Opinión

Menú especial enamorados… del teatro: “Hamlet” en el Arniches

Jorge Valle durante la representación de “Hamlet” (Fotografía: Vicente A. Jiménez).

En el marco del 4.º FITCA (Festival Internacional de Teatro Clásico de Alicante), el viernes 14 de febrero, el Teatre Arniches acogió la única representación teatral con la que cuenta este Festival fuera del Teatro Principal de Alicante, “Hamlet” de W. Shakespeare por parte de la compañía Bambalina Teatre Practicable. Aprovecho para lamentar esta circunstancia y desear que de cara al 5.º Festival aumente la implicación del Institut Valencià de Cultura para que podamos disfrutar de una edición más extensa, plural y rica en formatos y propuestas. 

Se puede considerar que en los tiempos que corren, desgraciadamente, asistir al teatro una tarde de viernes en la triste Era de Estefaníaaaa, es todo un acto de amor. Si además se trata de un título como “Hamlet”, una historia sin sorpresas a la que el espectador se enfrenta sabiendo el fatal desenlace, y encima es una función de títeres, con un solo actor y en valenciano, la excursión se convierte en toda una hazaña. Afortunadamente el viernes el Arniches congregó a un generoso número de valientes que sin duda vieron recompensado con creces el “esfuerzo”. Escuché a un espectador a la salida comentando con un gesto de satisfacción: -qué maravilla, qué bien voy a dormir hoy-, y pensé en lo poco que se explota la labor ansiolítica del teatro en el Marketing Cultural. Tomo nota.

Bambalina lo ha vuelto a conseguir. Tras el éxito de “Celestina” (Mejor dirección, Mejor adaptación texto, Jaume Policarpo;  Mejor actriz, Águeda LLorca y Mejor espectáculo de teatro en los Premis de les Arts Escèniques Valencianes, 2018), Policarpo adapta, diseña y dirige esta ingeniosa propuesta que mantiene y refuerza el sello identitario que ha convertido a Bambalina Teatre Practicable en una de las compañías de referencia en su género a nivel nacional, además de una de las más longevas, acercándose a los 40 años de historia. 

La compañía nos propone un juego en el que la trama gira sobre sí misma literalmente. Un (aparentemente) sencillo planteamiento circular que, a medida que se desarrolla, va metiendo al público en la función hasta llevarlo a un punto de atención que recae por completo en el actor. Y aquí es preciso parar, porque es sin duda Jorge Valle el protagonista de la obra, no solo porque sea el único intérprete sobre el escenario, sino porque durante hora y media se convierte en el alma y las manos de Hamlet, Ofelia, Horacio, Polonio, Laertes, Gertrudis, etc.,  un despliegue de talento el de este joven actor valenciano, que no se limita a la capacidad de dar voz a cada uno de los personajes con soltura y solvencia, además tiene que manipular los títeres y controlar con destreza y limpieza la estructura rodante sobre la que Policarpo ha diseñado una escenografía llena de anclajes y accesorios, para sostener y manejar al elenco completo de títeres diseñados y construidos por Miguel Ángel Camacho.

Una propuesta que requiere de un esfuerzo físico y mental enorme y que el público quiso recompensar con un aplauso de los que abrazan al trabajo bien hecho por un equipo, que producción a producción y con el titánico esfuerzo que exige este oficio, sigue ofreciendo “teatro gourmet”, siguiendo la tendencia de revisar los sabores de siempre para ofrecer una versión diferente. Sin duda un menú especial el del 14 de febrero en Arniches.

Jorge Valle durante la representación de “Hamlet” (Fotografía: Vicente A. Jiménez).
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Marina Torrecilla

Licenciada en Publicidad y RRPP.
Especialista en Comunicación de Artes Escénicas.

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