Reportajes

Antoine de Saint-Exupéry y la ciudad de Alicante

Imagen de El Principito, de Saint-Exupéry. Fotografía: Diégo Gernais (Fuente: Pixabay).

De todos es conocido Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), el famoso aviador autor de “El Principito”, uno de los libros más vendidos en todo el mundo y con el que se ganó la admiración de millones de lectores. Lo que es menos conocido es que el famoso escritor estuvo en la terreta en varias ocasiones. En dos de ellas, al menos de las conocidas, fue tras aterrizar con su avioneta en el aeródromo alicantino y en una ocasión lo hizo por problemas mecánicos. Además, sabemos que participó en la célebre tertulia que Renato Bardín tenía en su mansión de la calle San Fernando, en lo que hoy es la Casa Bardín. Como buen intelectual, el piloto-escritor prestigió con su presencia esta tertulia e hizo aportaciones valiosas.

Por sus biógrafos sabemos, asimismo, que gustaba de la gastronomía alicantina (siempre fue un gran gourmet) si bien en más de una ocasión se pasó algo “de medida” en la comida lo que no desmerece esa admiración. En sus “Cartas” hace elogios de la terreta, de sus gentes y de la amabilidad con la que siempre le recibieron los alicantinos y, pese a su corta existencia, pues fallecería joven, víctima según parece de los ataques de la aviación enemiga, Alicante fue una de las localidades que más tuvo presente en su mente y la calurosa acogida de la familia Bardín fue siempre bien reconocida y agradecida por el piloto francés.

El carácter ilustrado y humanista de R. Bardín y su afán por difundir la cultura, el arte y el saber, contribuyeron grandemente a su integración en la vida y en el ambiente cultural y social de la ciudad de Alicante. Su casa fue un lugar de encuentro de importantes personajes. Así, entre los escritores tenemos a Antoine de Saint-Exupéry, que disfrutó de breves estancias en Alicante, y entre los pianistas citemos a Gonzalo Soriano. En no pocas ocasiones, ese gran pianista alicantino interpretó piezas en la casa de los Bardín.

Casa Bardín (Fotografía: Basilio F. Martínez).

Haremos un inciso para glosar brevemente la figura de uno de los tertulianos, Gonzalo Soriano (1913-1972), un pianista alicantino de fama mundial, que interpretó obras de grandes compositores, entre ellos Manuel de Falla, su protector. Así, destacan sus interpretaciones de “Noches en los jardines de España” y “Concierto en Re mayor para clave”, de Falla, la “Sonatine pour Yvette”, esta obra de Montsalvatge, y otras muchas composiciones interpretadas magistralmente a través de su piano. El pianista alicantino realizó giras artísticas triunfales por diversos países del mundo. En este trabajo, trataré de dar unas pinceladas de esas estancias de Saint-Exupéry en nuestra ciudad, uno de los epígrafes acaso menos conocidos —pero no por ello menos importantes— en la breve pero intensísima biografía del genial autor de “El Principito”. Muchas de sus reflexiones a buen seguro que Saint-Exupéry las incluiría en sus aportaciones tertulianas en la Casa Bardín.

Esta es la historia.

Principales obras del autor

Si bien es conocido sobre todo por su obra maestra, nuestro autor escribió diversas obras, algunas de ellas no bien conocidas por el gran público. Su producción literaria abarca esencialmente estos escritos:

  • “El Principito” (su obra maestra),
  • “El aviador”,
  • “Correo del Sur”,
  • “Vuelo nocturno”,
  • “Tierra de hombres”,
  • “Piloto de guerra”,
  • “Carta a un rehén”,
  • “Ciudadela”,
  • “Cartas de juventud”,
  • “Carnets”,
  • “Cartas a su madre”,
  • “Escritos de guerra”,
  • “Manon, danseuse” y
  • “Lettres à l´inconnue”.
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Muchas de sus obras están directamente relacionadas con la aviación, su gran vocación, pues sus dos grandes pasiones podemos decir que fueron la aviación y la escritura.

