Opinión

Periodistas implicados

Fotografía: Carabo Spain (Pixabay).

En Cataluña “crucificaron” de forma impresa a varios colegas porque sus opiniones -libres- no coincidieron con quienes las mantienen distintas. A informadores de medios “progres” no les permitieron acceder a los mítines de Vox. Casado y Rivera no aceptaron entrevistas en la Cadena SER. Y para culminar estos desafueros de las últimas semanas un juez citó a unos periodistas por desvelar un sumario, en lugar de investigar quien fuera el filtrador.

Podría argumentarse que en política todo vale y que cada cual se cava su propia tumba, pero el camino es largo y cualquier experto comunicador sabe que enfrentarse a medios y/o profesionales no conduce a ningún buen puerto. No es que proponga yo que deba irse a tomar copas Abascal con la Barceló, pero cualquier manual aconseja no romper puentes y, en todo caso, minimizar los daños en lo posible.

En el campo empresarial, de las instituciones, de las asociaciones y hasta de las barracas fogueriles -por exagerar que no quede- los grandes gurús siempre han aconsejado hacer ver a sus entidades como una “casa de cristal”, para que desde fuera se pueda observar nítidamente el interior. Ser transparentes debe ser un fin, un objetivo. La opacidad recela, hace desconfiar.

El 11 de octubre envié un cuestionario a la Fundación Caja Mediterráneo para completar las informaciones de las que dispongo y tratar de hacer un balance cinco años después de su creación de cara a su publicación en el Anuario de esta Asociación. No escondo que además de miembro de la APPA soy jubilado de la extinta CAM y que me ocupé de la relaciones con los medios bastantes años. El día 18 se me pidió tiempo para contestar, propuse el 31 de octubre… y hasta la fecha. Reiterado al Gerente el 8 de noviembre, sin resultado hasta este hoy, lunes 16 de diciembre.

Un cuestionario similar envié al Gabinete de Prensa del Banco Sabadell -que hace siete años se hizo con la Caja- a través de su página web esa misma fecha, sin respuesta ni acuse. Así que después de haber localizado la dirección e-mail del periodista que antes cubría esa función en Alicante y ahora parece que en Madrid, lo volví a remitir el 18, con acuse de entrega. Sin respuesta… Reiterado el 11 de noviembre, finalmente el periodista responde y mantenemos una conversación el 19, en la que se compromete a consultar a la superioridad. Aún estoy esperando.

Por lo visto preguntar a ambos -Fundación y BS- si han resuelto en escritura notarial la división de algunos edificios compartidos es cuestión que no interesa a los alicantinos. Menos aun les debe preocupar si finalmente todas las obras de arte (adquiridas, donadas, o con origen incierto) se han identificado y repartido adecuadamente. Y si se ha desbloqueado la propiedad y el uso del Archivo Histórico que recogía más de 15.000 elementos catalogados y otros miles pendientes de estudio, que había sido sufragado por los presupuestos de la Obra Social, tampoco es de interés general aunque sean continuas las consultas que aún me llegan después de ocho años de haber dejado de ser su responsable. 

Los periodistas de gabinetes de prensa también tienen jefes -yo mismo los tuve, y a veces los sufrí- y no siempre reciben las instrucciones más adecuadas. Meter la cabeza en el hoyo -cual avestruz medrosa- no es forma de encarar los contratiempos ni las preguntas incómodas, ni en política, ni en empresa, ni en fundaciones benéficas o culturales. Si nuestros colegas aceptan a priori bloqueos o silencios que obstruyan la información quizás no serán tan responsables como sus líderes o directivos, pero no cumplirán su función de “intermediarios” entre ambas partes. Lo siento por ellos.

Y a los jueces -que no me olvido del que pretende empapelar a ocho colegas- si no tienen jefe de prensa ni quien les asesore en comunicación, les sugiero que se guíen simplemente por el artículo 26 de la Constitución.

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Toni Gil

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