Acaba 2025 pasado mañana y para 2026 abogo por una sentencia exagerada del presidente de EEUU, la del “peligro de desaparición de la civilización europea en veinte años o menos” salvo que recuperemos nuestras esencias y tradiciones familiares. Causa crucial: nuestras familias tienen dos hijos, la que más, por familias de inmigrantes todas numerosas con tres o más partos.
Tres esposas, cinco hijos
¿Trump tiene razón? Sin que sirva de precedente, Donald, con cinco hijos en tres matrimonios, por experiencia propia y sin discusión en cosa de embarazos y descendencia, sí puede opinar con tino acerca de la escasa natalidad entre los habitantes originarios de los países europeos. Cierta es, en parte, e inquietante por la debilitada subsistencia europea, la afirmación del presidente estadounidense, porque le late la genética de su familia paterna de inmigrantes alemanes y materna escocesa que huyó del hambre. Hombre exagerado es hoy tal vez también sobre la extinción de la civilización europea, al fecharla “en los próximos veinte años o menos”.
Políticos patrióticos
Pero detalla soluciones, con sus políticos preferidos, el presidente norteamericano: “Nuestro objetivo debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual”. Un inciso: creo que Trump nos echó una mano providencial a los europeos, contra la ceguera ideológica y prebélica de políticos irresponsables de la Unión Europea, cuando denegó al actor y comediante Zelenski su reiterada petición, como presidente de Ucrania, de misiles de largo alcance de USA. Negativa de Trump por consejo de sus militares expertos, por si acaso el antiguo humorista ucraniano pensó en lanzarlos a Moscú o Putin. Casi nadie nos informa del lanzamiento reiterado de drones ucranianos con destrucción de petroleros y muelles en puertos rusos, más drones bombardeando una fábrica de armas en la ciudad rusa de Izhevsk, a más de 1000 kilómetros de la frontera.
En su declaración tajante de intenciones y propósitos, de apoyo a la civilización europea tradicional, Trump fija la prioridad de apoyar a los partidos políticos europeos que promueven “el renacimiento del espíritu” (occidental europeo). Preferencias basadas en la “creciente influencia de las formaciones políticas patrióticas europeas” por las que Trump siente mayor “optimismo”.
Acción de Gracias, Año Nuevo Chino
Si en otras civilizaciones dan importancia crucial al cuidado de fiestas y tradiciones, señas de identidad y esencias sociales, por la unión y apoyos entre familiares, creo que hoy en España resulta muy necesario reflexionar sobre encuentros familiares. En estas fechas navideñas, fomentar mucho más la cena de Nochebuena, el olvidado Belén en casi todos los hogares, pasacalles de Villancicos, la entrega recíproca del aguinaldo, y las comidas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, como antaño en todas las familias.
En 2025 el 27 de noviembre, este año jornada de celebración del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos (EE.UU), se registraron más de 82 millones de personas que viajaron cientos de kilómetros hacia el reencuentro familiar, casi el 90 % en sus vehículos particulares.
Por la festividad del Año Nuevo Chino de 2025, esta vez fue el 29 de enero, y sus celebraciones del 28 de enero al 4 de febrero, se repitió la mayor migración festiva hacia el reencuentro familiar del mundo. Pese a los problemas en los desplazamientos por carreteras, con aviones y trenes repletos, la tradición china generó una migración masiva (Chunyun) de 9000 millones de viajes. Vale (cervantino).












No me gusta cómo va Europa, una UE casi siempre desunida en los grandes asuntos y en la que España no pinta nada por culpa de un Gobierno sanchista-podemita-marxistizado que no va a ninguna parte, a no ser al abismo. No pierdo la esperanza en que las cosas cambien. No voy a dar la razón a ese Trump que me cae peor que un dolor de muelas. Coincido, aún, con Jean Monnet: «los hombres pasan, las instituciones permanecen». El gran político francés fue uno de los ‘padres de Europa’ con Adenauer, Schuman y De Gasperi. Los cuatro eran grandes hombres y grandes cristianos, defensores de la civilización griega, romana y cristiana, la que hizo grande al Viejo Continente y de la que creo que quedan algunos rescoldos esperanzadores. Eso creo confiando plenamente en lo que dijo Jesucristo: «El Cielo y la Tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». El Cristianismo hizo la más grande Europa y hay que luchar por recuperar ambas cosas, el Cristianismo y Europa.
Granito tras granito, con valentía y libertad al depositar nuestro voto en la urna electoral, y más con nuestras acciones, por contagio, si millones de seres humanos recuperamos dos símbolos de unidad en nuestra cultura y modo de ser mediterráneo:
«haz a los demás lo que quieres para ti»
y «la unión europea es la fuerza europea desde el respeto a la diversidad e independencia de cada país «…
Rusia no es nuestro enemigo, tal vez Putin sí, y también la inmensa mayoría de políticas y políticos en quienes está emergiendo el gen belicista y fraticida europeo…
Feliz Año Nuevo sin guerras.