Algunas referencias a Alicante

Antoine de Saint Éxupery hizo, al menos que se conozcan, dos paradas en el aeródromo alicantino. Una escala de rutina y otra para reparar una avería que le hizo interrumpir su ruta. La parada más conocida es la que hizo justo enfrente de la torre de control de la actual Universidad de Alicante, en el término municipal de San Vicente del Raspeig, en el Jardín del Hangar. Este antiguo polígono de Tiro Nacional de San Vicente del Raspeig es uno de los principales reclamos turísticos de esta localidad alicantina y es un lugar con mucha historia. El citado escenario fue una de las paradas que el escritor realizaba para la línea postal gala Compagnie Latêcoère (denominada posteriormente l´Aéropostale), en el trayecto que unía Toulouse con Santiago de Chile y que también se detenía en otras urbes como Barcelona, Tánger o Río de Janeiro.

En su última estancia en Alicante y, por ende, su más conocida visita, no sólo disfrutó de la gastronomía, el buen clima y la playa del Postiguet, sino que según la biografía de Montse Morata dedicada a él, “Aviones de papel”, relata y plasma la buena voluntad de las gentes de la ciudad. Según la escritora, en otras cartas cuenta “cómo los limpiabotas de la ciudad trabajaban, acariciando los zapatos, sin perder la sonrisa”. También narra la anécdota de cómo le saludó un mendigo con una sonrisa y Saint-Exupéry “al ver su alegría, le invitó a tres cigarros para que no dejara de sonreír”, según indica la autora de esta importante obra sobre el aviador.

Imagen de Saint-Exupéry en Canadá, en 1942. Autor desconocido (Fuente: Wikimedia).

Antoine de Saint-Exupéry fue un gran admirador de nuestra ciudad. El vínculo del creador de “El Principito”, entre otros libros, con la ciudad de Alicante se ejemplifica a través de la visión del escritor francés en sus anécdotas sobre lo costumbrista. En concreto, admiraba de nuestra ciudad la pasión con la que se vive todo. En una ocasión tuvo que pasar la Nochevieja en la Costa Blanca debido a una avería, y cuenta que “todo el mundo sonreía, se notaba un ambiente de fiesta en cualquier rincón”. Además, recuerda que escribió una carta a las dos de la madrugada asombrado por la escena que vio entre varias mujeres, “donde una lloraba enloquecidamente y otras la trataban de consolar”. Según Saint-Exupéry, “las españolas viven las emociones como heroínas de ópera”.

Nos imaginamos a nuestro personaje paseando por la zona que hoy se denomina Explanada de España, maravillándose de sus palmeras, del clima alicantino y de ese acogedor carácter de los habitantes de nuestra tierra. Era un buen gourmet, como anteriormente ya dijimos, y aprovechaba sus cortas estancias para disfrutar de nuestra rica gastronomía, que alababa.

Abundando en lo dicho anteriormente, el escritor dejó algunas notas de recuerdos de sus paseos por Alicante. Escribe: ”Acabo de hacerme fotografiar en nobles poses por tres fotógrafos ambulantes… Me reciben en las palmeras. ¡Qué estilo! Después voy a dar un paseo al mar”. Alababa el benigno clima alicantino, esas palmeras tan características y la calma del mar.

Sus “Cartas” proporcionan muchos datos interesantes de su estancia en Alicante. No solo disfrutaba de los paseos sino que además sabemos que participó en alguna de las tertulias que estaban en boga en el Alicante de la época, en las que intervino junto a importantes personalidades del mundo alicantino de la cultura. Se puede intuir la admiración de los tertulianos cuando A. de Saint-Exupéry narraba algunas de sus impresiones de los muchos viajes en su avioneta y su escalas por distintos lugares del mundo, en una vida llena de aventuras, anécdotas e incidencias, algunas con auténtico riesgo por su vida por averías de esos primitivos aviones de la época, pero por suerte salió de todos los peligros, excepto el acaecido en 1944, en el Mar Tirreno, que le costaría la vida en un accidente que es objeto de muchas especulaciones. Según mi parecer, su desaparición en el Mar Tirreno se debió al ataque de aviones alemanes, pues nuestro hombre formaba parte, de algún modo, de los servicios de las fuerzas aliadas. Su cuerpo no apareció, pero en la zona del accidente aéreo que acabó con su existencia, los servicios de búsqueda encontraron efectos personales que hacen pensar que pertenecían al autor de “El Principito”.

Sus paseos alicantinos fueron para él un relax, un remanso de paz en medio de los agitados, accidentados y peligrosos viajes en su avioneta, para cumplir las misiones comerciales que le encargaban.

