Reportajes

El cambio climático

Imagen: Coco Parisienne (Fuente: Pixabay).

En lo que llevamos transcurrido de este siglo estamos asistiendo a una serie de hechos realmente preocupantes: alteraciones radicales del clima, olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones, terremotos y fenómenos volcánicos, destrucción de la naturaleza, extinción de especies, pandemias y nuevas enfermedades, mala calidad del aire, incendios devastadores, efecto invernadero… Podríamos seguir en una relación interminable.

¿A qué se debe todo este conjunto de desgracias para la humanidad? No es necesario hacer una exhaustiva enumeración de estos desastres para nuestro planeta, pues de todos es conocido ese conjunto de grandes males. Vamos a examinar las causas posibles y, de paso, ver ejemplos concretos.

Podemos afirmar que, de no poner remedio, la humanidad camina hacia su propia destrucción. No parece que la acción de gobiernos y autoridades sea muy efectiva. Falta más unión y coordinación y, sobre todo, más voluntad para poner remedios paliativos a la situación.

Por dar un concepto de lo que sucede, creo que no hay nada mejor que usar estas dos palabras-clave: cambio climático.

Estudios científicos

El informe United in Science (Unidos en la Ciencia) reúne importantes detalles sobre el estado actual del clima y presenta tendencias en las emisiones y concentraciones atmosféricas de las principales fases del efecto invernadero. En la investigación, los científicos destacan la urgencia de una transformación de índole socioeconómica fundamental en sectores clave como el uso de la Tierra y la energía para evitar un crecimiento peligroso de la temperatura global, con impactos que resulten potencialmente irreversibles. Asimismo examinan “herramientas” para apoyar tanto la investigación como la adaptación.

Jule Gregory Charney fue un meteorólogo estadounidense que jugó un papel importante en el desarrollo de la producción numérica del clima y en el aumento de la comprensión de la circulación general de la atmósfera al diseñar una serie de modelos matemáticos de la atmósfera cada vez más sofisticados.

Fotografía: Jürgen Jester (Fuente: Pixabay).

También debemos destacar las aportaciones de Syukuro Manabe, Klaus Hasselman, Bjorn Lomberg, James Jansen, Bjorn Stevens, Petteri Taalas y Judith Curry, entre otros. Klaus Hasselmann, premio Nobel de Física 2021, afirma: “Hemos podido demostrar con datos que el ser humano está cambiando el clima” y “no se puede evitar que la verdad científica se abra camino”. Es autor del método denominado “huellas climáticas”, que facilita la posibilidad de distinguir entre la versatilidad natural del clima y la perturbación por el aumento de las fases de efecto invernadero. Desarrolló un modelo que vincula el tiempo y el clima respondiendo a conclusiones fiables aunque el tiempo sea cambiante y caótico. Con su método pudo demostrar que el aumento de temperatura en la atmósfera va en claro incremento con el consiguiente riesgo y peligro que esto comporta. El aumento de la temperatura en la atmósfera es debido a las emisiones de dióxido de carbono de los humanos. Los modelos matemáticos resultan muy efectivos para estudiar y controlar el cambio climático, aplicando los complejos algoritmos de las ciencias exactas.

Entre los científicos españoles, merecen atención especialmente Fernando Tomás Maestre, de la Universidad de Alicante; Fernando Valladares, del Museo Nacional de Ciencias Naturales; Ana Iglesias, de la Universidad Politécnica de Madrid; Josep Peñuelas;  J. Van den Bergh; Manuel Delgado-Baquerizo; J. J. Camarero y Marc Estiarte, de CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales); por tan solo mencionar unos pocos. También Sergio Martín Vicente-Serrano, del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), quien ha profundizado en los mecanismos que controlan la circulación atmosférica, las conexiones del sistema climático global y el desarrollo de nuevas técnicas de análisis.

Podemos afirmar que en nuestro país los estudios sobre este tema, llevados a cabo por científicos españoles, especialmente en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, están entre los principales por su calidad a nivel mundial, y nuestro Gobierno debería tomar buena nota de las conclusiones de este organismo para abordar en España este problema.

Causas del cambio climático

Las causas principales de este caminar hacia nuestra autodestrucción, son principalmente estas:

  • Dejadez de las autoridades y los gobiernos.
  • Falta de coordinación entre los países y sus representaciones colectivas.
  • Abandono y desidia por parte de un significativo número de habitantes que parece no comprender el problema que se nos avecina.
  • Una educación que no aborda de manera decidida la lucha contra el cambio climático.
  • La acción nefasta de dos grandes corrientes ideológicas, a cual más destructiva: el capitalismo salvaje o neocapitalismo, y el comunismo o tendencias similares (populismos, nacionalismos exacerbados…).

