Cultura

Paisajes de leyenda

“Amira. La última flor de Al-Ándalus”, de Just I. Sellés

¿Quién es Amira? ¿Quiere que se lo cuente yo o prefiere que sea el autor de la novela el que le acompañe hasta la montaña mágica y se la presente? Le aseguro que si apuesta por esta opción puede que durante más de cuatrocientas páginas ya no pueda volver a su realidad y no tenga más escapatoria que la que le ofrece Just Sellés por unos escenarios protagonistas de una historia que le va a atrapar desde el inicio y que, al final de la novela, se sentirá lleno de recuerdos vividos en primera persona, con una compañera de viaje a la que ya no podrá olvidar.

Amira, como dice el autor en el título, es “La última flor de Al-Ándalus” (en su versión en castellano) y “L´ùltima flor de la Muntanya” (en versión en valenciano). Una montaña inmensa, hermosa, casi sin límites; los que marca Diània. Una montaña llena de espacios de memoria en la que grandes señores de la guerra cabalgaron, intrigaron, batallaron y amaron, y también murieron. Jaume I y Al-Azraq son los protagonistas de los acontecimientos históricos que marcaron el destino de estas tierras. Amira los conoce lo suficiente para hablarnos de ellos en sus facetas más humanas, de interactuar con cada uno y las personas que les rodean. Porque no son los únicos personajes de un relato que tiene a otros héroes más cercanos a nosotros, esos que no necesitan reverencias ni servidores, pero que forman el verdadero tejido humano de todas las historias. Y la nuestra, la de Amira, tiene en cada uno de ellos los puntos de apoyo necesarios para que la trama se deslice por cada página con la naturalidad y la frescura que requiere una novela de aventuras en toda regla.

Dibujo de la leyenda de la Encantada.

Aunque, en realidad, no quiero clasificar la novela como género único de aventuras, que lo es, pero también es una novela histórica, con todos los ingredientes para que conozcamos capítulos importantes de lo que ocurrió a principios del siglo XIII en estas tierras habitadas por musulmanes y que los cristianos les querían usurpar. Y también es una historia romántica, de amores, de grandes pasiones, de tristezas, violencia y muertes. “Amira, L’ùltima flor de la Muntanya” también es un tratado de botánica y de medicina, con descripciones precisas de plantas y remedios para sanar de una calentura o un cólico. El autor conoce cada recodo de los parajes que recrea y nos hace oler el aceite de lavanda con solo tres gotas que se deslizan por el pecho de Amira. Cada camino esconde secretos en amaneceres de niebla y noches de luna llena que se refleja en las aguas transparentes de un estanque en las que una figura aparece desnuda, creando así la leyenda de una Encantada.

La leyenda es el plato fuerte de esta historia. La escusa perfecta para crear una senda hipnótica de la que no vamos a poder salir en cada vuelta de hoja. El salvoconducto lo tiene el autor, escondido en una cueva en la que hay que adentrarse y cuando ya creemos haberlo conseguido nos hace deslizar por una sima en la más completa oscuridad, con la única antorcha de una narrativa poética y descriptiva hasta los más pequeños detalles, acompañada de una brisa que se nos cuela por la espalda y nos zarandea las entrañas.

Novela de paisajes profundos y hermosos, de correrías que dejan sin aliento, de comunión continua con la naturaleza y sus habitantes. Sellés ha conseguido articular hechos históricos de suma importancia con lo cotidiano y cercano. Ha sabido insuflar aliento a los protagonistas en cada párrafo, sea grande o pequeño, sean conocidos o anónimos. Todos los personajes de unas tierras y de unos hechos tienen cabida en esta pastoral en la que pueden componerse todas las bandas sonoras que cada lector se pueda imaginar, viendo el atardecer o el amanecer desde las almenas de al-Qal´à, en el valle de Gallinera, como tantas veces lo vería Al-Azraq, el caudillo árabe cuya historia fascinó a Just I. Sellés, hasta el punto de escribir la novela “La Montaña Azul. Crónica del visir al-Azraq”.

Gorg del Salt, paisaje de la leyenda de la Encantada.

Es tanta la atracción que el autor siente por el enemigo del rey Jaume I que ha querido seguir rindiéndole admiración y homenaje en esta segunda novela de trama histórica en la que fluyen todo tipo de sensaciones cuando miramos fijamente a una loba o escuchamos los susurros de los árboles que nos desvelan la memoria de cada espacio que recorremos.

Amira nos enseña a observar minuciosamente todos los latidos de la naturaleza y a maravillarnos de lo bello y efímero que es todo lo que nos rodea. La novela va más allá de la aventura y de la historia. Es una crónica de viajes y de susurros, de emociones y de transformaciones desde lo más profundo del ser humano. El lector observa la metamorfosis de la protagonista en un juego de espejos en el que aprende de lo que vamos dejando y de lo que realmente nos queda. Sólo hay que dejarse seducir por los murmullos de las ninfas del estanque.

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Joan-Vicent Hernàndez

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