Opinión

El nuevo humanismo personalista

Librería en Dublín. Fotografía: Gianmarco Boscaro (Fuente: Unsplash).

La historia de la filosofía y del pensamiento ha tenido una serie de hitos fundamentales. Centrémonos en el pensamiento occidental, pues el oriental es otro mundo.

En la Grecia antigua encontramos las raíces del pensamiento. Figuras egregias como Sócrates, Platón y Aristóteles trazan las bases filosóficas que aún hoy nos nutren.

Pasando rápidamente etapas, encontramos en santo Tomás de Aquino una concepción del pensamiento, del mundo y de la vida sumamente sólida, casi irrebatible por lo bien estructurada que está.

Con Kant, a quien Locke despertó de su sueño dogmático, alcanzamos un nivel inconmensurable. Sus críticas (de la razón pura, de la razón práctica y del juicio) no han sido hasta el momento superadas.

El pensamiento kantiano se apoya sólidamente en la razón, es altamente objetivo y su construcción, eminente. El filósofo de Königsberg, que apenas salió de su ciudad natal, era una máquina de pensar. Pero… al kantismo le faltaba el sentimiento, la emoción, esa “alma”. La filosofía kantiana es razonadora, pero no sentimental.

Kant, por Gottlieb Doebler. Imagen: Museo Estatal de Prusia Oriental con Departamento de Alemania Báltica, Lüneburg (Fuente: Wikimedia).

Con Habermas alcanzamos otro culmen. La crítica es la base de la filosofía. Aboga por un pensamiento crítico.

Ya tenemos estos elementos sustantivos: las raíces (globales), el cristianismo, la razón y la crítica, el enjuiciamiento mediante el pensamiento sistemático.

¿Y dónde está la razón? ¿Dónde está el sentimiento? El ser humano es razón y sentimiento.

Nuestro español, Zubiri, con su concepción de la inteligencia sentiente, da un primer paso, pero aún dentro del tomismo.

Con la teoría de Goleman de la inteligencia emocional se introduce el aspecto de la interrelación razón-emoción. Pero Goleman no es un filósofo sistemático. Le falta la gran construcción, un sistema, ese estilo kantiano, único, integrador y eminente.

Es en el pensamiento personalista donde encontramos la conjunción de factores necesarios para integrar la raíz grecolatina de base, el cristianismo, el tomismo, la razón, la crítica y la emoción; y subyace siempre ese sustrato cristiano-tomista.

Hoy en día, se va configurando lo que podemos llamar el “nuevo humanismo personalista”, integrando todos los aspectos variados antes referidos pero, ya en nuestro tiempo, ha de contemplar la tecnología desbordante, lo virtual, la inteligencia artificial…

Hay muchos pensadores, pero aún no ha surgido “el Kant de nuestro tiempo”, no hay un sistema de fundamento, la construcción grande y absoluta, a la manera de esos insignes filósofos sistemáticos antes mencionados (representativos de otros muchos que van a su estela).

Y caminamos, o hemos de caminar, hacia el nuevo pensamiento humanista en el que debe inscribirse la sociedad del futuro. Este sistema de pensamiento humanista-personalista tiene sus raíces en el personalismo de Maritain, Stefanini, Mounier, Nosengo… En España nuestro Zubiri –atisbos–, ya mencionado.

Jacques Maritain. Fotografía: Providence (Fuente: Wikimedia).

Y a eso vamos. Una concepción integral e integradora que subsuma lo mejor de cada uno de los sistemas filosóficos anteriores en donde incluso se recoja lo más adecuado del pensamiento marxista (no olvidemos ese impecable Banderas en las torres, de Makarenko).

Raíz, razón, crítica, emoción, cristianismo, tomismo, marxismo humanista, personalismo integrador y pensamiento tecnológico han de fundirse en una nueva concepción superadora. Pero, ¿quién o quienes serán su genio integrador? Surgirá(n).

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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