Al paso

Torra, Torrent y la salud mental

Mentir de forma compulsiva es un problema que tiene que ver más con la mente que con el corazón. Lo digo pensando en los líderes independentistas de Cataluña, empezando por el supuestamente molt honorable president de la Generalitat, Torra, y terminando por el no menos honorable president del Parlament, Torrent. Ninguno de los dos dice verdad cuando apelan a la historia para cimentar su defensa del derecho de Cataluña a la independencia, ya que esa región maravillosa nunca fue independiente. Ni lo quiso ser cuando se produjo la guerra de sucesión a la Corona de España a la muerte de Carlos II.

Quim Torra y Roger Torrent (Fuente: OKDiario).

Y tampoco es verdad que Rafael Casanova fuera independentista, ya que defendió, frente a un rey Borbón (Felipe V) a un rey austracista, el archiduque Carlos al que se proclamó rey de España (no de Cataluña exclusivamente). Catalán y español. Lo dijo y lo escribió con un documento que ni Torra ni Torrent pueden destruir con su papanatismo deslustrado y visceral del que se contagiaron y del que siguen contagiando a nuevas generaciones de catalanes con el consentimiento cobarde de los partidos constitucionalistas que han gobernado España desde la Transición. Cobardía y traición que seguiremos pagando absurdamente todos los españoles, incluidos, por supuesto, los catalanes, mientras Sánchez, Casado y Rivera sean incapaces de cumplir y hacer cumplir la Constitución a los separatistas que desgraciadamente manejan, con el respaldo de los votos, eso sí, las instituciones autonómicas de Cataluña.

La máxima norma democrática de una nación es la Constitución. Aplicar la Constitución es hacer alta política

Facsímil de la Constitución.

La autonomía catalana es una parte del Estado español. ¿Tan difícil es hacérselo entender a los independentistas catalanes? La máxima norma democrática de una nación es la Constitución. Aplicar la Constitución es hacer alta política. Exigir que se cumpla con ella y con las decisiones del Tribunal Constitucional (constitucional viene de constitución) es hacer política, la única política posible, no la que se inventan estos dirigentes, uno de ellos claramente racista y otros abiertamente cómplices de una deriva que puede arruinar a una España necesitada de unir todas sus energías para ser más fuerte, más solidaria, más centrada en su papel en Europa y en el mundo.

La inmensa mayoría de los tertulianos televisivos y radiofónicos sostienen que el Gobierno y los partidos políticos tienen que ser cautos en sus manifestaciones sobre los desafíos de Torra y Torrent al Estado español para no echar leña al fuego de las protestas que se esperan como reacción a la sentencia contra los políticos juzgados por el golpe de Estado del que a la hora de escribir este artículo no sabemos si fue rebelión, sedición, conspiración para la rebelión o cosa similar, aunque todos vimos y oímos cómo proclamaban la República Catalana en el Parlament, con diurnidad y alevosía tras un referéndum ilegal igualmente diurno y alevoso por ilegal y corrupto.

Lo último de Torra y Torrent es atacar a la Guardia Civil y a la Monarquía y llamar a la desobediencia civil si la sentencia del Constitucional es condenatoria. Ellos solo acatarán una sentencia absolutoria. Para ellos no hay más justicia que la suya. Se han metido en la burbuja de la independencia y de ahí no les saca nadie. Mienten compulsivamente. Si esto no es un problema de salud mental que venga Freud y lo vea.

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Ramón Gómez Carrión

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