sábado, 19 octubre 2019
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Un Hércules irreconocible arrolla al Barcelona B

Ver para creer. «Me tengo que pellizcar para darme cuenta que es verdad» decía un aficionado mientras bajaba las escaleras al final del partido. Otro apuntaba: «Ni en el mejor de los sueños, ha sido redondo»…

Autor: Ferrándiz . Categoría: Actualidad Balones a la olla Deportes . Fecha: 2 semanas ago . Etiquetas: Etiquetas: ,

Ver para creer. «Me tengo que pellizcar para darme cuenta que es verdad» decía un aficionado mientras bajaba las escaleras al final del partido. Otro apuntaba: «Ni en el mejor de los sueños, ha sido redondo».

Y lo cierto es que no les faltaba razón. Un Hércules nuevo en cuanto a juego, desarrollo y mentalidad se desató y venció de forma rotunda e inapelable al filial del F. C. Barcelona.

Hércules 4 – Barcelona B – 1

Por decirlo de alguna forma, en los prolegómenos del partido, flotaba algo raro en el ambiente, claramente era temor. El equipo tenía que levantar el vuelo, sí o sí, no quedaba otra, pero precisamente el visitante de ayer no era el rival más propicio, cualquier cosa menos una perita en dulce. La mano del nuevo entrenador ya se notó. Jesús Muñoz optó por una apuesta arriesgada, dos medios centros, Yeray y Miranda, y además con aportación de músculo al centro del campo, Benja en punta, la suma de los dos hermanos Alfaro, y la recuperación y rehabilitación como jugador de Carlos Martínez, quien además dio su mejor tono, con aportación, participación y gol. Ojalá mantenga el nivel.

Con todo eso más los que completaban el once, el Hércules salió además de decidido, enrabietado, sin los complejos y apatías de semanas pasadas, y todo fue saliendo a pedir de boca.

En el minuto diecisiete llegó el primero, obra de Yeray, de tiro raso y cruzado, culminando una jugada bien ligada. En el veintidós se pidió penalti, por manos de un defensor visitante, y acto seguido, no cumplida la primera media hora, asistimos a una obra de arte, un gol bello en estética y en plasticidad. Carlos para Nani y éste cruza para Benja, tal y como viene el balón desde fuera del área remata a puerta, desde un lateral del campo, la pelota toma efecto y dibuja una media circunferencia en el aire. El destino, la escuadra de la portería, era el segundo gol, y muchos se frotaban los ojos. Desde ahí, y hasta el descanso sufrió el Hércules frente a un Barcelona B, que comenzó a apretar, y dio algún aviso.

Antes de lo más importante que pasó en la segunda parte, hubo una gran acción de Falcón despejando un balón, y una ocasión errada por parte de Alfaro a bocajarro, hubiera sido la resolución. Pero llegó la incertidumbre. En el minuto sesenta y seis, el Barça acortaba distancias con gol de su líder, su motor, su figura en ciernes, Riki Puig, todo un lujo ver a un jugador de tal categoría en Segunda B. Agarró un buen disparo a media altura tras culminar una jugada bien trenzada que él mismo había iniciado. Ese momento fue clave. Sobre el Rico Pérez comenzó a flotar de nuevo, ya no el temor, sino el terror. La pregunta era si el equipo aguantaría el resultado, hasta el final durante más de veinte minutos. Pero lo mejor estaba por llegar.

En el setenta, un Benja que se reencontró consigo mismo, hizo el tercero a pase de Carlos Martínez, un gol desde el corazón del área, un gol de delantero centro puro. Y en el setenta y cinco, fue Carlos Martínez, quien remató de cabeza una falta botada desde un lateral del área. Cabezazo limpio, impecable, a la escuadra. Sería el cuatro a uno definitivo.

Desde ahí y hasta el final, solamente a contemporizar, había que dejar de pisar el acelerador y pensar en otras cosas, se fueron sucediendo los cambios y concluyó el partido. ¡Qué curioso! El Hércules sigue en el pozo, sólo eran tres puntos, pero se desató la euforia. Esta afición lo ha pasado tan mal, es tan  agradecida y se conforma con tan poco, que los pitos de semanas pasadas, se convirtieron en odas y halagos para los futbolistas cuando saludaron desde el centro del campo. Parece que fuera una final y hubiéramos obtenido algún título. Seguramente esto es lo que supone ser del Hércules. Angustias y agonías, zozobras y desesperación, y de vez en cuando alguna pequeña alegría. Esa es nuestra idiosincrasia, y el que no lo entienda que no sea del Hércules. Para otras cosas ya está el Real Madrid, el Barcelona o el Bayern de Múnich.

En sala de prensa, el entrenador visitante, García Pimienta, dijo algo cuanto menos curioso. El hecho de que el Hércules no le había sorprendido, quien sí lo había hecho fue su equipo, porque estuvo irreconocible. Por su parte un exhausto Jesús Muñoz, nuevo técnico herculano, mostró su satisfacción, dijo haber sabido digerir todas las situaciones del partido, y pasó de puntillas sobre el cambio que ha experimentado el equipo desde su llegada, en cuanto a juego y actitud. De forma significativa no entró en comparaciones, porque hace unas semanas, él simplemente, no estaba al mando de la nave.

Ojalá el próximo partido, frente al líder Andorra, el Hércules sí sea RECONOCIBLE, basta que sea tan RECONOCIBLE, como este Hércules de ayer domingo.

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