Opinión

En Alicante desde 1822

La sede actual de la Diputación de Alicante, cuando estaba finalizándose su construcción, en 1930 (Fuente: Archivo de la Diputación de Alicante).

Las Cortes de Cádiz de 1812 y la Constitución que emanó de ellas crearon las provincias haciendo desaparecer los señoríos y realengos, sentando las bases de la España moderna. En la época las provincias eran la opción progresista del modelo territorial y para su desarrollo (y el del país entero) se las dotaba de un instrumento: las diputaciones provinciales. Aunque eso tuvo que esperar algún tiempo pues, tras la invasión francesa, el retorno al trono de Fernando VII, que pasó de ser “el deseado” a “el rey felón” por su traición al liberalismo abrazando el absolutismo, paralizó el proceso hasta la llegada del Trienio Liberal (1820-23) iniciado con la sublevación del coronel Riego para reinstaurar la liberal constitución de Cádiz, la Pepa.

Por entonces, en las mazmorras del castillo de Santa Bárbara, languidecían algunos prisioneros condenados por el rey Fernando al considerarlos “peligrosos liberales”, entre ellos el coronel extremeño Francisco Fernández Golfín. Con el triunfo de la sublevación de Riego, Fernando VII fue obligado a jurar la Constitución de Cádiz, los presos fueron liberados y Golfín nombrado jefe político de Alicante, cargo que se inspiraba en el de los prefectos franceses y era el antecedente de los futuros gobernadores civiles. Al arrancar la formación de las diputaciones, el jefe político de Alicante fue instado por el gobierno a liderar el proceso y el 15 de mayo de 1822, en sesión celebrada en el Ayuntamiento de la terreta, Fernández Golfín se convirtió en el primer presidente de la Diputación Provincial de Alicante.

Las funciones atribuidas a las nuevas entidades abarcaban desde el fomento del desarrollo provincial y la supervisión de las finanzas de los ayuntamientos hasta la creación y gestión de Casas de Beneficencia o la expansión de la red provincial de comunicaciones a través de caminos (no podíamos aún hablar de carreteras). Todo un reto en la España de la época.

La recién nacida Diputación de Alicante hubo de buscar sede pues durante sus primeros meses de vida celebraba las reuniones en el ayuntamiento capitalino. No se fue muy lejos. En octubre de 1822 inauguró local en el palacete de los condes de Soto Ameno, sito en la actual Plaza del Mar y que con el tiempo fue Hotel Palas y posteriormente Cámara de Comercio. Fue por entonces cuando se estableció una división del territorio español en 52 provincias. Nuestra región tenía 4, a saber: Alicante, Játiva, Valencia y Castellón.

Construcción de la sede actual de la Diputación de Alicante (Fuente: Archivo de la Diputación de Alicante).

En febrero de 1823 se trasladan de nuevo las dependencias al desaparecido Consulado del Mar, frente al palacio consistorial, cuando la plaza del ayuntamiento tenía una fisonomía casi triangular. Dos meses después el ejército francés conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis invade España, derrota a los liberales y apoya el restablecimiento del absolutismo con Fernando VII, arrepentido de sus veleidades liberales, a la cabeza.  El primer presidente de la Diputación alicantina, Fernández Golfín, pasa de nuevo a ser un proscrito, tiene que exiliarse y en 1831 –tras participar en el fracasado pronunciamiento liberal del general Torrijos– es detenido y fusilado en Málaga.

Corría el año de 1836 cuando el organismo provincial decide un nuevo cambio de sede, siempre en locales de otros. En esta ocasión se traslada a la casa Laussat, desaparecido edificio de la Rambla junto al entonces convento de las Capuchinas, hoy sede del Banco de España. Para entonces el rey Fernando había dejado el mundo de los vivos (1833) y era reina la niña Isabel II con regencia de su madre María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y el apoyo de los liberales. España estaba embarcada en una nueva sangría, la primera guerra carlista.

No duró mucho la Diputación en la Rambla, trasladándose a los pocos meses al palacete de los marqueses de Beniel en la calle de los Toneleros (actual Jorge Juan), edificio que aún existe y albergaba por entonces al Gobierno Civil. Allí permaneció veinte años, hasta que en 1856 se traslada a un edificio de la cercana calle Bendicho.

En el siguiente traslado (1870) Isabel II ya no era reina de España, la entidad provincial regresa al palacio de la calle Toneleros mientras el país vivía el Sexenio Democrático que, tras la expulsión de Isabel del trono, acabó en la proclamación de la primera República española. La ciudad de Alicante aún ejecutaba el derribo de sus antiguas murallas.

El tranvía pasando por Luceros, principios del siglo XX (Fuente: Archivo de la Diputación de Alicante).

La corta aventura republicana desembocó en la restauración borbónica con el ascenso al trono del hijo de Isabel, Alfonso XII, cuya prematura muerte a los 27 años dio paso pocos meses después al recién nacido, ya en 1886, Alfonso XIII quien nunca fue príncipe pues se le proclamó rey desde el momento de su nacimiento, caso único en la historia.

Nuestra Diputación trasladó entonces su sede a la actual calle López Torregrosa (entonces Liorna) y poco después de nuevo a la Rambla, en el edificio que años más tarde albergó al Hotel Pastor. Allí permaneció hasta finales del XIX en que se trasladó a la calle Villegas, entre Bailén y Castaños. Ni una sola de las sedes que albergó a la Diputación eran propias, siempre de aquí para allá, de alquiler o de prestado, hasta que entrado el siglo XX (1928) y siendo presidente Pascual Mas y Mas, la entidad anuncia la construcción de un palacio provincial como sede permanente, el que conocemos actualmente y del que se han cumplido 90 años. Comenzó a edificarse en el verano de 1929 quedando finalizado dos años después, en 1931, fecha de su inauguración y entrada en servicio, aunque su puesta de largo se realizó en enero del 32 con la llegada a Alicante del presidente de la segunda República Niceto Alcalá-Zamora en su primer viaje oficial a una capital española desde que fuera investido. Le hizo los honores el presidente de la Diputación alicantina Franklin Albricias Goetz. Durante los tres días que duró su estancia don Niceto se hospedó en el nuevo palacio (obra del arquitecto Juan Vidal Ramos) e inauguró el Museo Arqueológico Provincial en el mismo edificio, que aún no contaba con vallado exterior ni zona ajardinada, obras que se ejecutaron ya en 1957.

En estos doscientos años de presencia alicantina, la Diputación ha sido dinamizadora de los ayuntamientos e impulsora de entidades como la Universidad, la Caja de Ahorros Provincial (CAPA), el Hogar y el Hospital Provincial o más recientemente –y en la misma ubicación– el MARQ. Ha contribuido decisivamente a vertebrar el territorio y al desarrollo de la provincia. Esperamos y deseamos seguir contando con ella. Feliz cumpleaños.

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Benjamín Llorens

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