(…)
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor.
Del poema “Antes del odio”. Hoy se cumplen 70 años de la muerte de Miguel Hernández en una cárcel de Alicante.
La mejor forma de recordar a un poeta es dando vida a su obra ¿no os parece?
