Contrastes

Mamotretos, relojes que adelantan y retretes en la Explanada

De nuevo una mirada al escaparate de la ciudad de Alicante para señalar las deficiencias y agresiones estéticas que padece, nuevas y reincidentes. Benjamín Llorens vuelve a denunciar la dejadez institucional de cara a defender y cuidar la imagen de lugares emblemáticos que son la tarjeta de presentación de una ciudad de servicios como Alicante, con el turismo como importante fuente de ingresos.

¿Necesitaba Alicante que una administración del estado -en este caso la autonómica- invirtiera 700 mil euros de vellón en una macro-oficina de turismo?
¿Es verdaderamente necesaria esa infraestructura para el desarrollo turístico de la ciudad?
Hablamos de más de 100 millones de las antiguas pesetas.
¿Qué le va a aportar a la terreta?
Su ubicación en el hasta ahora casi despejado paseo del puerto, en uno de los lugares más transitados por peatones y vehículos, lo va a convertir en un referente del paisaje como, antes de su eliminación, lo fue la llamativa y hortera fachada del casino portuario y aún mucho antes la comandancia de marina. Referente no quiere decir adecuado o bonito, sino que su presencia «canta» para bien o para mal.

1947. Entrada al puerto, a la izd. el edificio de Aduanas, en el centro la derribada Comandancia de Marina. (AMA)

1967. Balnearios en el Postiguet, edificio de Aduanas (sin el Meliá) y entrada al puerto con la Comandancia de Marina. Al fondo «la punta la farola». (AMA)

A mi entender, el actual paseo del puerto sobre el parking estaba mejor despejado. Todos mis respetos al arquitecto autor del proyecto, que se presentó a un concurso y lo ganó. Quien decidió su ubicación fue la corporación municipal, el gobierno tripartito de Psoe, Guanyar y Compromís con el alcalde Echávarri al frente. Quien ordena la ejecución de la obra (que paga el consell) también es la corporación municipal, el actual gobierno monocolor del Partido Popular con el alcalde Barcala al frente. Todos son responsables, incluido Ciudadanos. ¿Nadie se dió cuenta de la que se podía líar y del perjuicio a la imagen de nuestra fachada marítima, de nuestro escaparate? Y ahora, con el achuchón electoral, vienen las prisas.

¿No habría sido más sensato y económico establecer distintos puntos de información turística (no macro-oficinas) en lugares emblemáticos de la ciudad como Mercado Central, Rambla o Explanada, por citar algunos? El servicio público al visitante estaría más repartido para cumplir su función.

Resulta curioso que concejales que abominaban del galeón en la dársena acabaran dando luz verde a una «oficina- mamotreto» en la explanada del puerto, con un gasto adicional de 90 mil euros en obras de acondicionamiento del suelo para hacer posible su instalación.

¿Nos tragaremos la cosa durante, al menos, los próximos 15 años? o, por el contrario ¿la cercanía electoral obrará el milagro de «teletransportarlo» a otro lugar menos impactante? Habrá que estar atentos y mientras tanto recordar que entre la muralla del Meliá y esta otra en ciernes, continúa impertérrito el único edificio con solera de la zona, el de Aduanas, un superviviente que ya casi no se ve.

 

 

2019. La Casa Carbonell desde la explanada del puerto.

En un Contrastes anterior («Vergüenzas en el escaparate») mencionamos el vergonzoso funcionamiento del gigantesco reloj digital de la Torre Provincial, en la Rambla de Méndez Núñez. Un referente. ¿Cuantas miradas al cabo del día se dirigen hacia él? Desde luego que muchas. Y todas pueden apreciar lo mismo: el reloj adelanta casi 30 minutos. Alicante va media hora por delante.
El responsable del edificio es el Consell ¿no hay nadie que se haya dado cuenta y ponga remedio a esta vergonzosa imagen de la terreta? Se ve que no… el problema lleva ya años en nuestro escaparate.

Torre Provincial.

Claro que para vergüenza de las grandes (y maloliente), el retrete en la Explanada. En el corazón de nuestro emblemático paseo, junto al auditorio de la Concha, languidece el kiosko Olcina cerrado hace un lustro, cubriéndose de mugre y suciedad (por cierto, sería un magnífico punto de información turística) y ahora también convertido en retrete, para aguas menores y también mayores.

Las siguientes imágenes hablan por sí solas. Corresponden al martes 9 de abril de 2019.

 

El polvo va cubriendo la estructura.

La Explanada se refleja en el polvo de los cristales con la palabra «guarros». 

 

Atención a la silla y el tablón de la derecha, es la puerta de entrada al retrete.

El Retrete.

Desde luego, mal está que esto se haga en la vía pública, en una parte emblemática del escaparate alicantino, pero una vez cometida la tropelía y aliviada la perentoria necesidad, la mierda no se debe eternizar. Esperemos que el servicio municipal de limpieza entre pronto en acción y, de paso, que el ayuntamiento pueda tomar una decisión sobre la antigua horchatería que la convierta en algo útil, no en un trasto abandonado en medio de la Explanada.

No me resisto a terminar la caminata sin llamar la atención sobre el deterioro generalizado del pavimento de teselas (seña de identidad alicantina) especialmente en los pasillos laterales y -de manera más acentuada- en el que da a la carretera. Un suelo de mármol necesita muchos cuidados sobretodo si por él transitan miles de personas diariamente. El sensible deterioro de las teselas no es una cuestión de días o semanas si no de años, con diferentes corporaciones en el ayuntamiento responsables -por omisión- del deterioro general del más emblemático de nuestros escaparates, el paseo-salón de la Explanada de España, en Alacant.

 

Explanada a la altura de la Rambla.

 

Detalles de los pasillos laterales.

Imágenes y fuentes:

*Archivo municipal de Alicante (AMA)

*Hoja del lunes.

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