Nuestra ciudad sirvió al autor, al tiempo, como escenario donde fraguó no pocas de sus aportaciones literarias, al socaire de la calma y la bonanza de nuestro clima y del afable carácter de sus gentes, que tanto resalta nuestro protagonista.

La gran aportación de su obra cumbre

Entre sus diversas obras, sin duda la obra cumbre es “El Principito”, uno de los libros más vendidos en todo el mundo, que daría a su autor una fama universal y podemos inscribirlo entre los grandes escritores de la historia de literatura. Dado el conjunto de las reflexiones éticas y morales que convierten esta obra no solo en una novela sino en una obra de ética y filosofía, proponiendo modelos y formas de ser llenos de valores, el libro citado es estudiado en los colegios e institutos, e incluso en las universidades, a lo largo y ancho de los países occidentales. Su temprana muerte, a los 44 años, hace pensar todo lo que pudo haber aportado aún este excepcional escritor.

Billete francés de 1997 en homenaje a Saint-Exupéry. Autor: French Banknote Designers (Fuente: Wikimedia).

Se ha escrito que “El Principito” es una fábula mítica y un relato filosófico que plantea interrogantes acerca del ser humano en su relación con su prójimo y con el mundo. La obra concentra, con maravillosa simplicidad, la constante reflexión de Sain-Exupéry sobre la amistad, el amor, la responsabilidad y el sentido de la vida.

Igualmente, se resaltan opiniones sobre la obra cumbre de nuestro autor, considerando que “el valor de la amistad, el heroísmo como meta y la responsabilidad como motor de la conducta moral encuentran su plasmación definitiva en el mundo que descubre ´El Principito´, añorado planeta del que todos los hombres han sido exiliados y al que sólo mediante la fabulación cabe regresar”. (“El Principito”, 2002, traducción de B. del Carril). Pues acción y literatura constituyeron el anverso y el reverso de la vida del autor, que alterna la pasión por la aventura con la meditación acerca del significado último de la existencia. Esta es una de sus más grandes aportaciones.

Cargos, distinciones y reconocimientos

Sello francés de Saint-Exupéry de 1947. Fotografía de colección personal, de Yuu UKIBASHI (Fuente: Wikimedia).

En vida, tuvo diversos cargos, reconocimientos y distinciones, aunque su fama universal la adquiriría especialmente tras su muerte, erigiéndose nuestro autor en un auténtico mito.

Algunas de sus principales distinciones fueron estas:

  • Legión de Honor (1939-1940).
  • Prix Femina (1929)
  • Premio de novela de la Academia Francesa (1939).
  • Premio Nacional del libro de no ficción (1940).
  • Croix de Guerre, 1939-1945 (1940)

También fue distinguido con otros galardones, como el Premio Retro Hugo a la mejor novela corta y otros reconocimientos de menor entidad, pero que constan en el haber del escritor y ostentó con orgullo.

Hay que añadir los cargos profesionales en el servicio nacional de correos galo y como militar y aviador.

Numerosos monumentos y esculturas dedicados a su figura y a su obra, “El Principito”, están esparcidos por todo el mundo como reconocimiento a la importancia capital que tuvo en el mundo de la cultura y de la literatura.

Conclusiones y agradecimientos

Agradezco la contribución de los diarios alicantinos y valencianos de la época, que me han proporcionado datos importantes sobre A. de Saint-Exupéry así como a la autora de “Aviones de papel”, que describe algunos aspectos de la estancia alicantina del autor de “El Principito”. Datos de interés he ido recogiendo en el Archivo Municipal de Alicante e igualmente en artículos de diversos estudiosos, entre ellos Gerardo Muñoz y Pedro Sáez, por solo citar algunos nombres.

Muchas grandes personalidades visitaron nuestra ciudad a lo largo de la historia y trataré modestamente de ir dando a conocer algunos de estos nombres. Y ya lo hemos hecho en alguna ocasión, como en mis trabajos sobre Sissi Emperatriz, o el dedicado a Hans Christian Andersen, entre otros.

La ciudad de Alicante debería dedicar a nuestro hombre una estatua, ubicada en la zona preferida de sus recorridos, especialmente el Paseo de Gómiz y la Explanada de España, pues es un honor para nuestra ciudad ese especial cariño hacia Alicante por parte del gran autor. Sería algo que haría justicia a A. de Saint-Exupéry.

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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