Balones a la olla

Se armó el belén

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

El Hércules volvió a perder, esta vez en casa, frente a uno de los rivales directos, uno de los colistas, como nosotros mismos, el Badalona. De nada valió la llegada de un nuevo entrenador, ni la marcha del secretario técnico, ni el anuncio de nueva comisión deportiva. Aquí los alicientes y los estímulos ya no funcionan. El equipo parece en un proceso de descomposición interna, por diversas razones y nadie sabe atajar el mal.

Con todo y con eso, ayer lo de menos fue un partido de fútbol, lo de más fue todo lo que sucedió antes y después en las inmediaciones del campo.

Hércules 1 – Badalona 2

Como en la película del gran Paco Martínez Soria, aquí también se armó el belén, lo que pasa que, en la película, todo eran malentendidos con matices cómicos y de humor, aquí la cosa no tiene ninguna gracia, no es ni tan siquiera una comedia de terror. Es una verdadera historia de miedo, algo trágico. Fue éste un partido, ya no de crónica, sino de contracrónica, por todo lo que pasó antes y después.

Para empezar el clima estaba enrarecido, algo flotaba en el ambiente, que lo hacía diferente. Demasiada tensión, demasiada seriedad, el recibimiento al tercer entrenador de la temporada, cuando todavía no había finalizado la primera vuelta, y muchas premisas para que la mecha pudiera prender, como de hecho así fue. Buena parte de la afición no estaba sentada con el pitido inicial, sino que se incorporaron a sus localidades cinco minutos más tarde, como señal de queja y protesta, por la decisión del club de cobrar a los socios el partido de Copa del Rey contra el Recreativo de Huelva. Vista perdida la posibilidad de la promoción, los abonados pedían esa contrapartida. Parece que la cosa tenía lógica. Aún así, la entrada al campo fue de algo más de cuatro mil personas, muy por debajo de los seis mil de hace pocas jornadas.

Al borde del primer cuarto de hora llegó el gol del Hércules por mediación de Moha, culminó la jugada en la que Borja había disparado al poste. Todo parecía encarrilado, parecía que iba a ser diferente, pero no fue así. Como dura poco la alegría en casa del pobre, a los siete minutos empató el Badalona, en un error defensivo; quizá Felipe Alfonso no debería haber jugado. Jugaron sin efectividad y, al final de la primera parte, nos embotellaron. En el descanso, Mir sustituyó a Alejandro Alfaro por Miranda, otro que tampoco está ni se le espera. Segunda parte mala e insulsa, pero el caso es que en el cincuenta y tres, y después de una pérdida de balón grosera de Benito en el centro del campo, una jugada por la derecha con centro la materializa el conjunto catalán, fusilando a Falcón. Muy mal debe estar el Hércules, no sólo en apariencia, sino en sus intestinos cuando este Badalona, último en la clasificación durante muchas jornadas, nos vence a domicilio, y no se es capaz de al menos sacar un punto, cuando todavía quedaba casi toda la segunda parte por disputar. Y a partir de ahí comenzó el otro partido.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

La afición comenzó a gritar al unísono el cántico que salía de la zona de Preferente: «Directiva Dimisión» «Directiva Dimisión» Y la cantinela sonaba y martilleaba alguna que otra conciencia. Faltando apenas minutos para el final, el público de Tribuna, los que pagan los abonos más caros, se fue arremolinando delante del palco, donde el sábado eran visibles, el presidente Carlos Parodi, y el socio de referencia Juan Carlos Ramírez. La tensión era palpable. Con el final del partido llegó más gente hasta el palco mientras se desalojaba, y se produjeron los primeros insultos de gravedad. Es más, afortunadamente no hubo ninguna agresión física a Parodi, porque el palco actual está bien alto y separado del pasillo central por una gran pared. Si el palco hubiese tenido acceso directo por la parte delantera como antiguamente, hubiera habido que lamentar otras cosas. Como poco, muy desagradable.

