Al paso

Lo que no se puede aguantar

Pedro Sánchez, Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Nadia Calviño y Teresa Ribera, durante la reunión del Consejo de Ministros, 4 de agosto de 2020 (Fotografía: Pool Moncloa).

Éstas son las cosas que, entre otras muchas, no se pueden aguantar:

Que valgan (o se jaleen) lo mismo las opiniones de cualquier imbécil, imberbe o con barba, que las de personas cualificadas por sus estudios o su trayectoria profesional contrastada. Eso no es igualdad, eso es necedad.

Que dos presuman de comunistas y se compren un chalet de 600.000 euros sin hacer caso a sus escandalizados camaradas de partido. Que sean los inventores de los escraches contra las derechas y persigan los escraches contra las izquierdas.

Que los regímenes comunistas hayan sido condenados por el Parlamento Europeo como dictatoriales y criminales, equiparados al nazismo hitleriano (pero con más muertos a sus espaldas) y que Pedro Sánchez se coaligue con los comunistas de Iglesias e Irene Montero para gobernar (es un decir) España.

Que los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes se pasen la Constitución Española por el arco de triunfo y Pedro Sánchez los tenga como aliados, cuando le interesa y, para más inri, pacte con Bildu, los herederos de asesinos terroristas que mataron a compañeros socialistas.

Que un presidente de Gobierno pregone la defensa del constitucionalismo del Reino de España y permita que su vicepresidente podemita Iglesias llame a la movilización contra la monarquía pidiendo la abdicación de Felipe VI en línea con su aliada la alcaldesa barcelonista Ada Colau.

Que el Parlament catalán se dedique a atacar el sistema constitucional poniendo a debate la crisis abierta por la salida de España del rey emérito. Torrent y Torra saben que no sirve para nada ese pleno, pero se negó Torrent a debatir sobre el grave problema que tiene Cataluña con el coronavirus tras la pésima gestión del Govern.

Que Torra pida a los ministros de Unidas-Podemos que abandonen sus cargos en protesta por la salida de don Juan Carlos de España (su abogado dice que está a disposición de la Fiscalía), pero Torra y los suyos no dimiten por el fugado de la Justicia, el taimado, golpista, fementido y traidor Puigdemont, que va por ahí pregonando que será el primer presidente de la república catalana, con mesa bilateral o con referéndum unilateral.

Que entre el Gobierno de Sánchez-Carmen Calvo y la Casa Real hayan tardado meses en buscar una pésima ‘solución’ a los problemas del rey emérito con el fisco. Es lo más parecido al parto de los montes que Erasmo de Rotterdam plasmó en este adagio: “parturiunt montes, nascetur ridiculus mus” (‘se ponen de parto los montes y nace un ridículo ratón’). Los griegos Ateneo y Luciano de Samotracia, así como el poeta latino Horacio, ya hablaron de tan ridículo parto de los montes. La marcha del rey de España no era la salida a la situación. Nefasta solución. Es preciso dar marcha atrás cuanto antes y acabar con esta telenovela macabra que tanto daño puede hacer (lo hace) a la monarquía y a España. Esto solo beneficia a los comunistas de Podemos y a los independentistas de Cataluña y el País Vasco.

Que los ciudadanos y las fuerzas de seguridad pidan leyes contundentes y urgentes para desalojar a los okupas y que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campos (que es del precioso pueblo de Osuna, pero no es duque), salga dictaminando que ya hay legislación suficiente. Eso no se lo tragan más que Iglesias, Ada Colau y Pedro Sánchez, que es un constitucionalista mediocre, que no hace ascos a formar gobierno con los defensores de los okupas, que podrían empezar a okupar ya el chalet de Iglesias e Irene Montero y los pisos de los militantes de Podemos y de los sanchistas amigos de los podemitas. ¿Por qué no hacen pisos sociales para alojar a los okupas y dejan a los que se han sacrificado para comprar sus pisos o chalets que tengan pleno dominio sobre ellos?

Que el Gobierno sociocomunista no cese de crear ministerios y otros cargos oficiales para colocar a amigos y amiguetes y no tenga dinero para hacer viviendas sociales ni para contratar rastreadores en la lucha contra el coronavirus. ¿Por qué no crean cooperativas de okupas y, a la vez que proyectan viviendas, les dan trabajo en su construcción si ello fuera viable?

Que los líderes de Podemos pidan anular las investigaciones judiciales por supuestas irregularidades financieras por defecto de forma en la obtención de datos, pero sin negar que las irregularidades existan dentro del partido. Es una manera evidente de admitir que son culpables, pero que los han descubierto de manera presuntamente irregular. Y Sánchez se lava las manos mientras no haya sentencia. Una y otra vez defiende a sus socios comunistas porque los necesita para seguir de presidente. Esto es lo único (o casi) por lo que lucha con uñas y dientes.

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Ramón Gómez Carrión

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