Entrevistas

Ramón G. Carrión, premio Libertad de Expresión 2020

Ramón G. Carrión en la sede de la APPA (Fotografía: Alfredo Fernández).
Un periodista de La Verdad con 56 años de ejercicio

Ramón Gómez Carrión es un periodista de oficio que en seis décadas ha pasado por todos los puestos de un periódico, de simple redactor de calle a desempeñar el cargo de delegado o de director. Su actividad profesional ha estado centrada fundamentalmente en el diario La Verdad, con un paréntesis de seis años, que pasó en El Correo de Andalucía como director.  Gómez Carrión ha ejercido su profesión con maestría y buenos oficios a lo largo de este tiempo, desde los años finales del Franquismo, pasando por la Transición y la Democracia, con entrega, profesionalidad, honestidad y la virtud innata de humanidad, que no abandonó nunca al tratar siempre a sus compañeros de redacción y a los periodistas de otros medios competidores como iguales.

Gómez Carrión nació en 1937, todavía en plena Guerra Civil, en un pueblecito de Cuenca, Ledaña, cerca de Motilla del Palancar, y, como en aquella época no existían centros de secundaria, se tuvo que ir a estudiar al Seminario de Cuenca. Como era aplicado en los estudios y las letras, le enviaron a la Universidad santanderina de Comillas, regentada por los Jesuitas. En este centro, muy prestigioso en su día, se licenció en Filosofía y Letras y en Teología. Tras convalidar parte de estos estudios, obtuvo la diplomatura en la Escuela de Periodismo de la Iglesia, en 1964. Allí tuvo la oportunidad de conocer a Venancio Luis Agudo, director del centro y director del periódico La Verdad, que más tarde dirigiría El Correo de Andalucía y el Ya.

Periodo de la Transición

Recién creada la delegación de La Verdad de Alicante, en septiembre de 1964, llegó a la ciudad como un periodista todoterreno a las órdenes de Antonio González Conejero, primer delegado del periódico. Y del 67 al 71 pasó a la delegación de Elche. Con la maleta a cuestas, se incorporó a la redacción de Murcia, donde permaneció siete años. En 1978, en una época muy convulsa para los periodistas españoles, con secuestros de medios y procesos judiciales a los directores y periodistas por informar a los ciudadanos del acontecer diario de la Transición, se desplazó a Sevilla como director de El Correo de Andalucía, cargo que desempeñará hasta 1983, año en el que regresó a Alicante. Gómez Carrión cuenta que la etapa andaluza fue ya de pacificación democrática, aunque le tocó vivir la intentona golpista de Tejero, en 1981.

En el año 83, nuevo regreso a Alicante a La Verdad, donde realizó todos los cargos habidos y por haber: redactor de política, sociedad, cultura, economía, deportes, redactor jefe o delegado provincial hasta 2000, en que se jubiló por razones de edad. Pero ni así colgó las botas, ya que siguió publicando asiduamente en las páginas de opinión de este medio hasta su desaparición en 2017. Y sigue agarrado al oficio con sus artículos semanales en la Hojadellunes.com, que edita la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante.

Gómez Carrión en la redacción de La Verdad, 1998 (Fotografía: Ángel García).

De sus recuerdos de los años 70 nos comenta que “La Verdad era en aquella etapa un periódico muy independiente y abierto, en el que tenían cabida y voz desde los adversarios encubiertos del régimen, las fuerzas vivas y grupos políticos como el PC o las asociaciones de vecinos. En esos tiempos se llegó a equiparar en presencia al diario Información, aunque destacaba por un mayor liderazgo en comarcas como el Vinalopó o la Vega Baja, y tenía una gran aceptación de cara a la Transición”. No se le escapa a este veterano periodista que, en su redacción alicantina y mientras él dirigía este medio, se estaba creando una “auténtica escuela de periodistas jóvenes y que de ahí han partido a los más importantes medios nacionales”.

El periodismo escrito tiene futuro

Ha pasado y sufrido todas las revoluciones tecnológicas: la litografía, el offset y la universalización de internet. Nos recalca que “si volviera a nacer, seguiría como periodista pese a cómo está la profesión, sobre todo el periodismo escrito, con 10.000 parados atrapados por la crisis desde 2008. Internet y las redes sociales han venido a enfermar y minimizar los periódicos de papel. Creo sinceramente que el periodismo tiene presente y futuro.  Estoy completamente convencido de que los periódicos en papel no desaparecerán”.  En este sentido, y como hombre que domina el latín nos recuerda aquel viejo aforismo de que: “Las palabras vuelan, pero los escritos permanecen” (Verba volant, scrīpta mānent).

En los tiempos de trepas y zancadillas para subir un peldaño en los puestos de responsabilidad directiva, Gómez Carrión es un referente de humanidad y buena gente para todos los que hemos ejercido este oficio en la provincia. Con cierto rubor anota que “en cuanto a mi responsabilidad como jefe y con muchos periodistas que han pasado por mis manos he tenido la virtud de sentirme un igual con todos los compañeros”.

Ramón G. Carrión con Teresa Cobo, Julián Íñigo y Mariano Caballero en la celebración de la jubilación de Ramón, 1999.

No vacila sobre el papel de las asociaciones de la prensa en la defensa de los profesionales en esta época tan cambiante: “en principio, el asociacionismo me parece fundamental. El tener un órgano representativo de todos los periodistas de la provincia es una garantía de defensa de los profesionales en su actividad”. Insiste en que “es cierto que los periodistas en general tienden a ser muy independientes y han sido un poco reacios al asociacionismo, lo que ha propiciado que no hayan tenido mejores salarios y un reconocimiento de la sociedad. Pero llevamos unos años en los que la presencia de la Asociación de los Periodistas de la Provincia de Alicante en numerosas actividades, tanto iniciadas por ella como en colaboración con otras instituciones de la sociedad alicantina, han multiplicado su presencia y prestigio en los ámbitos sociales, culturales, deportivos, institucionales”.

Ada, su compañera

Hablamos también del transcurrir diario paralelo a las redacciones y de que no debemos olvidar que  “al lado de un gran hombre hay una gran e indispensable mujer” y que, en el caso de Ramón Gómez Carrión, también ocurre; es su esposa Inmaculada Gómez Sancho, maestra y funcionaria de la Dirección Provincial de Tráfico. Juntos siguen dando vida y alegría a sus seis hijos y siete nietos. Algún día sabremos si esa buena semilla nos dejará un periodista tan cercano a la realidad cotidiana y a los periodistas que nacieron para contar la verdad.

Sending
User Review
0 (0 votes)

Patrocinadores