Opinión

Morado Podemos, rojo socialista y amarillo chino

Los viejos escribidores y colaboradores de prensa, entre los que tengo el orgullo y el honor de encontrarme, no podemos evitar disparar, teclado en mano, cuando el momento y las circunstancias así lo requieren.

Estamos inmersos en “el momento y las circunstancias”, en plenas consecuencias de la pasada “nevada del siglo” (la primera de unas cuantas, me temo, en la era del cambio climático, antes del “calentamiento global”) y bajo el martirio diario de una pandemia de “virus chino” que, bendito sea, ha conseguido que el vecino del tercero, por primera vez y como hito histórico sin precedentes, no me estornude, un año más, en la cara mientras me cuenta en el viaje del ascensor lo malísimo que está con el gripazo que lleva encima.

Unos presuntos chinos de un laboratorio de bichos, con mala cabeza y peor responsabilidad (o lo que fuere), han esparcido urbi et orbi la plaga del covid, casi tan bíblica como las genuinas; plaga de la que, al parecer, según dicen y afirman solemnemente los voceros, portavozos y portavozas oficiales, se han contagiado prácticamente todos y cada uno de los mandarines mundiales, es decir, los mandatarios de los mandadores o mandantes, verdaderos amos y señores estos últimos del mundo mundial que jamás dan la cara. Y qué casualidad que ninguno haya tenido la decencia de palmarla, aunque sea para dar ejemplo.

Aquí, los nuevos “caídos” no proceden de las balas de rojos, verdes o amarillos… Bueno, amarillos sí, según se desprende de las averiguaciones y elucubraciones del diputado Abascal sobre el origen étnico de la garrapata que con tanto afán se prende a los órganos más débiles de los humanos más indefensos. Y de los visones también, oiga.

Lo de los pobres visones… ocurre que las autoridades han decidido masacrarlos en masa en ciertas granjas al ser portadores de la bicha, como así también parece que ordenó en su día un señor que se paseaba con peluquín por Madrid para no ser reconocido por los guardias del Régimen, que se llamaba Santiago Carrillo, y Solares por su santa madre, que se dice, se comenta y se rumorea fue el muñidor y responsable de la masacre de Paracuellos, donde las “visones” tenían apariencia humana. Yo, personalmente, creo que nada tuvo que ver, básicamente porque era de noche y, además hacía, dicen, un frío de tres pares. Como para pararse a ver…

Es lo bueno que tiene lo de la “memoria histórica” que yo siempre pensé que estaba cuasi patentada por historiadores de todo pelaje y condición. Hasta los pobres escribidores podemos hablar de historia por decreto ley gracias al buen oficio de aquel estadista mundial llamado José Luis Rodríguez y al arte que tiene su mejor pupilo, Pedro. Creo… O no…

Ahora tenemos visones y humanos cayendo juntos pero no revueltos, como en una extraña simbiosis del estilo de aquellos animales fantásticos de la iconografía griega que eran medio humanos, medio a saber qué. Y vuelve a ocurrir con el mismo color de “Gobierno” de antaño. Y con los mismos colores de aquel trapo, símbolo de la II Republiqueta: Morado Podemos, Rojo Socialista y Amarillo Chino. ¡Qué cosas pasan en esta nuestra piel de toro sin enterarnos y sin consultarnos a los paganinis!

Los nuevos caídos, digo, lo son por las “balas” de la guerra bacteriológica en la que estamos inmersos por el control del mundo conocido. Por suerte para algunos, y por desgracia para los muertos y sus familias (entre las que me encuentro) el armamento utilizado no parece el más letal posible, sino una especie de aviso a navegantes de los de “aquí mando yo”. Porque armamento bacteriológico hay “pa jartarse”, que diría el castizo y españolazo habitante de la colonia británica de Gibraltar.

Éste, el de Gibraltar, con el consiguiente latrocinio y okupación de suelo patrio, es ejemplo de otra forma de control: el control militar del Estrecho, uno de los enclaves geoestratégicos más importantes del mundo, controlado al alimón por americanos de Rota y Morón, y por los hijos de… la Pérfida Albión.

No quiero extenderme en demasía en esta mi, espero, no última colaboración con el medio de comunicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante (APPA) y, como en su día acuñaron los geniales Tip y Coll: La semana que viene, hablaremos del Gobierno. Por supuesto, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide.

Suenan clarines y timbales. Se abre el portón. Se levanta el telón. Pasen y vean.

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Francisco José Mora Sastre

Inicié mi andadura periodística en el instituto, donde un grupo de profesores y alumnos fundamos el periódico escolar. En ese mismo instituto obtuve, con 14 años, el primer premio de prosa en el primer certamen literario "Santo Tomás de Aquino".
Tras mi paso por la universidad, colaboré en COPE, SER, Diario 16 y La Verdad.
Fundé dos periódicos locales, que dirigí: el primero, en papel, donde en un editorial afirmé rotundamente que el futuro de la prensa pasaría inexorablemente por Internet. Eran los años 90. Fui tachado de loco, evidentemente. Entonces, Internet era algo prácticamente de ciencia ficción y al alcance de casi nadie.
Y el segundo diario ya fue online, el primero de cuantos se fundaron en la zona.
En la actualidad, mantengo en la Red una centenaria publicación crítica y satírica donde colaboraron en su día firmas como la de Federico García Lorca o el poeta Eliodoro Puche. Mi propio abuelo Paco era colaborador ocasional.

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