No se encuentra una tercera vía de concordia y armonía y el odio entre países, y a veces dentro de corrientes de cada país, no resuelve nada, al contrario, complica aún más la situación.

La gota fría que sufrió la Vega Baja en 2019 (Fotografía: Tony Sevilla).

Por poner un ejemplo, esa riqueza marina otrora tan importante va desapareciendo. Cada vez más, la mortandad entre las población marina es un hecho y un ejemplo muy claro lo tenemos en ese Mar Menor en que cientos de miles de peces mueren por falta de oxígeno e influencia de vertidos altamente contaminantes.

Dejadez de las autoridades y los gobiernos

Preocupados por otros problemas, los gobiernos descuidan la protección del medio ambiente. Afanes económicos y ambiciones de prestigio internacional sitúan las partidas de los presupuestos del Estado con pocos efectivos monetarios. Muchos recursos dedicados a armamentos o a propaganda y a construcciones desaforadas podrían destinarse a repoblaciones forestales, más medios personales para combatir incendios y catástrofes naturales y para estudios de doctorado o máster, entre otros, sobre el cambio climático.

Falta de coordinación entre países

Las recomendaciones de la ONU, tan bien intencionadas, caen en saco roto. El enfrentamiento entre bloques merma la eficacia. No hay una auténtica coordinación entre las grandes representaciones internacionales. La Eurozona es una olla de grillos y cada país va a la suya. Los países latinoamericanos están divididos y enfrentados. Las grandes potencias rivalizan en la conquista del espacio, olvidando la “conquista de la Tierra”, nuestro tesoro, nuestro mejor tesoro.

Abandono y desidia de los habitantes del planeta

Fotografía: Sergei Tokmakov (Fuente: Pixabay).

Los habitantes del planeta contribuyen, directa o indirectamente, a crear esa basura, esos desperdicios que inundan playas, montañas y campos. Los vertederos incontrolados son otra causa de la degradación ambiental y de la contaminación. Urge una conciencia colectiva que haga ver la necesidad de emplear lo que no se consume en una reutilización práctica y efectiva.

Educación equivocada o insuficiente y sistemas educativos poco efectivos

La “modernidad” en los sistemas educativos está llevando a desaprovechar muchas posibilidades en esa recuperación de los valores del ser humano. Una educación en la conservación de la naturaleza y en nuestras riquezas naturales iría calando en la infancia e iría preparando adultos responsables en esa necesaria protección del medio ambiente. La educación tecnológica no está reñida con lo humanístico y la formación en la ciudadanía. Por ahí se empieza a labrar una de las mejores soluciones, aunque sea a medio plazo. Es en la educación humanística y personalizada donde podemos encontrar “remedios”.

Acciones nefastas de grandes corrientes ideológicas

Las corrientes ideológicas son otra causa de este problema. Ni el comunismo ni el capitalismo salvaje pueden ser una solución. Están los llamados partidos verdes, que son nuestra gran esperanza, pero ocupan una escala aún muy baja en las representaciones parlamentarias. Además, no están exentos de cierta ideologización hacia izquierdas radicales y concepciones anarquistas.

Otras causas coadyuvantes

Pensemos que en épocas remotas, hace millones de años, hubo desapariciones de especies por hechos ajenos a las mismas. Tal es el caso de los grandes saurios, extinguidos por la acción de meteoritos. Pero en nuestro caso son los propios seres humanos quienes están destruyendo su planeta y, con ello, puede desaparecer ese “homo sapiens”, hasta ahora rey de la creación por su “inteligencia” y el desarrollo cerebral. Mejoran las tecnologías, pero se crea un mundo artificial de mejora de la calidad de vida y, al tiempo, la propia tecnología facilita la destrucción del planeta. Los valores humanos, o por mejor decir, la ausencia de los mismos, están en una de las raíces del problema. El egoísmo, el afán competitivo entre los países, el deseo de riqueza exagerada y rápida, el olvido hacia el tercer mundo y otros factores hacen pensar en esa necesidad de una pedagogía de “concienciación” en contra del cambio climático para que las nuevas generaciones puedan tener conciencia plena de la magnitud de la tragedia.

Baste lo dicho para dar siquiera una somera idea del peligro que corre la humanidad si no empezamos ya a tomar medidas de modo decidido en todos los ámbitos de acción. Nuestro futuro está en ello.

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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  • Además de las causas indicadas, otra es la incapacidad en la mayoría de nosotros de ver más allá de nuestras propias vidas, o como mucho las vidas de nuestros hijos y nietos. ¡Que se preocupen las generaciones siguientes, que a mí no me va a afectar! Preferimos gastar nuestro dinero y nuestra energía en algo cuyo resultado veremos durante nuestra propia vida. Este egoísmo puede acabar con la vida tal como lo conocemos en Planeta Tierra.

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