Trescientas... y pico

Pocas luces

Tener pocas luces no siempre debería ser considerado  signo de cortedad ni de escasez de inteligencia. Ni siquiera de progreso. A veces puede suceder justo lo contrario. Si uno viaja por ahí, por Europa y eso, se da cuenta que los tiempos de las muchas luces son un poco historia. Y que la luz excesiva ya no es siempre síntoma de riqueza y modernidad. Que con las justas y bien predispuestas se vive y se vive bien.

Pero aquí, ya se sabe. Estamos como un poco en el ayer. Con farolas que miran al cielo pero que no iluminan el camino. Aún tenemos la necesidad de lucirnos, de que nos vean, eso sí. Ahí mismamente está el alcalde populista de Vigo, Abel Caballero, que no para el hombre de presumir de tener una ciudad con más luces que nadie en Navidad. Incluso, más que Nueva York o New York, que nunca sé bien como escribir la capital  del mundo. Más incluso que la conocida Ciudad de las Luces, París, mon amour. Más, por supuesto, que Madrid, que Barcelona… Pues eso, que el alcalde populista y socialista de Vigo está empeñado en conseguir hacernos ver que luces en las calles es igual a progreso. Y así lleva años intentando batir a bombillazo limpio no sé cuántos Récord Guinness, aunque yo a veces me pregunto para qué puñetas sirve un Récord Guinness más que para decir que tienes un Récord Guinness.

Por eso mismo debe ser que aquí, en Alicante, ciudad acunada por el Mediterráneo y a la que si algo le sobra es justo eso mismo, luz, estamos atravesando unas semanas como muy oscuras. Abrieras el noticiero que abrieras, escucharas la radio que escucharas, todo era discutir sobre el gran problema de las “pocas luces” en la calles para esta Navidad. Y todo porque parece ser a alguien en el Ayuntamiento se le olvidó no sé qué trámite para que la iluminación luciera en fechas prenavideñas como es debido, como dios manda, que otra cosa no, pero en cuestión de Navidad dios sigue mandando lo suyo. Un poco menos que El Corte Inglés si se quiere, pero por ahí anda la cosa. El caso es que el ruido del debate lumínico y la amenaza oscurantista que se nos venía encima han alcanzado tal estridencia que al Ayuntamiento no le ha quedado más remedio que prometer que pagará dos mascletás, gratis y a beneficio de inventario. Si no hay luz que al menos haya ruido, habrán pensado.

Pero, claro, si la cosa esta de las luces hubiera sido por culpa y olvido de un gobierno de esos populistas, izquierdosos y ateos, que llevan el ADN Podemos y afines, seguro que la discusión habría sido muy otra. Muy posiblemente que las pocas luces era cosa premeditada, hecha a propio intento, para fastidiar a los que aún creen que la Navidad es cosa religiosa, aunque bien mirado y llegados aquí no esté del todo claro quién monta estos días el belén. De esa agria discusión, gracias sean dadas, nos hemos librado, pues el autor del desaguisado ha sido nada más y nada menos que un tripartito de derechas y muy de derechas.

La cosa es que casi no salimos del pozo. No discutiendo con ironía, con gracia, con preocupación si se quiere de las “pocas luces” de la ciudad en general, no, eso no. Solo de las luces de Navidad. Tanto que pareciera que la ciudad entera, los políticos, los comerciantes, los periodistas, todos, nos habíamos quedado completamente a oscuras. Debe ser cosa que nos pasa como al alcalde de Vigo, que confunde luces con progreso, olvidando que el exceso de luz también suele ponerse para tapar otras zonas de oscuridad. Justo, esas mismas que no se alumbran solo con bombillas.

Encendido de las luces de Navidad en Alicante.
Sending
User Review
0 (0 votes)

Pepe López

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores