Balones a la olla

Todo llega en esta vida

En un campo infame, en todos los sentidos, el Hércules fue capaz de sobreponerse, sobre todo adaptarse y leer perfectamente un partido, en el que en esta ocasión la fortuna estuvo de su parte. Si la contienda hubiese sido a los puntos, seguramente hubiera quedado en tablas, pero el acierto del brillante portero herculano, Falcón, y el solitario gol logrado por Jona, propicia un botín de tres puntos, que es verdadero oro, en todos los aspectos, incluido el anímico.

Cornellá 0 – Hércules 1

Emprendió y completó el Hércules, otro de sus desplazamientos de la temporada a Cataluña. Campo infame por sus dimensiones, por ser de césped artificial, porterías laterales de entrenamiento y fútbol siete, y rayas de todo tipo, para delimitar formatos pintados sobre el verde. Para que se hagan una idea, como la instalación deportiva de Divina Pastora en Alicante, con la diferencia que es para fútbol aficionado. Así está la Segunda B. Lo cierto es que el campo del Onteniente, el Gandia o el Olímpico de Játiva, en la Comunidad Valenciana, son de Primera, al lado de esto. Y por cierto allí estuvieron de treinta a cuarenta aficionados alicantinos, seguidores del Hércules de «Premio Cum Laude». Hay que ser muy herculano, para ir a Cataluña tal y como está la cosa, y estar a las seis de la tarde de un domingo, para después del partido emprender la vuelta. Por cierto hablando de Cataluña y sus peculiaridades, por un momento no sabía si era «Realidad o Ensoñación» habría que preguntarle al Tribunal Supremo. El que suscribe tuvo que prestar atención hasta por tres veces, para asegurarse, que el responsable del servicio de megafonía, del campo hablaba en castellano y no en catalán. No era un espejismo. ¿Quién lo diría? Por otra parte, en una de las pocas protestas que sufrió el árbitro de la parroquia local, le increparon con el grito de Fuera… Fuera… que no Fora… Fora …  Debe ser que en Cornellá son más «Pericos que Culés».

Y todo llega en esta vida, porque llegó el primer triunfo del Hércules, a domicilio, esta temporada, y lo marcó Jona, después de casi dos años; un día tenía que ser. El hombre hasta se emocionó en la celebración. Esto también supone salir, de una vez por todas, de los traumáticos puestos de descenso. Fue pronto, en el minuto doce. Quizá el mejor jugador del Hércules, Jesús Alfaro, se fue por la banda derecha, apuró hasta el final, y su centro largo y raso, encontró el remate en las botas del hispano-hondureño. Gol de delantero centro, la cazó, estuvo en su sitio. Roto el maleficio, ojalá lleguen más. En el veinticinco después de pedir penalti, el conjunto local, en uno contra uno, pudo llegar la primera sentencia del Hércules. La desesperada salida del portero Ramón, le supuso abandonar el área, el Hércules lanzó a portería desprotegida desde fuera y sólo una cabeza salvadora evitó el gol. A partir de ahí se despertó el Cornellá, mejor desde entonces y hasta el final de la primera parte. En ese tramo incluso estrellaron un balón en el larguero y más apuros para un Hércules, que fue con la lección bien aprendida, y no dudaba en despejar fuerte desde la zaga, no salir jugando el balón y alejarla pronto. Las condiciones del campo son de balonazo y para adelante, y de balonazo y tentetieso, que se decía en el fútbol antiguo. Otro apuro para Falcón, con buen despeje al borde del tiempo y descanso.

Y la segunda mitad, se siguió jugando a los puntos. Pronto en el cincuenta y seis, el local Pablo Fernández, se fabrica una jugada con autopase incluido, el balón se le adelantó un poco y Falcón estuvo más rápido. Poco después la ocasión para el Hércules en las botas de Borja, al saque de una falta directa. Ese fue el momento de la sustitución, Jona autor del gol, dejó su puesto a Benja, que ayer no fue titular. Llegaron los peores minutos para el Hércules, faltas, córneres, balones colgados, un paradón a bocajarro de Falcón, en el minuto sesenta y nueve. Mejor el Cornellá en la segunda parte, cierto es que ahí estuvo una de las claves del partido. El Hércules se supo poner el traje de faena, olvidarse de florituras y amoldarse a las características del encuentro.

Restaban apenas ocho minutos de tiempo real, y todavía pasaron cosas. Ya vencido el minuto ochenta, un defensa local, comete una pérdida de balón imperdonable, listo se la roba Carlos Martínez y encara al portero, perseguido por el jugador que había errado, pero ya claramente superado, o lo quiso hacer muy bonito o se aturulló, lo cierto es que lanzó el balón fuera, a la izquierda del meta local, casi era más fácil colarla. Y el último sobresalto sobre la bocina, el local Salva, bota un saque de esquina, habría sido prácticamente gol olímpico, entraba, pero de nuevo ahí estaba Falcón, sacó con la manopla, de forma solvente, y con oficio. Balón al centro del campo, y pitido final, tras los cuatro minutos de añadido. ¡Qué sufrimiento ser del Hércules!

Y este domingo día tres, a las seis de la tarde, en el Rico Pérez, partido frente al líder, el primer clasificado, el Lleida, en otros tiempos llamado Lérida, visita Alicante. Y si es verdad que TODO LLEGA EN ESTA VIDA, ojalá, le podamos vencer al que encabeza la tabla, y que el Hércules muestre ya sus verdaderas credenciales.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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