Opinión

Suciedad civil

Una de las puertas del antiguo Cine Ideal, edificio supuestamente protegido (Fotografía: Toni Gil).

Sí, no me he equivocado en el titular. Suciedad. Nos quejamos a menudo los ciudadanos alicantinos de la limpieza, de la basura en nuestras calles, pero olvidamos todos que todos -en todo caso muchos- somos los responsables. Volviendo a caminar por nuestras calles tras las vacaciones navideñas campestres constato que el año “veinte-veinte” por muy redondo y bisiesto que sea no nos ha cambiado en absoluto.

Somos quienes tiramos las colillas en las puertas de los bares, los que no evitamos los excrementos de los perros -en todo caso evitamos pisarlos-, somos los que nos quitamos de encima un pañuelo de papel dejándolo entre el coche y el bordillo de la acera, somos los que manchamos las paredes de grafitis y somos los que abandonamos vasos de plástico y botellas de vidrio en soportales durante el fin de semana. Y eso lo hacemos los ciudadanos de forma anónima y se que es difícil luchar para que no ocurra. Dicen los expertos que solo hay dos medicinas: la preventiva, esto es insistir en la educación, y la punitiva, castigar a quien comete estos desafueros. Desde luego, colocar más papeleras -hay calles en las que buscas una a izquierda y derecha y no encuentras- quizás ayudaría a paliar la sucia situación.

Pero, en mi modesta opinión, encuentro una excepción: la de colocación de carteles publicitarios allá donde les plazca a los repartidores. No es menos cierto que cabe contra ellos -personas- las dos recetas citadas; pero hay una tercera responsabilidad, como citaban antaño algunas fachadas: “Prohibido fijar carteles; responsable empresa anunciadora”. Y ello es más fácil de resolver por nuestros responsables municipales, puesto que la mayoría de ellos están “firmados” por alguna organización comercial o cultural, y es a ellas a quiénes hay que exigir que los coloquen en soportes adecuados. Por cierto, que apenas existen, y también en ello se podría mejorar.

Pero dejar que ensucien puertas, paredes, farolas… con pasquines, cartelitos, octavillas, pegatinas y hasta recortables es bastante sencillo de perseguir… y de multar.

Una de las puertas del antiguo Cine Ideal, edificio supuestamente protegido -imagen completa- (Fotografía: Toni Gil).

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Toni Gil

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