Reportajes

Ligamento, rótula y menisco al servicio del espectáculo

Thomas Gravesen, en su etapa como jugador del Real Madrid
Thomas Gravesen, en su etapa como jugador del Real Madrid

Hace 10 años, la recién inaugurada Cuatro estrenaba «Maracaná 06″, un revolucionario programa que trasladaba de las ondas al plató televisivo al equipo de «Carrusel Deportivo» con Paco González a la cabeza. La presencia en televisión de los reyes de la radio se combinaba además con los reportajes de los chicos de «El Día Después». Era una fórmula infalible que fracasó a las primeras de cambio.

Pero por el camino dejaron una joya que, con los años, se ha acabado convirtiendo en una leyenda de Internet, el recurso fácil en cualquier tertulia de nostalgia futbolera y una línea de camisetas. Hablamos de La Gravesinha, un reportaje centrado entorno al ex futbolista del Real Madrid Thomas Gravesen.

 

Antes de analizar por qué una pieza televisiva de dos minutos y medio acabó convirtiéndose en un mito empecemos por el principio.

 

Los reporteros del "Día después" detectaron en Gravesen una historia y además divertidaCorría el año 2005, y un Real Madrid perdido e inestable necesitaba como el comer un jugador que pusiera orden en el centro del campo, defendiera y permitiera lucirse a los de arriba. Los scouts y ojeadores barrieron el mercado mundial y posaron sus ojos sobre Gravesen: un jugador con unas características diferentes a lo que buscaban y sobre todo con un carácter muy especial. Pues era cafre, histriónico, amante de la guasa y agresivo a partes iguales. Contra todo pronóstico el Madrid le fichó y al poco tiempo, el Bernabeu empezó a disfrutar del poco fútbol y las muchas excentricidades de Thomas. Seguían sin arrancar, pero la gente se lo pasaba pipa con el danés.

 

Y los reporteros de «El Día Después» se dieron cuenta del «run run». Porque ellos no eran periodistas normales. Eran veteranos de Vietnam con años de reportajes de partidos a sus espaldas, que sabían detectar al segundo dónde había una historia. Y ahí había una. Y además divertida. Porque el secreto del éxito de La Gravesinha radica en eso, en que es divertida.

 

 

¿Y cómo consiguieron eso?

 

—En primer lugar, presenta a un personaje caricaturizado al extremo, del que en lugar de mostrar sus habilidades futbolísticas, enseña los extravagantes comportamientos que lleva a cabo: gruñidos, salvajes entradas…Todo ello acompañado  de música alegre de circo que deja claro qué tono va a tomar la historia.

 

—Una vez presentado el personaje con el que vamos a pasar un buen rato, la historia comienza. Y lo hace poniendo voz al bueno de Thomas y a los personajes secundarios. Una voz neutra y descriptiva que añade un tono cómico y que solo rompe la monotonía para poner el acento andaluz de Sergio Ramos. Es un truco de expertos marca de la casa Canal Plus que muy pocos dominan. Como el fuego valyrio, que si no llevas cuidado se te va de las manos.

 

—La historia que cuentan es una historia sencilla, la de un tipo tosco que no encaja en un equipo glamuroso y que muere por integrarse y ser protagonista por su fútbol y no por su forma de ser.

 

—Y cuando parece que por fin está integrado, la música alegre cesa y cambia a música dramática: Gravesen se ha hecho sangre y no sabe por qué. Es el mecanismo que emplean para dar el golpe de efecto final…

 

—La Gravesinha: “El amable regate en el que ligamento cruzado, rótula y menisco se ponen al servicio del espectáculo”. O en otras palabras, un churro que casi acaba en lesión grave; pero al que la magia de un texto acertado y una locución endiabladamente rápida convierte en la jugada más cómica de la historia.

 

Así se gestó La Gravesinha. Un ejemplo de cómo hacer un reportaje práctico, sencillo y divertido con cuatro trucos sencillos: una historia simple, un buen texto, una locución brillante y una música acertada.

 

Como era de esperar, tuvo segunda parte.

 

 

Alex Guillén en 

https://letrasyframes.wordpress.com/

Sending
User Review
0 (0 votes)

Alex Guillén

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores