Impulso irresistible

Los momentos del tiempo bien templado

Imagen: StockSnap.

Este tiempo de confinamiento en el hogar, que se nos ha impuesto por las autoridades a fin de no dar resquicio alguno para que entre en nuestros cuerpos, casas y ciudades el enemigo que sabe cómo destruirnos silenciosamente y ha descubierto cómo asaltarnos, nos han venido a poner a prueba en nuestra templanza hasta el punto de hacernos ver lo nerviosos, desinquietos, agitados y alterados que algunos de nosotros (no todos, pues suele abundar el buen sentido y la entereza) mostramos por nuestro personal activismo y el no saber estar sin hacer algo –a ser posible, de utilidad o que nos guste más que estar cruzados de brazos-. En nuestra vida hemos pasado por momentos de ese tipo que pueden con nuestra paciencia y nos convierten en seres alterados preparándonos el terreno para cometer errores y descentrarnos de lo que deseábamos expresar en un segundo de angustia que nunca debió de haber entrado por ninguna de las ventanas de nuestro entendimiento que están abiertas para recoger el sentir de nuestro entorno y no irnos de copas cuando la fiesta la tenemos aquí, es palpable y preocupante, y no da descanso.

Hablábamos del buen temple, del saber estar con elegancia y con soporte estable, sin pretender imitar a las estatuas de algunos de nuestros parques que se embellecen con la estancia permanente e inamovible de personajes ilustres subidos a un pedestal para ser recordados y reconocidos de por vida por sus paisanos o visitantes, normalmente por haber hecho proyectos, cosas y causas en beneficio de la ciudad. En los diccionarios observamos que hay que derivar del verbo templar, utilizado en Física para hablarnos de dureza, pero también de enfriamiento, de suavidad, de moderación. En estos días de reclusión en nuestras casas hemos aprovechado el momento de podernos ver entre nosotros mediante ventanas, balcones y terrazas y enviarnos saludos de aguante y de vigor: de ahí que la canción Resistiré de nuestros amigos del Dúo Dinámico –una bella melodía a buen ritmo, reconocida por todo el mundo- haya servido de elegante saludo. Si pedimos temple estamos pidiendo paciencia, aguante y dominio, serenidad y tolerancia. En estos significados estamos diciendo también vigor y capacidad de sufrimiento, sangre fría, cuajo y flema, palabra esta última que sería bueno rescatar para usarla en todos esos momentos en los que otros nos dicen que si se nos ha ido la bola; ya que no es muy aconsejable que nos llamen flemáticos (desasosegados en exceso).

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Demetrio Mallebrera

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