Era evidente que una buena parte de la afición no se iba a marchar y se congregaron en la calle con escudos y pancartas, frente a la puerta cero, bajo la atenta mirada de la Policía Nacional y la seguridad privada del club, más los metros de alejamiento por la zona acotada con vallas. Desde ese momento y a modo de cántico o simplemente gritos, ese grupo de unas quinientas personas corearon:

“Enrique vete ya”, “Ramírez vete ya”, “Directiva dimisión”, “Respetad el escudo”, “Enrique vende y vete”, “Jugadores mercenarios”, “Esa camiseta no la merecéis”, “Estamos hasta los huevos de la familia Ortiz”, “Periodistas lameculos, sois sus pelotas”.

Vicente Mir durante la rueda de prensa. Fotografía: Ferrándiz.

Y así durante casi una hora. Otra cosa que no contribuyó nada y crispó más los ánimos de la afición fue que, de forma torpe, un nervioso Vicente Mir, en el transcurso de la rueda de prensa, se refirió a culpa por parte de la afición, ya que había silbado al equipo a raíz de encajar el segundo gol, y eso les supuso nervios y llegar a descomponerse. Alguna emisora de radio emitía en directo estas palabras, el mensaje circuló entre los aficionados y se caldeó más el ambiente. Al final los jugadores salieron entre abucheos con alguna excepción, Parodi y Ramírez escoltados con seguridad hacia sus propios vehículos y, por si faltaba algo, el necio de Jona lanzó una sonrisa cínica a los que protestaban, o como la novia de Álvaro Pérez, que se permitió hacer algo parecido a un corte de mangas. Todo un esperpento. Y a todo esto, necesidad, casualidad u oportunidad, Enrique Ortiz de viaje en el extranjero.

Es una evidencia que los cambios de directiva en los clubes de fútbol ya no funcionan como antaño, ahora son sociedades anónimas deportivas. Hay un capital, hay un accionariado y nadie se va a marchar de un día para otro. Es como si un grupo de amigos nos ponemos con pancartas en las puertas de un Mercadona, pidiendo que se marche Juan Roig y su dimisión; naturalmente no se va a ir.  Pero dicho esto no es menos cierto que Enrique Ortiz, sí debiera ya reunirse consigo mismo, con su familia, con sus allegados y asesores, y pensar como ponerle a esto punto final. En estos veinte años las cosas siempre han ido a la baja, salvo en momentos puntuales, y al final todo se ha devaluado, degradado y hasta adulterado. Tanto que luchamos por no descender a Tercera División, todo un Hércules. Hay mar de fondo, la gente ya no cree en nada, antes se pensaba en el mercado de invierno, para aprovechar nuevas incorporaciones. Ahora parece flotar en el ambiente que esto no hay quien lo pueda sacar adelante. El club ha entrado en un estado de descomposición, puede haber buena voluntad, pero ya todo sale mal, y cada cambio con buena intención es peor todavía.

Si es verdad como dicen que ha tenido alguna que otra oferta de compra, que lo estudie. Ya es una cuestión de salud mental y de vivir sin esta losa, lo que un día pudo ser coherente o una solución a estas fechas parece haber tocado fondo. Deberían entender que en Alicante hay miles de personas, ojalá fuesen muchos más, que les duele lo que pasa en lo más íntimo de sus corazones. Hay quien no siente, pero hay quien siente con toda su alma, y de la misma forma que sería inimaginable degradar o ridiculizar una imagen de la Santa Faz, el escudo y los colores también son sagrados.

El martes partido de Copa del Rey frente al potente conjunto andaluz del Recreativo de Huelva. Equipo confeccionado a golpe de talonario. El fin de semana a jugar contra el Tarragona. Vacaciones de Navidad y a esperar el Año Nuevo.

EL BELÉN YA ESTÁ ARMADO, LOS REYES PUEDEN TRAER CUALQUIER COSA.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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