones. Los alumnos de las escuelas municipales son aquellos hijos de padres conocidos que habitan la ciudad, que tienen la condición de pobres.

¿Qué programa se sigue en las escuelas municipales? Los discentes aprenden crianza, doctrina cristiana, a leer y a escribir. Siguiendo la normativa de Trento, las escuelas municipales debían estar financiadas por el arzobispo o el obispo, o bien mediante limosnas y beneficios. Son los concejales los encargados del alquiler de los locales donde se imparta la enseñanza y de examinar a los maestros que han de ejercer la docencia en este tipo de centros.

Para la selección de los maestros, los aspectos morales dominan sobre los intelectuales. Únicamente tendrán licencia para enseñar los docentes virtuosos, exigiéndose de ellos que enseñen gratis a los que los concejales les diesen por pobres y que tengan un especial cuidado en enderezar y hacer cristianos obedientes, devotos, pacíficos y humildes.

Los maestros han de colocar en lugar preferente a los más señalados en virtud y diligencia. Castigarán los juramentos, las peleas, el decir cantares y palabras sucias o deshonestas, el desobedecer a los padres y el tener coplas o libros malos.

Centros de estudios mayores y menores, regentados por órdenes religiosas

Congregación de Canónigos Agustinos. Fotografía: Glivi (Fuente: Wikimedia).

La ciudad tiene una amplia representación de los mismos que continuará e incluso se incrementará en la centuria siguiente. En apartados específicos, nos ocuparemos más adelante de detallar algunos caracteres de estas importantes instituciones, por lo que ahora solamente mencionaremos (prácticamente) su existencia. Hicieron una gran labor formativa.

Hay que hacer constar que, aparte de la instrucción religiosa y espiritual para los futuros miembros de su orden, estos centros complementaban su labor con enseñanza de primeras letras (leer, escribir, cultura, valores religiosos y morales…) a la niñez alicantina, instruyendo a hijos de familias que llegaban a acuerdos con los religiosos de la orden para que les impartieran docencia.

Instrucción y enseñanza de niñas en el Monasterio de las Abadesas de San Juan de Letrán

En el monasterio alicantino de las Canonesas de San Juan de Letrán (Madres Agustinas) se tenía una notable institución para el recogimiento o atención a niñas pobres. Las religiosas les enseñaban a hacer medias, cintas y otras labores, educándolas en la constancia, la abnegación, la modestia y otras virtudes femeninas necesarias para ser una buena esposa y mejor madre.

Escolanías y capillas de música

Tras el Concilio de Trento se crearon, en no pocas localidades españolas, escolanías y capillas de música para aquellos muchachos pobres que gozaran de buena y atiplada voz. No olvidemos que en la ciudad de Alicante existían dos iglesias realmente importantes, las de San Nicolás y de Santa María. En ellas, el desarrollo de las enseñanzas musicales en sus capillas de música, dirigidas a los niños con especiales condiciones para este aprendizaje, alcanzaría verdadera notoriedad.

Hospital San Juan Bautista (Fuente: Alicantepedia).

Hospicios y hospitales con atención a niños pobres y expósitos

Respecto a los hospicios y hospitales con atención a niños pobres y expósitos, dos datos tenemos, al menos, sin que ello agote las posibilidades:

  • El Hospicio Franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles.
  • El Hospital de San Juan Bautista.

Como señala Martínez San Pedro, Alicante, a principios del siglo XVI, con la consecución de la unidad del Estado, volvió a ser (como en la época de Alfonso el Sabio) un puerto de Castilla en el Mediterráneo por el que se efectuaba, de un modo casi exclusivo o de forma muy amplia e intensa, el comercio de importación y exportación del interior de la península. Se inicia una fuerte inmigración de mercaderes extranjeros que se sienten atraídos por el lucro que el nuevo estado de cosas les ofrecía en la ciudad del Benacantil. Al crecer la población, lo hizo también el número de enfermos pobres a quienes era preciso asistir normalmente. Las necesidades aumentadas de ese viejo establecimiento que era el Hospital de San Juan Bautista no podían ya ser cubiertas por las rentas de costumbre. Tampoco era posible la “debida” atención hospitalaria, dirigida a los niños pobres y expósitos, en número bastante crecido en la ciudad.

Claustro de la Concatedral de Alicante. Grabado: Archivo Municipal de Alicante (Fuente: AlicantePedia).

Poco a poco, no obstante, la situación fue cambiando con relativas mejoras. Se incrementan las rentas con nuevas aportaciones, entre ellas las de D. Pedro Castroverde, quien llega a Alicante con motivo de que el entonces virrey de Valencia le designara supervisor de las reformas y la fortificación del Castillo de Santa Bárbara. Otorga testamento el día 5 de junio del año 1550 ante el escribano D. Juan Bazo, y el 25 de enero del año 1551 dicta un codicilo legando sus bienes para obras pías. Del legado de sus bienes deducimos que la atención a los niños alicantinos más menesterosos estaba compartida, además, por las parroquias de San Nicolás y de Santa María, el Monasterio de las Madres Agustinas (para las niñas) y el Convento de Nuestra Señora de Gracia.

