Balones a la olla

Otra copa después de veinte años

Jugadores del Hércules en el campo tras un partido de la temporada 1996. Foto: Archivo fotográfico de La Verdad
Jugadores del Hércules en el campo tras un partido de la temporada 1996. Foto: Archivo fotográfico de La Verdad

A modo de Premio Gordo de la Navidad, pero disfrazado con mes de octubre, a nuestro querido Hércules C.F. el sorteo de la Copa del Rey le ha deparado uno de los grandes del fútbol español. Nada más y nada menos que el F.C Barcelona. Cierto es que el bombo y las bolas se han portado bien, pues la visita del club catalán supondrá una buena inyección económica para las arcas blanquiazules, aunque también es verdad que sobre el terreno de juego se han hecho méritos.

No es tarea fácil eliminar hasta tres rivales, para que luego un Segunda B tenga el premio de encontrarse con un primera división. La primera ronda fue fácil, la segunda pudo ser como no pudo ser, ahí estuvo la lotería de los penaltis, y en la tercera el triunfo en casa frente al Cornellá, fue un partido trabajado y al final sufrido.

Aunque han pasado veinte años, recuerdo como si fuera ayer un montón de detalles de la última ocasión que Hércules y Barcelona, también a ida y vuelta, se enfrentaron en la Copa del Rey. Comenzaba su singladura aquel 1996. El presidente del Hércules era Aniceto Benito, -cuánto se echa de menos a dirigentes que entiendan de fútbol y estén por voluntad propia-; el equipo lo entrenaba Manolo Jiménez; la recaudación en taquilla fue de ochenta y dos millones de pesetas, de mitad de la década de los noventa; el brazalete de capitán se lo solía poner Parra y también Paquito. El partido en el Rico Pérez acabó con empate a cero goles, se vió un Hércules digno que dió la talla y les hizo frente. Siempre recordaré la sensación de peligro que sentía cuando el balón pasaba por las botas de un joven centrocampista culé,  un tal Iván de la Peña.

Aniceto Benito y Luis Díaz Alperi, presidente del Hércules y Alcalde de Alicante en 1996. Foto: Archivo fotográfico del diario La VerdadEn el partido de vuelta, en el Nou Camp, se cumplió la lógica y perdimos por cuatro tantos a uno. El gol del honor herculano lo marcó Palomino. Eran días de vino y rosas y al final de esa temporada terminamos subiendo a Primera División.

A principios de aquel año, el gobierno de la nación lo presidia todavía un Felipe González en declive, al que meses más tarde sucedería José María Aznar. En el Gobierno valenciano daba sus primeros pasos, un joven y apuesto Eduardo Zaplana, que antes había sido alcalde de Benidorm y que después incluso llegó a ser ministro de la nación.

Por aquel entonces un café costaba sobre sesenta o setenta pesetas. Una cerveza alrededor de noventa o cien y un cuba libre sobre doscientas cincuenta pesetas. Una barra de pan veinticinco pesetas y un menú del día sobre setecientas u ochocientas.

¡Ay, los noventa! Cuantas cosas han pasado en estos veinte años, desde aquel Hércules-Barcelona de Copa del Rey. Espero dentro de otros veinte años, poder volver a contar cosas, de cómo era la vida en el año 2016.

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Virtudes Campoamor

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