Balones a la olla

Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Esta afirmación tan palpable y evidente, rayando la simplicidad, se le atribuye como muchas otras, al mítico torero de finales del siglo XIX y principios del XX, Rafael Guerra «Guerrita». Parece que el hombre, aunque de poca escuela, era ingenioso y ocurrente para comentarios y chascarrillos de toda índole. Probablemente de haber estado ayer en el Rico Pérez, la habría vuelto a pronunciar. Ya hemos referido en más de una ocasión que el equipo parece maldito, y cualquier cosa mala o anormal que le pueda pasar, termina pasando. ¿Es acaso habitual y corriente, que a un equipo le expulsen a un jugador en el minuto uno de partido y juegue todo el tiempo con diez, en inferioridad frente al rival? Lo cierto es que esa jugada adulteró el partido, lo abortó desde el principio y lo que fuimos a ver terminó siendo algo diferente. Ya nunca sabremos cómo podría haber pasado. Todo ello sin quitar méritos a un buen rival y sin ponerle paños calientes a la actuación de los nuestros.

Hércules 1 – Levante B 3

Ya desde el comienzo la cosa estaba enrarecida. Tal y como se anunció, desde la Plaza de los Luceros hasta la puerta principal del estadio, discurrió una manifestación con alrededor de quinientas personas, convocadas por esa plataforma o movimiento llamado Unidad Herculana. Al culminar la marcha, primeros gritos contra la Familia Ortiz y el propio Ramírez, desaprobando la gestión del club y pidiendo su marcha. A esa hora no podían imaginar que de una u otra forma, por la noche, rodaría una nueva cabeza, aunque de forma voluntaria. El club facilitó a última hora una nota, comunicando la marcha de Ramírez de la dirección de la entidad; su paso atrás en la gestión y su compromiso, eso sí, de seguir ayudando económicamente hasta el final de la presente temporada.

Atentos a ese último matiz, ¿formalismo, frase hecha, o ese hasta final de temporada es literal y real? La gestión será nefasta, pero el que más y el que menos también se cansa de que semana tras semana le insulten y vituperen, y máxime cuando no tiene necesidad, sino que lo hace por devoción. Y otra cosa, el soporte principal y garante del tercer entrenador Vicente Mir es el propio Juan Carlos Ramírez, a estas horas ni por su continuidad pondría yo la mano en el fuego.

El partido en jornada matinal comenzó con una de esas cosas que pasan a veces en fútbol, pero una vez cada mil partidos, gol en el primer minuto, lesión en el primer minuto, avería en una portería, en este caso, fue una expulsión, la del central Pablo Íñiguez, y a partir de ahí el Hércules le tuvo que hacer frente al partido con diez. Todos los noventa minutos diez contra once. Una cesión de Yeray a Íñiguez queda corta, el defensa se confía y llega tarde, y al borde del área, aunque muy escorado a la derecha, zancadillea al rival, ni mucho menos fue un uno contra uno con el portero de por medio. Era falta y tarjeta amarilla, hubiera bastado con eso. El murciano Abril Portillo sacó la roja y se cargó el partido, y lo que es peor, nos privó y hurtó la oportunidad de haber visto a este nuevo Hércules en el que ayer debutaban cuatro de sus fichajes de invierno, más otro que salió en la segunda parte. Mir tuvo que reestructurar al momento el planteamiento, sacando a Nico y dando entrada a Torres, para volver a reestructurar cuando se avanzaron en el marcador y ya perdíamos dos a cero al descanso. En definitiva, una quimera, y eso que quizá lo mejor fue el debut de Perone y Raúl Ruiz, dos de las nuevas incorporaciones.

El caso es que, tras la expulsión y el mazazo moral y anímico para plantilla y afición, en el minuto trece llegó el cero a uno, un golazo de bandera del atacante Arturo, que quizá ya nunca en su vida meta un gol igual, pero ayer lo hizo. Con su pierna derecha y al borde del área pequeña, gran tiro que le sale con rosca, preciosa parábola y el balón por toda la escuadra se aloja en la meta de un desesperado Falcón. Pasaron los minutos con un Hércules en estado de shock, sólo a destacar una buena incursión por la derecha del debutante Raúl Ruiz, cuyo centro no acierta a rematar Jona, toda la mañana diluído. Pensábamos que con ese castigo nos íbamos al descanso, pero aún había muchos más. Minuto cuarenta y tres, el cero a dos, gol de Edgar, pase raso en horizontal, y le pega tal y como viene.

De haber hecho la misma climatología que hacía quince días, ya en el descanso se podía haber ido mucha gente, pero la mañana todavía era soportable, y con la acción del regalo de cuatro entradas por abonado había bastante ambiente y colorido en las gradas.

La segunda parte, un verdadero tostón, y a eso añadido que llegó el cero a tres de nuevo conseguido por el dorsal diez, Arturo, muy pronto en el minuto cincuenta y uno. Lo único a resaltar desde ahí y hasta el sesenta y nueve un tiro de Yeray por parte herculana al larguero con algo de intención. Lo único y también que comenzaron en ese periodo los cánticos y cantinelas habituales que expresa y entona la afición, cuando aparece la impotencia y la frustración: «Enrique vete ya» «Ramírez vete ya» «Directiva dimisión».  A este paso, este año se va a ir tanta gente, que al final no va a quedar nadie.

Y finalmente antes del pitido de la conclusión, en el minuto ochenta, una bonita combinación entre Moha, que había entrado en la segunda parte, más Jona y Alfaro, la culmina este último con un fuerte disparo al fondo de la red. El portero ya había logrado rechazar el primer envite. Casi ni lo celebramos.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Al acabar el partido, se vivió ya casi con el campo vacío, una estampa fiel reflejo del desasosiego, la ansiedad, la impotencia y la frustración. El portero herculano Falcón se resistía a entrar al vestuario, se quedó por el centro del campo él solo, como deambulando, cual boxeador sonado, mirando al cielo y al suelo, como intentando encontrar una explicación a lo que está pasando. Como fuera de sí. Estamos hablando del más veterano de la plantilla, de los más honrados como profesional y demostrando vergüenza torera, semana tras semana, aparte de haber jugado en superiores categorías y en primer nivel. Quizá nunca le había tocado vivir una experiencia semejante o parecida.

Vicente Mir en la rueda de prensa (Fotografía: Ferrándiz).

Algo más de cincuenta personas, bajo la atenta mirada de miembros de la Policía Nacional se volvieron a concentrar en la puerta para silbar o premiar, según el caso, a los jugadores. Aparte de seguir gritando y coreando gritos y consignas. Ya eran más de las dos y cuarto de la tarde, pero la comida podía todavía esperar un poco.

Por si faltaba algo, el próximo desplazamiento es a Sabadell, el conjunto arlequinado sí parece que este año sea el suyo. Viene de ganarle holgadamente a domicilio al Valencia B y es el primer clasificado. Toda una papeleta para este Hércules a la deriva, llamando a las puertas de la Tercera División, con su segundo accionista de referencia, Juan Carlos Ramírez, que anoche también se apartó de la primera línea de dirección, y a la espera de alguna salida más o nueva incorporación. Eso si alguien se quiere subir a este carro.

Y es que ya saben aquello que dijo «El Guerra»: LO QUE NO PUEDE SER, NO PUEDE SER, Y ADEMÁS ES IMPOSIBLE.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.
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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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