También D. Alfonso Pimentel y Herrera, conde de Benavente, hizo una importante aportación al hospital.

Sobre las implicaciones de atención de enfermos, de tipo asistencial, organización, donaciones y otras circunstancias de análogo carácter, existen en el Archivo Municipal de Alicante importantes documentos abiertos a la investigación en materia educativa.

Enseñanza por preceptores domésticos

Los hijos de familias nobles y distinguidas en la ciudad de Alicante tenían preceptores domésticos que les daban una esmerada educación, dentro de lo que hoy denominaríamos “enseñanza individualizada”. Se instruía a los discentes alicantinos, por sus preceptores, en piedad y buenas costumbres, buscando el mayor enaltecimiento de las personas. La familia, en las clases distinguidas, constituirá durante el siglo XVI una garantía de la buena educación de los hijos. El preceptor, contratado por la familia del niño, tendrá como objetivo principal adornar el entendimiento, la más elevada de las potencias del alma.

Convento de la Preciosísima Sangre de Cristo (Fuente: www.comunitatvalenciana.com).

Formación de los propios religiosos en sus conventos

Respecto a la formación de los propios religiosos en sus conventos, da una idea bastante cabal la exposición que se puede hacer de diversas biografías de ilustres alicantinos. En ellas apreciaríamos cómo se recibe una completa formación, y no en vano es tan amplio el número de religiosos que llegarían a destacar en los más diversos campos, desde el pedagógico y el de la docencia hasta el filosófico, pasando por el teológico, el jurídico y el literario.

Detalles de las enseñanzas en los centros religiosos alicantinos

En la ciudad de Alicante hay diferentes colegios que llevan a situar el estado de la enseñanza en un nivel muy aceptable para la época. Además de la formación de los religiosos de sus órdenes, daban una instrucción elemental a los niños de las familias más humildes. Es este segundo aspecto el que, en nuestro estudio sobre la educación en Alicante en el siglo XVI, nos interesa especialmente recalcar. Vamos a ello.

Ocupémonos primero del colegio de Nuestra Señora del Rosario (de los Padres Dominicos). Se establece en Alicante la Orden de Predicadores en el año 1586. Escribe Bendicho: “La tercera religión que se estableció en esta ciudad es la de Predicadores, y fue su primer asiento a 15 de junio (del) año 1586, en esta antigua ermita de San Antonio Abad, que edificaron los labradores de esta ciudad en el Arrabal, fuera de la Puerta de la Huerta, donde dedicaron altar a la Virgen Santísima, con título de la Salud”.

La Virgen del Socorro. Fotografía: Sánchez, Archivo Municipal de Alicante (Fuente: Alicante Vivo).

El primer representante de los dominicos es Alonso Sánchez, quien llega a Alicante en la fecha antes mencionada y toma posesión de su nueva casa, el Convento de Nuestra Señora del Rosario y de San Pedro González Telmo (estaba situado muy cerca del Castillo de Santa Bárbara).

El primer prior de la comunidad es Andrés Balaguer (que después sería obispo meritísimo de Orihuela). Aquí vivieron los padres hasta que pasaron dentro de la ciudad a unas casas y solares que eran propias de la misma. Ven los dominicos la urgencia de un nuevo local, ante las nuevas necesidades de formación de los religiosos de su orden y para dar mejor atención a los escolares que iban creciendo en número, dada la buena educación que los familiares apreciaban y se otorgaba por los esforzados religiosos. Así, el día 18 de enero del año 1587, sin abandonar el antiguo convento, se instalan en la calle Mayor, junto al palacio del Mayorazgo. Ya en el siglo XVI tenían, pues, escuelas para los niños y explicaban clases de Doctrina Cristiana, así como los rudimentos de lectura y escritura. Estas enseñanzas continuarían durante todo el siglo XVII.

La nueva casa, de 1597, tenía excelentes instalaciones. El dormitorio saca ventanas al mar que hace ver las celdas muy apacibles. De la fundación de esta casa, trata Diago en una notable obra. Estaba situado el edificio junto al palacio que fue del Mayorazgo de D. Jerónimo Mingot.

Señala Mateos Carretero, que la comunidad fue atendida siempre por el vecindario y el municipio, que le ayudaba en metálico y con donativo de harina, cosa muy frecuente y casi “obligatoria” en aquellos tiempos, como se puede comprobar por distintos documentos del Archivo Municipal.

En una primera etapa educativa, los dominicos enseñaban la Doctrina Cristiana así como las primeras letras en la barriada alicantina de San Antón, dedicándose especialmente –como ya indicamos con anterioridad– a la instrucción de los niños de familias humildes.

Ya en una segunda etapa, a finales del siglo XVI, establecen las Cátedras.

Grabado (Fuente: Archivo Municipal de Alicante).

Centros religiosos de estudios menores, en Alicante

Como centros de estudios mayores, tan solo contaba Alicante con uno, el colegio de los Padres Dominicos. En cambio, en el plano de los estudios menores, la relación es más amplia. Estas instituciones se centraban esencialmente en lo que pudiéramos llamar conocimientos de primeras letras. Estaban en Alicante estas entidades educativas:

  • Convento de los Franciscanos.
  • Colegio de San Agustín.
  • Escuela de los Carmelitas Calzados.

Ocupémonos con cierto detenimiento, de cada uno de estos centros.

-Convento de los Franciscanos

En el Convento de los Franciscanos, se impartieron las primeras clases dedicadas a niños de familias humildes alicantinas, de las impartidas por órdenes religiosas.

Todo empezó con el establecimiento del convento. El de Religiosos de San Francisco es el primer convento que se funda en Alicante, en el Alto de los Ángeles, de donde pasan los franciscanos a fundar el de Nuestra Señora de Gracia, en el arrabal de la ciudad, en el año 1514.

Convento de San Francisco antes de su demolición. Fotografía: Francisco Sánchez (Fuente: Archivo Municipal de Alicante).

Fueron facilitadas las obras por el hallazgo de una cantera de piedra blanca y fácil de labrar en el mismo sitio en que se construyó la iglesia, de donde salió toda la piedra de esta. Contribuyó la ciudad de Alicante a esta fábrica con importantes limosnas. Alicante prestó a Carlos V, en tiempos de las Germanías, una importante cantidad de la que el emperador se hizo deudor y abonó posteriormente al convento, por cesión de la ciudad.

Prestó la ciudad, en otra ocasión, una gran cantidad para bastimentos y municiones al alcalde de los Donceles y después le mandó el rey, por real carta, pagar dicha deuda a la ciudad de Alicante. Hizo la ciudad cesión de ella a la fábrica de este convento, cobrándola el padre fray F. Villarrasa.

Dio una sentencia don Filiberto Martínez, obispo de Segorbe, y en calidad de Conservador Apostólico, contra los oficiales de Orihuela, porque impedían la fábrica de este convento y traslación que hacían del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles. Para ello, dichos franciscanos tenían un breve despacho en Roma, por los oficios del cardenal Leonardo de Santa Susana.

Describe Bendicho este convento: “La capilla mayor tiene un famoso altar de Nuestra Señora de Gracia, a quien acompañan, por un lado, los gloriosos patriarcas Francisco y Domingo, y por el otro, el famoso Caballero San Jorge; hízose el año 1566. En la capilla de San Antonio de Padua hay una lámpara de plata, en la cual está la imagen del Santo que fue dádiva hecha al convento, en tiempo del P. Guardián Fr. Francisco de Iranzo, por un capitán de navío genovés, que la traía en su nave y la dio el año 1586… El huerto de este convento es muy bueno y grande. Dicen que lo compraron los pescadores, que son los que más frecuentan y favorecen esta casa. Los pescadores del Arrabal tienen fundada su cofradía en la Capilla de San Pedro de esta iglesia”.

Un destacado docente de la escuela franciscana fue Jaime Sanchis, del que pensamos ocuparnos en epígrafe aparte cuando reseñemos las más destacadas personalidades alicantinas en el plano cultural y educativo, por lo que ahora solo hacemos mención de este nombre.

La Ermita del Socorro a principios del siglo XX (Fuente: Alicante Vivo).

-Colegio de San Agustín.

Dentro de los centros religiosos de estudios menores de Alicante, en el siglo XVI, dedicaremos una especial atención al colegio de San Agustín, que tiene una larga y rica historia plena de enseñanzas fecundas para los niños alicantinos, así como aportaciones a la ciudadanía (sus misas, su religiosidad, su labor espiritual…) y es un centro de formación de los religiosos de la orden, en materias necesarias para el culto.

Es en el año 1585 cuando los agustinos se establecen en Alicante en la Ermita del Socorro, siendo el primer prior del convento Miguel Salón. Posteriormente se trasladarían a un lugar próximo, en la calle Llop, en la parte más antigua y tradicional de la ciudad. El convento, como dice J. Jordán, es al tiempo casa de estudios y lugar en que se conjugan virtud y letras.

En su crónica, Vicente Bendicho dice que la ermita está muy cerca del pozo de agua llamado comúnmente “del Drac”, del cual se refieren viejas fábulas. Este pozo, distaba tan solo seis o siete pasos de la orilla del mar.

¿Quiénes fueron los “fundadores” de la ermita? Fueron fray Miguel Salort, que era catedrático de Teología de la Universidad de Valencia, y el padre fray Antonio Bernat, prior del Convento de San Agustín de Orihuela. Y el primer prefecto fue Baltasar Llopis, quien tomaría posesión el día 10 de julio de 1585.

Señalan Juan Bautista Maltés y Lorenzo López, en su crónica, que antes del mes de Junio de 1585, tenía la ermita “el título de la Virgen de San Lucas”, y que en otros tiempos fue casa de recreo de los Caballeros Templarios, como lo manifiestan los vestigios allí encontrados.

Los agustinos pusieron nombre a la ermita, con el título de “Nuestra Señora del Socorro”, pero lo cierto es que durante algún tiempo permaneció su primitiva invocación en lengua materna, de la “Mare de Déu del Lluc”, por la imagen que allí se veneraba, que traía su nombre del santuario mallorquín de Nuestra Señora del Lluc. En la crónica de Maltés y López, se dice textualmente: “…que era grande la devoción que avia á este Santuario de la Virgen y mucho gentío que concurría especialmente los martes para hacer sus depuraciones de Nuestra Señora, y impretar el alivio de sus ahogos” (sic.).

Imagen de la Virgen del Lluc (Fuente: Alicante Vivo).

También se ocupa de aspectos de la ermita Viravens, quien en su crónica afirma que primitivamente fue esta dedicada a San Sebastián, copatrón de la ciudad para, posteriormente, debido a la gran devoción pública que se tenía a la Virgen del Lluc, tomar los agustinos la decisión de cambiar su nombre.

Por tanto, la ermita tuvo estos sucesivos nombres:

  • Ermita de San Sebastián.
  • Ermita de la Mare de Deu del Lluc.
  • Ermita de Nuestra Señora del Socoro (que sería el definitivo).

¿Cuál es el primer documento del que se tiene constancia acerca de la aludida Ermita del Socorro? Lleva la fecha del 1 de marzo de 1586, y textualmente reza así: “El frare Crexensio de Urrea Sindith del Convent y Monestir de Nuestra Señora del Socos del orde de Sant Agusti, construhit fora los murs de la ciutat de Alacant no estat referit que los Justitia, Jurats y Consell de esta ciutat Vista la necessitat que los frares de dit monestir patexen a causa de la carestía del temps, han determinat en Consell de fer caritat a lo dit convent y Monestir de una arrova de farina cada semana fins a la dia de Pascua de Speritsant” (sic.).

En el año 1609, los agustinos se trasladan, como ya dijimos, “a la ciudad” y dejan para su cuidado a un fraile de la orden. Con el transcurso del tiempo, pasó la ermita a pertenecer al patrimonio de la Basílica de Santa María.

Como vemos, la ermita perteneció a los Caballeros Templarios, según las crónicas, a partir del año 1270. Desaparecida esa orden, a instancias del Papa Clemente V, siguió en pie dicha ermita hasta que los agustinos se hicieron cargo de la misma, transformándola en entidad cultural y religiosa.

Basten esta líneas para comprender la importancia de este centro, que contribuyó grandemente a la educación de los niños alicantinos, con la abnegada labor de enseñanza de los agustinos, que completaba la tarea de la escuela municipal de primeras letras, a cargo del Ayuntamiento como centros dedicados a la formación de los hijos de las personas más humildes de la ciudad, proporcionándoles una base en doctrina cristiana, buenas costumbres y rudimentos de lectura y escritura, tan necesarios.

Basílica de Santa María. Fotografía: Diego Delso (Fuente: Wikimedia).

Los niños y jóvenes, encuentran en el colegio de San Agustín de Alicante, un lugar seguro y bien acostumbrado, en el que pueden aprender el sentido del amor: amor a Dios, a la patria, al pueblo y a las virtudes nobles.

-Escuela de los Carmelitas Calzados.

Como escribe Bendicho, la cuarta religión es la de Nuestra Señora del Carmen, que fundaron Casa el 21 de diciembre de 1586.

La imagen de la Virgen que los padres tienen en esta iglesia es hermosísima y “muy milagrosa”. La trajo de Jerez de la Frontera el religioso Gonzalo Mariño de Rivera, que después de vivir muchos años en este convento, volvió a Andalucía, dejando la imagen en esta iglesia.

Junto a los centros educativos antes mencionados, la escuela de los Carmelitas Calzados desarrolló igualmente una meritoria labor, completando un rico panorama de la enseñanza en la ciudad del Benacantil. Muchas y muy positivas aportaciones en lo formativo y cultural, deben los alicantinos a los profesores de la escuela de Carmelitas Calzados.

Agradecimiento

Damos las gracias al Archivo Municipal de Alicante, cuyos documentos, folios y datos nos han sido de enorme utilidad para la confección de nuestro trabajo.

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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